edición: 2616 , Viernes, 14 diciembre 2018
20/11/2018

La alianza forjada por el poderoso ejecutivo de Renault detenido, en la cuerda floja tras un episodio inexplicable

Carlos Schwartz
Una convulsión pocas veces vista traspasó a la alianza de tres fabricantes de automóviles, que es la segunda productora más  grande de coches del mundo tras Volkswagen. El presidente de Nissan Carlos Ghosn, y hasta el año pasado también consejero delegado, y su mano derecha Greg Kelly también consejero de Nissan, fueron acusados por la empresa de graves irregularidades y detenidos durante algunas horas por la policía en Japón. 
El consejero delegado de Nissan, Hiroto Saikawa, que reemplazó a Ghosn en 2017, dijo en una rueda de prensa que el aun presidente de la empresa había ocultado parte de sus ingresos a los reguladores y accionistas de la empresa, y que había dispuesto de forma arbitraria de activos de la empresa y había encausado mal inversiones de Nissan. La empresa ha hecho extensivas estas acusaciones a Kelly. Mitsubishi, en la cual Nissan tiene una significativa participación accionarial, dijo también que consideraría la exclusión de Ghosn de su cargo de presidente de la empresa. 

El alto ejecutivo francés ha pugnado durante casi dos décadas por labrar una alianza permanente entre las tres marcas. De acuerdo con fuentes de la industria del automóvil aspiraba a dejar sus cargos en 2022, pero quería hacerlo tras concluir la construcción de un órgano de mando unificado para los tres fabricantes. Las mismas fuentes señalan que esa entidad estaba en vías de construcción.

Ghosn declaró un sueldo de 8,9 millones de dólares en Nissan en el año fiscal 2016-2017, y recibió 7,4 millones de euros en Renault en 2017, además de otros altos ingresos en Mitsubishi. La graves acusaciones de Nissan se produjeron después de una investigación de varios meses por parte de la empresa a causa de la denuncia de una persona al tanto de los hechos que no ha sido identificada por la empresa denunciante. El anuncio es realmente sorprendente en un ejecutivo con cargos tan altos tras 20 años de colaboración con las tres grandes empresas.

Las explicaciones no han sido suficientes como para despejar las dudas. Es difícil de entender que el ejecutivo haya escapado al filtro de las auditorías, a los consejos de remuneración de la empresa, a los controles internos sobre las comunicaciones al regulador y a los accionistas sobre una retribución económica que ha estado siempre bajo la lupa de los inversores institucionales. La retribución de Ghosn en Renault estuvo a punto de ser rechazada por grupos de accionistas y logró una aprobación exigua. Sin embargo, el ejecutivo era venerado en Japón donde se le consideró durante muchos años el artífice de la vuelta al beneficio de una Nissan que estaba al borde de la quiebra. 

En su rueda de prensa Saikawa quiso quitar relevancia a la historia de éxitos que rodeaba a Ghosn señalando que la vuelta al beneficio de Nissan era el resultado del esfuerzo en primer lugar de los trabajadores de la empresa.

Las acciones de Renault cayeron en la Bolsa de París un 8,4% tras haber bajado hasta un 13% durante la sesión tras las noticias. Cuando se anunciaron las detenciones y se hizo la rueda de prensa en la sede de Nissan en Yokohama los mercados de Japón ya habían cerrado. Las acciones de Nissan en la bolsa alemana cayeron un 7,8%. El ministro de Finanzas de Francia, Bruno Le Maire, se negó a hacer comentarios sobre las informaciones pero expresó su interés en que, por sobre todas las cosas, se preserve la alianza entre los tres fabricantes de coches. Renault tiene el 45% del capital de Nissan y esta a su turno es el principal accionista de Mitsubishi. Todas las partes implicadas aseguraron mientras que este incidente no debe afectar a las relaciones entre las empresas. 

Sin embargo, la forma en que el incidente se ha desencadenado, y la ausencia de responsables dentro de Nissan por la falta de conocimiento de la conducta impropia de Ghosn, que este realmente no pudo haber ocultado a los ojos y la capacidad de los auditores externos y a los filtros internos, ha despertado en el sector las suspicacias y se ha desatado la especulación sobre la posibilidad de que nos encontremos ante una operación que estratégicamente aspira a quitar de las manos de Renault la pieza clave de Nissan. La  triple alianza de las tres tiene una ventaja tecnológica muy importante en materia de coche eléctrico y las sinergias industriales creadas resultan significativas para Renault.

Es decir que si la alianza se deshace el más afectado sería Renault cuyos beneficios tienen una fuerte dependencia de Nissan. No es sorprendente por lo tanto que Le Maire manifestara preocupación. El estado francés tiene una participación del 15% en el capital de Renault, una empresa nacionalizada tras la segunda guerra mundial por su cooperación con el Tercer Reich. Mientras los observadores independientes ven en la caída de Ghosn un indicio de que los capitales nacionales piensan quizás en el retorno de Nissan a la insularidad japonesa, algunos fondos de inversión piensan que el ejecutivo era un obstáculo para cerrar una fusión a tres bandas por su carácter extremo y sus ansias de mando. 

Los acontecimientos con los que se inició la semana en el sector del automóvil prometen nuevos capítulos en este manga de samurais. Para Renault, el socio de mayores dimensiones del trío, su pertenencia a la alianza es decisiva porque es precisamente ese tamaño el que le permite una racionalización de costes que redunda en su favor de un lado y por el otro le permite diluir los costes del desarrollo del coche eléctrico entre otros socios poderosos. Desde 2010 la empresa es el principal fabricante de coches totalmente eléctricos con 500.000 unidades al año. 

Hasta ahora el mecanismo utilizado por los mandos de Nissan para detonar el caso no sugieren voluntad de avanzar en la fusión. La primera conclusión que se puede sacar de este episodio es la profunda arbitrariedad de dejar en manos de una sola persona el gobierno de tres grandes industrias y crear la ficción de que sólo podrían avanzar por este camino de consolidación con él a la cabeza. Esto equivale a dejar establecido el principio de que para dejar de avanzar hacia una fusión era necesario necesario decapitar al máximo ejecutivo de la alianza. Algo que acaba de ocurrir. El siguiente capítulo del manga deberían ser las explicaciones de los auditores internos y externos y del propio consejo de la empresa y sus comités supervisores.

Que hablen claro, piden los inversores institucionales.

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