edición: 2786 , Miércoles, 21 agosto 2019
23/05/2019
banca 
Comienza la fase más cruda de los cierres

La banca acelera el ajuste de sucursales presionado por la pérdida de rentabilidad

De ello depende el futuro de tres o cuatro entidades de tamaño medio, sin posibilidad de continuidad individual, obligadas a una fusión
Juan José González
En el proceso de ajuste bancario hay dos `divisiones´: la primera, formada por los más grandes, Caixabank y Santander, y la segunda, integrada por los bancos medianos. Encarriladas las cosas -ERE y cierre de oficinas- en la primera división, resta ahora comprobar la velocidad del ajuste que imprimirán los bancos medianos, acuciados por la caída de la rentabilidad operativa, lo que obliga a una rápida reacción hasta alcanzar las cifras óptimas que da por buenas el sector y otras instituciones bancarias. La percepción que parece ser compartida por el sector bancario respecto al ajuste de la red de oficinas, indica que el proceso de cierre de sucursales no ha hecho más que empezar y que la transformación de las redes bancarias camina hacia un tamaño que pueda demostrar la eficacia en rentabilidad, lo que llevaría a establecer un punto crítico en las 10.000 sucursales en el horizonte de 2021. Una cifra que es admitida por la conciencia del sector y que está en línea con la recomendación del Fondo Monetario Internacional sobre el tamaño de la red para una industria bancaria como la española, a la que sugería prescindir de unas 20.000 sucursales para situarla en algo menos de 10.000.
Son ajustes de red que pueden asustar a primera vista, aunque es necesario relacionarlos con los estándares de países del entorno, tamaños de red que estarían marcando el punto óptimo de rentabilidad por oficina. Las cifras muestran por otro lado la demora del sector bancario español en aplicar los ajustes necesarios a la red bancaria, más rápidos en algunos países competidores de la unión Europea. España contaba en 2008 con más de 46.000 sucursales bancarias que se quedaron en 28.000 en poco menos que una década. Y sin embargo, las cuentas seguían (y siguen) sin salir.

En medios del sector existe la conciencia de que la banca se encamina a un ajuste que le acerque en cifras y ratios a la media europea. Es un trabajo delicado y que entraña sus costes: cerrar cerca de dos de cada tres sucursales para acercarse a la media europea les va a suponer a los bancos españoles un extra de negociación laboral (puesto que conlleva despidos y/o movilidad). En todo caso el horizonte respecto al tamaño de la red está marcado por las 3,5 oficinas por cada 10.000 habitantes, que es la media europea. Por debajo de esa media se encuentra Reino Unido, cuyo ajuste de red en los últimos años le ha situado en las 1,7 sucursales por cada 10.000 habitantes, mientras que Alemania se encuentra en la medida justa de las 3,5 sucursales, Francia está en las 5,7 oficinas e Italia en 5 por cada 10.000 habitantes.

En este proceso de reducción de la red ha jugado un papel decisivo el cambio de concepto de oficina, desde el modelo clásica de lugar donde se resolvían la mayoría de las gestiones hasta el modelo actual de oficina escaparate, en ocasiones similar a un `Starbucks financiero´ plagado de tablets y demás elementos de la banca online. Ilustran este modelo las nuevas oficinas de Caixabank en la Diagonal barcelonesa o la de Sabadell en la Gran Vía madrileña. Un proceso de evolución de la oficina de atención al público que se ve acelerado por la caída del uso del dinero en efectivo además del aumento de las gestiones electrónicas mediante la telefonía móvil y también a través de Internet.

El fenómeno de transformación digital de la banca ha seguido un camino en paralelo a la etapa de bajos tipos de interés, obligando a tomar decisiones de ajuste, con mayor rapidez en el caso de las plantillas que en el de las oficinas. Pero en todo caso, un proceso de adelgazamiento de la capacidad del sector cuya velocidad parece haber sido marcada por la caída de la rentabilidad.

Como parecen indicar las cifras del sector y del FMI, aún existe un margen amplio de ajuste de las redes hasta alcanzar la media europea -también en el caso de las plantillas- se extiende la sospecha de que en los próximos meses se intensificará el recorte de oficinas clásicas al público, recorte en paralelo a la reducción de empleo y que deben llevar a la recuperación de la rentabilidad operativa de las sucursales, en suma, de la red. De este tipo de ajustes depende actualmente, en mayor o menor medida, el futuro de tres o cuatro entidades bancarias de tamaño medio, hoy con planes de fusión, porque la continuidad individual se ha convertido en una quimera.

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