edición: 2808 , Viernes, 20 septiembre 2019
13/09/2019

La AIE alerta a los exportadores sobre la presión de las existencias de crudo en los precios en 2020

La debilidad de la demanda y la continuidad de la actividad no convencional obligarán a más recortes
Carlos Schwartz
La Agencia Internacional de la Energía mantiene su pronóstico sobre los niveles de demanda para 2019 de 1,1 millones de barriles por día (mb/d) y afirma “pese a que los datos de junio indican que la demanda aumentó en tasa interanual en menos de 0,2 mb/d. para el segundo semestre de este año mantenemos el criterio de que con los precios un 20% por debajo de los del año pasado, habrá un soporte para los consumidores. Los datos preliminares de julio sugieren que la demanda creció en 1,3 mb/d en tasa interanual”. El grupo, que representa los intereses de los países industrializados frente a los productores y exportadores de crudo, señala que el mercado del petróleo ha hecho foco en la demanda, en la medida que la desaceleración económica despierta incertidumbre sobre la economía global.
La AIE estima para la segunda mitad de 2019 un drenaje de las existencias de 0,8 mb/d, basándose en la asunción de que la producción por parte de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) mantendrá los niveles sin cambios, con un crecimiento más débil de la producción de los países exportadores no miembros. Sin embargo esto no es más que un leve respiro. El crecimiento de la producción de los países no pertenecientes a la OPEP, aunque modesto por comparación con los estándares recientes, se sitúa en 1,3 mb/d. El dato se debe comparar con el fuerte crecimiento de la producción que se registró en esta misma época el año pasado. 

Hasta ahora en 2019 la producción en Estados Unidos se ha estancado y la producción de junio ha sido de sólo 45.000 barriles diarios superior a la de diciembre del año pasado. Pese a ello la producción crece aun con fuerza sobre una base anualizada a lo largo de este año equivalente a 1,25 mb/d, sumada a una previsión de otro millón de barriles día de crecimiento en 2020. Es decir, suficiente para presionar sobre la cotización del barril. En Noruega las inversiones en proyectos largamente esperados entrarán en producción antes de lo esperado, y pueden alcanzar su nivel máximo bastante antes de lo programado. En Brasil la producción de crudo está creciendo con rapidez, alcanzando la cota de 3 mb/d en agosto, 0,4 md/d más que hace sólo dos meses.

“Mientras que las imparables existencias que veíamos en 2018 se han frenado, esto es sólo un respiro temporal. En breve la OPEP más los productores coordinados verán un crecimiento eruptivo de la producción de los no miembros, con el mercado regresando a una situación de excedentes significativos que someterán los precios a presión. El reto a la gestión del mercado seguirá siendo desalentador muy entrado el 2020”, afirma la AIE en su último informe de mercado publicado la víspera.

El grupo ha lanzado de esta forma una advertencia a la OPEP, cuya gestión de la producción sobre la base de un acuerdo central con Rusia, que ha arrastrado a otros productores no organizados dentro del cártel de exportadores, ha desembocado en recortes de la producción que estabilizaron los precios. Las medidas iniciadas a finales de 2017 se han mantenido a lo largo de 2018 logrando frenar la caída de los precios del crudo. Pero la desaceleración de la economía global ha reducido el incremento de la demanda y ese factor está esterilizando el efecto de las cuotas asignadas entre los exportadores dentro y fuera de la OPEP.

Durante parte del año las tensiones en Oriente Próximo sirvieron de soporte a los precios, pero en las semanas recientes la conflictividad se deprimió y las operaciones de la industria petrolera se han normalizado. El principal acontecimiento político entre los grandes exportadores ha sido la sustitución del ministro de Energía de Arabia Saudí con la designación para el cargo del príncipe Abdulaziz bin Salman “una figura conocida y experimentada” de acuerdo con el informe de la AIE. Salman, un perfil emergente del poder desde la sucesión al trono saudí, tendrá su primer aparición pública en esta función en una reunión en Abu Dhabi esta semana en el comité de seguimiento del acuerdo de reducción de la producción. 

El apoyo al acuerdo ha sido firme en general, aunque su tasa de cumplimiento tiende a debilitarse. En agosto tres grandes productores en el acuerdo, Rusia, Nigeria e Irak, produjeron 0,6 mb/d más que las cuotas que les asignaron. En compensación Arabia Saudí extrajo 0,6 mb/d menos que su cuota, lo que refuerza su papel como verdadero regulador del precio del mercado cerrando la espita cuando sus socios flaquean en el cometido. Pero esto tiene un coste, menos ingresos en el Tesoro algo que crea inestabilidad política en el reino lo que se traduce en un incremento de la represión sobre la oposición, como ya se ha visto.

La OPEP deberá tener bien presente los datos provisionales de junio, que indican que los Estados Unidos superaron a Arabia Saudita y Rusia como el principal exportador de crudo a nivel mundial. Pero el problema de fondo es la debilidad de la demanda mundial que no logra absorber los niveles de producción, incluso cuando se los reduce por medio de pactos esencialmente políticos defensivos de las naciones exportadoras, destinados a sostener los ingresos fiscales. 

La AIE ha señalado de forma reiterada en ediciones anteriores de su informe mensual sobre el mercado del petróleo el efecto de la desaceleración económica mundial. China ha sido la única fuente seria de crecimiento de la demanda en la primer mitad del año con un incremento de 0,5 mb/d, otros dos grandes mercados, la India y los Estados Unidos vieron aumentar la demanda interna en sólo 0,1 mb/d. 

Para el conjunto de la OCDE, la demanda cayó de acuerdo con el informe de la AIE del primer semestre durante tres trimestres consecutivos. La perspectiva es frágil, y cada vez que hay un aumento de las tensiones entre China y Estados Unidos, a resultas de sus enfrentamientos comerciales, el precio del crudo se resiente. En la base de esta debilidad está también el temor de los especuladores a que sus posiciones en el mercado de futuros del petróleo, si la desaceleración se acentúa, les acaben provocando pérdidas. Por ello las posiciones largas pueden transformarse de la noche a la mañana en cortas, acentuando una caída de los precios si hay malas noticias acerca del comercio mundial.

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