edición: 2514 , Viernes, 20 julio 2018
19/04/2018
banca 
Más de medio billón de euros

La banca encaja el Brexit y mantiene sus riesgos al alza en Reino Unido

Ha pasado de ser la primera preocupación del sector a la mejor oportunidad de negocio, quién sabe si con un nuevo referéndum en 2020
Juan José González
La banca española mantiene sus riesgos al alza en el Reino Unido en el inicio del presente ejercicio. Regresa por tanto a la línea ascendente en la que se encontraba hasta la decisión del Brexit. El ambiente comienza a alejarse lentamente del caldeado de la primera fase, o primer golpe de efecto, tras el resultado del referéndum el 23 de junio de 2016 y después de evaluar sus daños y perjuicios futuros. Estos, si bien aún no parecen estar despejados del todo, sí comienzan a dar algún signo que indica que la sangre no llegará al río, al menos, en grandes cantidades, lo que anima a empresas y entidades financieras foráneas a mantener posiciones. Posiciones y riesgos que el sector bancario español tiene en Reino Unido y que según las cifras del BIS, lejos de reducirse, se han mantenido con ligeras variaciones. En la actualidad, y según esas cifras, la posición de la banca española tendría una exposición directa al riesgo en Reino Unido que la situaría en el segundo lugar del mundo tras Alemania, o la tercera si a la lista se sumara Estados Unidos. La exposición directa sería la suma de la deuda pública y privada más la adición de los riesgos indirectos formados por los derivados, garantías y otros riesgos de crédito; en total y a finales del pasado ejercicio, 509.000 millones de euros. A punto de cumplirse los dos años desde el resultado del referéndum, el Brexit ya no es la primera preocupación para los activos financieros británicos en cartera. Ahora es la economía -y el omnipresente riesgo de la divisa- la que preocupa a los bancos españoles, si bien, ninguno de los grandes, presentes en aquel mercado, Santander y Sabadell (TSB) siguen apostando por un aumento en la aportación de su negocio en la isla.
Los riesgos, y entre estos el miedo a una posible de depreciación brusca de la libra, siguen presentes como incertidumbre principal entre los responsables del sector bancario: el perjuicio a las inversiones de las entidades españolas que operan en Reino Unido continúan es tan real como que siguen expuestas a los acontecimientos políticos que pueda deparar el camino de ese país en su decisión de abandonar el mercado único europeo. Por tanto, todas las entidades allí presentes tienen calculadas las pérdidas potenciales de la salida de la UE, ya que no deja de ser un riesgo vivo en sus cuentas.

Por otra parte, las autoridades financieras españolas, Banco de España y ministerio de Economía, mantienen un contacto habitual con el Banco Internacional de Pagos (BIS) para contrastar semanalmente el importe, o saldo, de la exposición directa de los bancos españoles con mayor volumen de activos o intereses en territorio británico. El saldo, lejos de ir reduciéndose, se ha incrementado en los últimos meses, en especial desde julio pasado. Si la exposición directa se situaba al final de 2016 en torno a los 468.000 millones de euros, en julio ya había superado el medio billón de euros y en lo que va de año el saldo se mantiene en positivo, al alza. También quedan lejos los planes de contingencia que Santander y Sabadell habían previsto ante la posibilidad de un escenario más negativo.

Pero que las entidades bancarias no hayan dejado de apostar por el mercado británico no significa que el horizonte esté absolutamente despejado, pues hasta el 29 de marzo del próximo año, fecha donde el Gobierno británico ha situado la meta de llegada, en este caso, de salida de la UE, la economía no estará libre de sobresaltos, golpes y, en definitiva, de volatilidad. Un tiempo sin embargo considerado de oro en tanto que está sirviendo para que el 49% de la población británica muestre al 51% restante (los ganadores del Brexit) consideren las consecuencias de su decisión aquel 23 de junio de 2016.

En este tiempo, el sector bancario establecido en la isla ha venido comprobando la inseguridad y las dudas de la clientela, conscientes de que la libra puede reducir el valor de sus inversiones y que un mercado aislado termina por depreciar sus activos. Sin embargo, no parece que ambiente se muestre tan pesimista como al principio y se impone el escenario de un Brexit suave, social pero no económico ni financiero. Las autoridades eluden cualquier referencia a una entrada en recesión, a una caída en el empleo, también de las bolsas o la pérdida en el acceso a ejecutar operaciones y, por supuesto, a nada que se le parezca a la aplicación de nuevas tasas y tarifas por el intercambio de productos, bienes y servicios con sus vecinos continentales.

Los riesgos directos e indirectos de la banca en Reino Unido cotiza hoy que las partes, Reino Unido y Bruselas, llegarán a un buen acuerdo, por el que nadie pierda, que no vulnere la voluntad de la mayoría de los ingleses, un pacto amistoso donde ambos cedan -un Brexit acordado-. A este escenario previsto por las entidades bancarias, sin duda idílico en contraste con las previsiones de años atrás, cabría añadir otro escenario, incluso mejor aún, como es la posibilidad de celebrar un nuevo referéndum en 2020.

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