edición: 2596 , Jueves, 15 noviembre 2018
08/10/2018

La actividad global de fusiones y adquisiciones supera el máximo anterior a la crisis financiera

Acciones al alza, crédito barato y confianza de los consumidores empujan la actividad en este mercado
Carlos Schwartz
La actividad global de las fusiones y adquisiciones ha roto en el tercer trimestre de este año un récord establecido poco antes de la crisis financiera internacional, hace más de una década. En lo que va de año se han desarrollado operaciones por un total de 3,3 billones de dólares, un 39% más que en el mismo periodo en 2017. La carrera es el resultado de un conjunto de factores entre los que cabe destacar la cotización de las acciones de las empresas, el bajo precio del crédito y del coste de la financiación en general, la necesidad de las empresas por comprar mercado y eliminar competidores y el optimismo de los consumidores, que bien puede ser la manifestación efímera de una bonanza que esté tocando a su fin. En España la caída del ahorro privado y el comienzo de un ciclo de alto endeudamiento de las familias, forma parte de ese cuadro de optimismo sin demasiado fundamento.
También juega un papel importante el cambio tecnológico en la vida económica y la necesidad de las empresas por adquirir un mayor grado de complejidad de forma directa o a través de las adquisiciones. La contrapartida de este proceso, sin embargo, ha sido una caída en los ingresos por honorarios de los grandes bancos que operan en fusiones y adquisiciones. 

Parte del incremento récord de operaciones está relacionado con el precio de algunas grandes compras con niveles superiores a los 5.000 millones de dólares. Un aporte considerable ha provenido de algunas grandes corporaciones como el grupo de cable Comcast, el operador de telefonía T-Mobile o el laboratorio japonés Takeda, que han apelado a las fusiones y adquisiciones para despejar amenazas de la competencia y lograr una expansión de sus negocios. 

El ritmo de la actividad se mantuvo con firmeza en el tercer trimestre con una intensa consolidación en lo sectores de la energía, la salud y las diversas tecnologías. Ejemplos de estos avances son la compra de Energy Transfer Partners por Energy Transfer Equity por 62.000 millones de dólares, el intento de adquisición de VMware por Dell en 22.000 millones de dólares y la compra por 18.000 millones de dólares de CA Technologies por Broadcom.

El sector de la energía ha sido escenario de algunas de estas grandes operaciones. Un factor sorpresivo detrás de ellas ha sido una rebelión de los inversores en contra de las estructuras corporativas complejas y cambios en la estructura fiscal estadounidense. Otro elemento más previsible, ha sido el incremento del precio del petróleo. Este último ha desembocado en la venta de activos no tradicionales en el sector petrolero. En julio BP adquirió las operaciones de petróleo y gas no convencional de BHP Billiton en Estados Unidos por 10.500 millones de dólares. 

Otra expresión del auge de las consolidaciones y del bajo coste de la financiación, así como de la ausencia de un horizonte rentable para la inversión, es el sector de 'private equity' dedicado a la inversión de infraestructuras. En los primeros nueves meses de este año los fondos activos en este segmento han levantado capital por 68.200 millones de dólares, un 18% más que en igual periodo el año pasado, y ya por encima del total de 2016, que fue de 66.200 millones de dólares.

Pese a que el sector de las infraestructuras se resiente de la ausencia de los planes de obras públicas que Donald Trump prometió en su campaña electoral, su actividad en el resto del mundo sigue creciendo. Global Infrastructure Partners (GIP) adquirió este año a Italo, el segundo operador italiano de trenes de alta velocidad, en 1.980 millones de dólares. 

Pero, sin dudas, al menos en Estados Unidos, es el sector de la energía quien se lleva las palmas en las inversiones en infraestructuras por el auge renovado del gas y el petróleo no convencional cuya actividad se ha beneficiado del aumento de precios del crudo. Pero también ha aportado cifras altas a las fusiones y adquisiciones. En esta actividad el banco Morgan Stanley ha superado a Goldman Sachs como el más activo asesor. A los dos bancos de inversión de Wall Street siguen JPMorgan Chase, Citigroup y Bank of America, de acuerdo con los datos de Thomson Reuters. 

Los analistas del sector advierten que éste es sensible a reveses en los mercados de bonos o las bolsas, que pueden descarrilar procesos de adquisiciones y de fusiones. Pero, apuntan, si el ritmo se mantiene en los niveles de los primeros nueve meses el total para el año se puede situar en los 4,3 billones para todo el año. En la historia registrada de este sector sólo se ha superado la cota de los 4 billones de dólares en dos oportunidades.

Pero el récord en operaciones no se reflejará necesariamente este año en un récord de honorarios de los bancos. Aún teniendo en cuenta que Morgan Stanley, Goldman Sachs y JPMorgan han trabajado cada uno de ellos en operaciones por más de 700.000 millones de dólares en lo que va de 2018. Los honorarios de los bancos de inversión este año han caído un 4% respecto de los primeros nueve meses de 2017, con 74.100 millones de dólares. Los menores ingresos son en parte el resultado de menores ingresos por el aseguramiento de bonos de renta fija, y honorarios más bajos por ofertas iniciales en bolsa. 

Sin embargo, también se ha registrado una caída de 1.000 millones de dólares por ingresos en el asesoramiento de las fusiones y adquisiciones, que han bajado un 5% totalizando 21.100 millones de dólares. De todas formas, los honorarios no se toman como materializados hasta que la adquisición no se completa, y esto incluye las autorizaciones administrativas. Este es un proceso que puede tardar hasta 18 meses, y es probable que cuando las grandes operaciones, que aun no se han completado, se cierren definitivamente los ingresos suban de forma significativa. 

Una estimación de ingresos de Thomson Reuters de los bancos de negocios por fusiones y adquisiciones de 16.300 millones tiene en cuenta operaciones que están acordadas pero que aún no se han materializado, incluyendo el pago de 69.000 millones de dólares por la compra de Aetna por CVS Health; la compra de Rockwell Collin por United Technologies por un importe de 30.000 millones; o la compra de 21st Century Fox por Disney en 85.000 millones de dólares. 

Una parte considerable de estas operaciones fueron hechas por fondos de capital privado que adquieren las empresas y las excluyen de bolsa. Esta oleada es el resultado de la escasez de activos disponibles en el mercado que ha incentivado la competencia. Esta escalada implica el riesgo de que las adquisiciones apalancadas acaben con la operación si hay una crisis y la actividad económica de las empresas no genera suficientes ingresos como para pagar la deuda de su adquisición.

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