edición: 2825 , Martes, 15 octubre 2019
12/09/2019
banca 
Las agencias son críticas con el sector

La banca descuenta una rebaja de la perspectivas de rating por la `crisis hipotecaria´

Las calificadoras mantienen sus reproches por la lentitud en limpiar los balances de activos improductivos, mientras se acentúa la caída de la actividad económica con escenarios de recesión a la vista
Juan José González
Primero fue el freno en el ritmo de reducción de activos morosos y ahora es la amenaza de un revés para las cuentas de resultados bancarias provocado por la incertidumbre creada por una opinión negativa para el sector sobre la licitud del IRPH aplicado a las hipotecas. Dos aspectos que las agencias de calificación de riesgo han valorado ya, en el primer caso (con una rebaja en julio pasado del rating del conjunto del sector) y en fase de valoración el segundo, pero que, casi de forma inevitable propiciará una nueva opinión de las calificadoras sobre el riesgo de los bancos españoles. Que coincidan ambas situaciones con el probable anuncio del Banco Central Europeo para aplicar nuevos estímulos monetarios para los próximos meses puede ser una casualidad, pero lo que está claro es que las agencias de rating revisarán, de nuevo y a la baja, las notas bancarias. La actividad de estas compañías se está mostrando particularmente fabril en los últimos meses habida cuenta de sus movimientos, que intentan acompasar con la fuerte actividad y ritmo de la coyuntura económica. La precipitación de algunos acontecimientos, comerciales, políticos, normativos y económicos, parecen haber sido detectados por las tres firmas internacionales del mercado (Moodys, S&P y Fitch) que ya preparan nuevas calificaciones. Los mercados y los inversores no son ajenos a la inquietud de las calificadoras.
Convertidos en notarios financieros, las agencias de rating afilan sus armas para proceder al disparo. Se esperan nuevas revisiones de las calificaciones crediticias debido a que los riesgos de las entidades bancarias son mayores y más profundos, han dejado de ser contingentes para convertirse en crónicos. Se diría que las calificadoras están valorando tanto aspectos coyunturales como de sensibilidad pública y económica del sector bancario. Pública por cuanto afecta a la generalidad de la ciudadanía y económica por las consecuencias para los mercados y estos, a su vez, para los inversores que, obviamente influyen en sus decisiones.

Las agencias levantas actas en función de sentimientos y de realidades. Por ambos, vienen señalando en sus informes el retraso en la resolución de la crisis inmobiliaria, de la que opinan el sector no ha hecho los deberes, al menos, en la magnitud o intensidad deseada. Siendo esto así, es evidente que las calificadoras reprochan a los bancos no haber hecho limpieza completa de sus balances o saneamiento pleno de sus cuentas de resultados, de tal forma que estas siguen lastradas por un peso que resulta nocivo para el riesgo.

Once años trascurridos desde la crisis inmobiliaria y los bancos continúan con activos improductivos que impiden mejorar balances y cuentas, lo que provoca la obtención de beneficios bajos. Que en la primera parte del presente ejercicio el sector apenas se haya movido en resultados evidencia los efectos perversos del lastre inmobiliario. Lastre pendiente de venta que según alguna entidad se ha querido ralentizar a la espera de una revalorización y reactivación del mercado inmobiliario.

La opinión negativa de las agencias internacionales de calificación abonan una próxima rebaja, otra más, de las notas bancarias que provocará nuevas caídas de las cotizaciones bursátiles (y dado su peso en el Ibex 35 también afectará al resto de cotizadas) encarecerá los costes de financiación de bancos y empresas con el consiguiente deterioro para el crédito y, por supuesto, la huida de inversores. El escenario negativo que parecen dibujar las agencias para sus próximos informes contrasta con las esperanzas que abrigaba el sector bancario hace cuatro meses cuando creía haber cumplido con el ritmo de desinversiones (venta de activos morosos) registrado el año antes y que, sin embargo, está siendo inferior en lo que va de ejercicio.

Por si no fuera suficiente, una variable que jugaba a favor de la actividad del sector bancario, el crecimiento económico, se ha frenado y ya amenaza con un escenario de recesión en algunos países europeos, lo que puede cambiar las condiciones de financiación y liquidez y, por tanto, el freno de la rentabilidad, por otro lado, amenazado por los tipos bajos. Las agencias parecen concluir en sus recomendaciones al sector redoblando la necesidad de sanear los balances para no dejar huella de dinero improductivo. De lo contrario, las próximas revisiones de las notas, en el último cuatrimestre del año, serán aún más negativas, algo que dan por descontado en algunos bancos del sector.

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