edición: 2306 , Martes, 19 septiembre 2017
03/05/2017
Empresas a buen precio

La vuelta al proteccionismo hace peligrar algunas operaciones empresariales en marcha

El Gobierno teme la pérdida de control de activos estratégicos ante el renovado interés de los inversores internacionales
Juan José González
El mejor ambiente empresarial reinante parece querer orientar el presente ejercicio hacia una recuperación de la economía en términos generales, es decir, de la inversión, del empleo, crecimiento, crédito y de los beneficios. Para empezar, las cuentas de resultados al término del primer trimestre del año están confirmando ese buen ambiente de fondo. Un buen puñado de empresas se anima y se encuentran en fase de preparación para una colocación en Bolsa. A las buenas perspectivas económicas y empresariales contribuyen los también numerosos movimientos corporativos en fase de preparación y que afectan a grandes compañías, tanto en el sector financiero o bancario como en telecomunicaciones, aerolíneas y alimentación, entre otros. Un escenario propicio para `opas´ como consecuencia tanto de unos precios interesantes como de los excedentes de liquidez en las cajas de algunos grupos empresariales. Sin embargo, el paraíso empresarial español, como es percibido por muchos inversores internacionales, puede dejar de serlo si, como parece, el Gobierno español retoma métodos de política económica del pasado como el proteccionismo empresarial.
Gangas o no gangas lo cierto es que el mercado de las empresas a buen precio, a tiro de opa, ha situado a buen número de cotizadas y no cotizadas en el punto de mira de los inversores internacionales. El mercado bursátil español se ha convertido en los últimos meses en un atractivo escaparate abierto al mundo de los compradores, de los inversores con liquidez y excedentes de caja. En el punto de mira se encuentran empresas de tamaño medio y grandes compañías, como apuntan varios informes de analistas, al menos, una docena de empresas del selectivo Ibex 35 figura en el objetivo de inversores internacionales, y no precisamente con vocación minoritaria, sino de control.

La mayoría de las compañías cotizadas en el selectivo español acaban de presentar los resultados que certifican el buen estado de salud de las cuentas y el saneamiento de los balances, con las excepciones de algunas compañías industriales y una entidad bancaria pendiente de decisiones corporativas que se conocerán a lo largo del ejercicio. Es un escaparate el que ofrece el mercado empresarial que está basado en el saneamiento de los balances como también en los resultados alcanzados en el primer trimestre, con avances en ventas, ingresos y pedidos al alza. En su mayoría, se trata de empresas que ya han dejado atrás eres y demás ajustes de plantilla y que se encontrarían, por tanto, en una situación idónea para el movimiento de consolidación que se llevan a cabo en algunos sectores, caso del tecnológico, alimentario, aerolíneas o financiero.

En cualquier caso, el interés de los inversores internacionales parece ir en aumento. A las numerosas operaciones que verán la luz del mercado de valores español en los próximos meses, hay que sumar el interés de otros tantos grupos empresariales del exterior que habrían considerado el español como uno de los mercados emergentes más seguros de Europa y con previsiones al alza en el medio y largo plazo. La razonamiento se centra en las perspectivas de expansión de la económica española, con crecimientos sostenidos para los próximos tres años (incluso cuatro y cinco años, como señalan algunos informes) y en un escenario donde el precio del dinero -en mínimos- está llegando a su fase final.

Es probable que con tanto movimiento empresarial a la vista y el evidente cambio en la composición del accionariado de buena parte de las empresas que ahora son objetivo de los inversores internacionales, se produzcan también cambios que afecten a la nacionalidad de estas compañías al entender que, seguramente, pasarían a formar parte de estrategias transnacionales. En otras palabras; que el control nacional de algunas empresas se perdería para convertirse en piezas de grupos globales dado el carácter de sus inversores extranjeros.

La historia empresarial más reciente muestra algunos casos de proteccionismo nacional como base de un mecanismo de política económica e industrial centrado en ciertos sectores considerados estratégicos (caso del sector energético, electricidad, defensa y demás) y que por razones de seguridad nacional e independencia fueron objeto de protección oficial. Contrarios a la letra y al espíritu de la legislación europea, esos episodios de proteccionismo empresarial, aunque relajados en tiempos de crisis, parecen ahora bien dispuestos a regresar a la escena económica. De esta forma, empresas que hoy cotizan a precio de opa, con buenos fundamentales, con activos estratégicos (banca, tecnología, distribución de energía y energéticas) tradicionalmente intocables (protegidos) e inaccesibles -desde el punto de vista del control societario- al inversor internacional, pueden verse afectados por el regreso al proteccionismo empresarial, cerrando de esta forma oportunidades de mercado y crecimiento que no tendría sino fuera con la ayuda de un socio, de un inversor exterior.

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