edición: 2306 , Martes, 19 septiembre 2017
31/05/2017

La venta de coches a plazo en Estados Unidos y la catástrofe que se avecina

La deuda de las familias ha superado en ese país el máximo histórico de 2008 en vísperas del crash
Carlos Schwartz
El mercado financiero en Estados Unidos tiene su primer burbuja al borde del estallido ¿Puede controlarse? Difícilmente, pero no se puede excluir ¿Tiene eslabones débiles? Sin dudas. Los analistas señalan a un puñado de instituciones. Se trata de algunas de las entidades especializadas en la financiación de compra de coches. De forma destacada Capital One, Huntington Bancshares, Ally Financial y Santander Consumer USA (SCUSA). Los grandes bancos con actividad en el sector de la financiación de automotores aplicaron los frenos, como JPMorganChase, al advertir que el crecimiento de los impagados se disparaba. El crédito a la financiación de la venta de coches en Estados Unidos al concluir el primer trimestre de este año totalizó 1,17 billones de dólares de acuerdo con la Reserva Federal. La cifra muestra una leve caída respecto del último trimestre del año pasado cuando se acercaba a los 1,2 billones. Pero el dato de decrecimiento no es significativo. Sin duda la compra de coches forma parte del incremento de la deuda de las familias que alcanzó a los 12,7 billones de dólares al finalizar el primer trimestre de este año, comparado con 11,18 billones al cierre del cuarto trimestre del año pasado. En tres meses el endeudamiento creció en un billón, y este aumento es fruto del consumo.
Mientras, en el mercado de la venta de coches se registra una fuerte devaluación de los automóviles usados. Por dos motivos, el final de los periodos de leasing de un lado y la venta de coches para pagar las deudas contraídas para su financiación por parte de clientes que no pueden devolver los créditos.

La consecuencia es que la pérdida de valor de los activos hace que cada vez se pueda cancelar menos deuda con la venta del coche. También hace que los bancos y financieras que ejecutan los créditos y se quedan con los coches para salvar su negocio recuperan cada vez menos dinero.

El estrés es más visible en la banda baja del crédito subprime al que se dirigen específicamente algunos financiadores como es el caso de Santander Consumer. Pero también afecta a la banda más alta como los clientes de Wells Fargo o de JPMorganChase, quienes han reducido su inversión en el sector de forma drástica. La tasa de recuperación de créditos de Ally con sede en Detroit y antes la financiera de General Motors, es de 60 céntimos por cada dólar prestado comparado con 72 hace un año; la de Santander Consumer es peor, 42 céntimos por dólar comparado con 53 hace un año. El deterioro del estándar del crédito está recogido en una estadística: la banda más baja del subprime ha pasado de representar el 5,1% del total del crédito en esa franja en 2010 a representar el 32,5% el año pasado.

Santander Consumer sufrió una investigación judicial por la financiación de la compra de coches que abarcó el periodo 2009-2014 que acabó con un acuerdo con los fiscales de los estados de Massachussets y Delaware por el cual la entidad pagó 22 millones de dólares de multa. La entidad no reconoció ni rechazó los cargos según los cuales financió a clientes que no estaban en condiciones de devolver los créditos que contrajeron.

En 2013, Santander Consumer auditó los procedimientos de algunas de las concesionarias que valoraban los créditos y aceptaban al cliente y descubrió que sistemáticamente se sobrevaloraba la capacidad de pago y los ingresos de los clientes que tomaban los créditos. Pese a ello la entidad siguió trabajando con esas concesionarias de coches. Santander afirmó tras el acuerdo con ambos estados que “Nos sentimos complacidos por haber dejado este asunto detrás nuestro de forma que podamos avanzar para seguir sirviendo a nuestros clientes. Santander Consumer tiene el firme compromiso de tratar a sus clientes de forma justa”.

Ocurre que aun cuando los buenos propósitos se cumplan si la burbuja estalla en el sector de la venta a plazos de automóviles las operaciones del banco en Estados Unidos van a sufrir un golpe duro.

La entidad es un importante actor en este drama. En 2006 el banco adquirió en el país a Drive, con sede en Dallas, Texas, que era y es una cadena de financiación importante. El banco adquirió además otras financieras y montó una red de crédito que abarca a 15.000 concesionarias. El nombre de Katy Boluch se ha hecho famoso a escala internacional porque su historia sirvió de base a la causa con SCUSA y se filtró a la prensa.

Su coche quedó inutilizado en un choque. Nadie le financiaba una adquisición hasta que dio con una concesionaria que tenía un acuerdo con SCUSA. Compró un SUV Chevrolet por 18.000 dólares con un crédito de 16.000. Firmó una póliza con una cuota mensual de 350 dólares. Gastó en reparaciones del coche 7.000 dólares, en un coche que en el mercado se vendería ahora por 750 dólares. Han pasado cinco años.

Cuando compró, para forzar las cifras el concesionario le ofreció un trabajo como colaboradora que incluyó en la póliza como ingreso. El trabajo nunca existió. La señora Boluch se ha hecho acreedora a una compensación de 8.000 dólares por parte de SCUSA.

El mercado de la venta de automóviles tras la crisis financiera y a partir de 2010 en particular tuvo un fuerte crecimiento. Pero la fiesta se ha terminado.
Los relevos en la gestión de Ford son expresión de esta caída en las ventas con el telón de fondo de una fuerte pérdida de valor de los coches usados. Un mercado saturado en el cual la clientela ya no puede responder a los incentivos de las ventas.

Está claro que se avecina un ajuste. Esta es la reproducción de la crisis de las hipotecas subprime a pequeña escala porque el volumen del mercado es menor. Pero se ha caracterizado por sobrevalorar la capacidad de pago de los clientes, en un claro deterioro de los estándares de crédito con el objetivo de mantener el ritmo de la competencia.

Un frenesí en el cual los clientes entraban con créditos difíciles de pagar con la idea de que si se les hacía imposible vendían el activo y cancelaban la deuda... algo que ya no es factible. Mientras, los riesgos judiciales para los prestamistas siguen. Hay varias investigaciones federales en curso. Y la burbuja mientras puede estallar.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2017 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...