edición: 2848 , Lunes, 18 noviembre 2019
11/11/2019
banca 
La clave puede estar en los nuevos servicios

La banca busca alternativas para recuperar la rentabilidad al margen de las fusiones

Los supervisores aconsejan las fusiones, la vía rápida más práctica para corregir las anomalías del sector bancario, soluciones que el sector considera de alto riesgo, incómodas y dudosas
Juan José González
Mientras el sector bancario de debate entre la duda sobre dónde fijar la línea, situar el límite o hacer el corte a partir del cual se cobrará a los clientes por la custodia del dinero, el Banco de España sigue dándole vueltas a los mensajes que piensa dirigir al sector en las próximas semanas, con vistas al cierre anual del ejercicio. Y al mismo tiempo los dos, sector y supervisor, tratan de evitar lo que parece inevitable en el corto plazo: la recuperación del beneficio. Cada vez más cerca del final del ejercicio y sin embargo más lejos de dar con la solución que ponga fin a la caída de los ingresos bancarios. Es una situación peculiar la que vive el sector bancario, que dura más de una década, desde el inicio de la crisis de 2008, y de la que no parece haberse recuperado si el análisis se realiza atendiendo a la caída de los ingresos, del margen de intereses y de las comisiones por la venta de productos bancarios. Claro que, es la contracción del crédito bancario en estos años de crisis los que marcan el deterioro de las cuentas puesto que a la caída del crédito se debe en gran medida la caída del margen de intermediación. En torno al sector bancario parece estar ganando consistencia la idea de que sólo las fusiones (por mayor eficiencia) resolverán todos los problemas de rentabilidad del sector, idea a la que se resiste gran parte del sector, que busca otras alternativas.
El ambiente que rodea la actividad de las instituciones bancarias parece dominado en la actualidad por los problemas creados y no resueltos a partir de la crisis financiera de 2008, la caída de los beneficios y del margen de intereses, los activos tóxicos que aún viven en buena parte de los balances del sector y la llegada de la nueva competencia de las plataformas digitales. Y para resolver todos los males se proponen ajustes, profundizar en la operativa tecnológica y, por supuesto, fusiones. Se centra el foco de esta forma en la zona más crítica del negocio, en la eficiencia bancaria. Las autoridades tienen una idea: fusiones. Los bancos cuentan con otra perspectiva: hay otras soluciones.

Según las opiniones dominantes en el sector bancario, principalmente las que proponen los supervisores, local y europeo, el sector no ha sido capaz primero de eliminar los activos tóxicos de los balances, lo que les ha impedido recuperar eficiencia. Y tampoco ha sido capaz de aplicar los ajustes necesarios para hacer posible una reducción de costes según sus capacidades. De esta forma, el sector ha venido aplazando la solución a los problemas, que diez años después continúan siendo los mismos: la caída de los ingresos, la falta de rentabilidad, la caída del margen de intermediación.

Quizá el problema más lesivo para el sector en estos diez años de crisis financiera haya sido la contracción del crédito bancario que, según un estudio reciente de AFI, puede haber sido del orden del 35%, una contracción que está en la base de la pérdida de negocio bancario que ha afectado al sector en general pero que evidencia el agujero que la contracción ha provocado en los beneficios bancarios, responsable al mismo tiempo de la caída de dos tercios (según el mismo estudio) del margen de intermediación. Luego, al problema que con carácter fijo se ha instalado en la realidad del sector, deben añadirse otros, unos derivados de la contracción del crédito y otros nacidos en el transcurso de la década.

Dicen los expertos que el sector bancario en general y el español en particular es víctima de "las herencias tóxicas" y de la "falta de corrección" de estas. La referencia es directa y apunta al trabajo pendiente de los ajustes de capacidad que, según los informes del BCE deberían haber afectado al 25% de la capacidad actual del sector. Ajustes que debieron ser realizados a partir de 2015 y que sin embargo siguen sin cerrarse en la actualidad. Recortes y ajustes en base a la bajada de los tipos de interés y a la baja también el coste de la financiación, es decir, de los depósitos bancarios.

Y así se llega a la situación actual, con la evidencia demostrada a lo largo de los trimestres del año de la falta de recuperación de los márgenes, de la dificultad para recuperar el beneficio, con la obligatoriedad de aplicar medidas (no sólo las de ajustes de la red) como las que en los próximos meses estarán generalizadas en el sector con el cobro de comisiones por la custodia del dinero a la clientela, medida que fijará la línea de partida en una cantidad cada vez más baja. El cambio de modelo bancario es evidente, y no está provocado sólo por los cambios de la banca digital sino por la necesidad de mejorar los ingresos, lo que pasa por dar con la tecla adecuada que no debe ser diferente a la prestación de servicios financieros a la medida del cliente y a precios razonables.

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