edición: 2865 , Viernes, 13 diciembre 2019
04/11/2019
banca 
Sólo los extraordinarios salvarán el resultado

La banca confirma su particular recesión con el tercer trimestre seguido en negativo

Cae el beneficio del sector un 20% y cierra nueve meses de ajustes intensivos con la intención de seguir la reestructuración hasta fin de año
Juan José González
La gran banca se encuentra cada vez más cerca de completar el primer gran ajuste realizado por el sector desde 2008. Los cinco más grandes continuaron en el tercer trimestre del año ajustando capacidad, reduciendo la red y las plantillas, 5.000 trabajadores que han salido de la banca y algo más de 1.000 oficinas que cerraron sus puertas en el acumulado de los nueve meses del presente ejercicio. La red se adapta a las necesidades del guion, de la demanda pero también y sobre todo a la obligación de reducir la capacidad instalada. Es el paso necesario para recuperar la rentabilidad y hacer frente al temporal de una política monetaria del Banco Central Europeo que mantendrá los tipos de interés en niveles negativos, donde la banca está obligada a hacer ajustes. Se mantiene la actividad otro trimestre más con las mismas pautas de exigencia respecto al tamaño del sector. De ahí que los últimos movimientos del sector se hayan centrado en los ajustes. El sector bancario español reduce su capacidad en los nueve meses del año con el cierre del 6,6% de la red, que tras el tercer trimestre se queda con 15.000 oficinas. También se ajustan las plantillas, que se quedan en 124.000 trabajadores, con una caída del 4% en lo que va de año. La semana pasada fue intensa en presentación de resultados, en valorar los ajustes realizados y también en confirmar que la reestructuración del sector no está cerrada. Para esto habrá que esperar a fin de año.
El presente ejercicio será recordado en la historia financiera española como uno de los más severos en términos de ajustes. Las cifras que ofrecieron los cinco bancos de mayor tamaño (Santander, Caixabank, BBBVA, Bankia y Sabadell) al término del tercer trimestre, reflejan la intensidad de las tijeras aplicadas al modelo bancario vigente. La estructura excesivamente pesada del sector no puede ser soportada por los números, por los resultados que produce el negocio bancario. Como primero paso para acomodar las capacidades a las exigencias de la demanda, los cinco más grandes redujeron las plantillas y la red de sucursales en un 4% y un 6,6% respectivamente.

Primer paso que según apuntan en el sector no ha terminado aún y se prevé que continúe en el último trimestre del año, cuando el ajuste final se situaría en el 6% en el caso de las plantillas y en el 9% en el de las sucursales. En principio, algunas entidades bancarias comunicaron su intención de llevar a cabo ajustes puntuales, EREs limitados por zonas geográficas. Pero otras entidades negaron que esta fuera la política más adecuada puesto que los efectos de los tipos de interés negativos se prolongarían durante todo el año 2019, algo que confirmó el BCE cuando comunicó su intención de alargar la política monetaria al menos otro ejercicio más, más allá incluso de 2020.

El sector se ha mostrado en este último trimestre singularmente activo en la política de ajustes confirmando que el grueso de los objetivos propuestos para el ejercicio actual se ha cubierto en un 80%. De esta forma, cabe pensar que el ajuste restante, previsto por las entidades y confirmado en los últimos meses a los inversores, se producirá en el trimestre presente. Es el paso previo al cierre de cuentas el que tiene que confirmar en los tres meses finales del ejercicio que los recortes, ajustes o reestructuración del sector han servido para salvar del desastre las cuentas bancarias de 2019.

Al margen de los casos particulares, donde el Sabadell se ha destacado por el cambio de comportamiento de las cuentas de su filial británica, TSB, que ha vuelto a la normalidad de su actividad, el resto de entidades ha presentado caídas de beneficios importantes: el 35% en Santander; el 28% en Caixabank; el 15% en BBVA y 22% en Bankia. El Sabadell se apartó del desastre general con un aumento del 215% del beneficio. Como problema común del negocio bancario, el sector ha sufrido de nuevo el estancamiento de los ingresos, bien reflejado en el avance del margen bruto que para el sector apenas ha mejorado un 1,6%, mejora que los responsables bancarios atribuyen a un buen comportamiento del balance de los intereses y de las comisiones con avances del 3,8% y 2,7% respectivamente.

Así las cosas, el negocio bancario se dirige hacia uno de los cierres más negativos de los últimos años, con la difícil o casi imposible tarea de mejorar los resultados del cierre de 2018. Ahora bien, las entidades se guardan en la manga algunos movimientos de última hora que pueden suavizar el cierre anual, y para el que se espera una combinación de primeros resultados de los ajustes y de la aplicación de las políticas de ahorros de costes. Aunque la sorpresa de los resultados bancarios puede venir por la vía de los resultados extraordinarios, una vía que obrará milagros a fin de año.

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