edición: 3005 , Miércoles, 8 julio 2020
08/05/2020
banca 
Con las dudas sobre la evolución del BBVA

La banca española confía en salvar el ejercicio y evitar las pérdidas a fin de año

Sin perder de vista la evolución de la macroeconomía, el sector financiero ya ha hecho las cuentas necesarias, provisiones pendientes incluidas, y le salen positivas
Juan José González
Coinciden estos días análisis y opiniones expertas sobre los resultados bancarios en que el esfuerzo mostrado por las entidades financieras en dotar provisiones en el primer trimestre del año no ha terminado, dado que tan sólo dos semanas de incidencia de la crisis sanitaria (la última quincena de marzo) en las cuentas del trimestre no parece ser suficiente muestra como contar con una aproximación al golpe que seguramente se espera que impacte en el segundo trimestre. Pero al menos, la actitud del sector, una decisión compartida por todos los bancos y aplaudida por el supervisor local, de adelantarse y provisionar 3.900 millones de euros en este primer tramo del año, es una muestra de la prudencia del sector en tanto que supone haber destinado ya casi el 48% de las provisiones extraordinarias previstas para todo el ejercicio. Las dotaciones anunciadas en el trimestre no dejan de ser una apuesta casi a ciegas de lo que puede ser el futuro para las cuentas puesto que los datos sobre el incremento de riesgos, ya para el segundo trimestre, son apenas una muestra de los que están por llegar y de los que sólo se podrá hacer una evaluación en junio. Y en este sentido, los pronósticos de los analistas no hacen sino apuntar a un empeoramiento de la situación. Obviamente, tanto las predicciones de estos como las que realizan los propios departamentos internos de la banca, tienen en cuenta los pronósticos de la evolución económica para los próximos meses.
Y en la medida en que estos pronósticos sean negativos el sector hará sus propias interpretaciones y adaptaciones a sus cuentas. Es decir, que con independencia de que el escenario general afecte a todos los bancos, la posición de partida (y las decisiones individuales) marcarán las diferencias en el nivel de dotaciones. Y las previsiones macro de las autoridades vienen a coincidir en que lo peor de los efectos de la pandemia sobre la economía está por llegar. En este sentido, la polémica sobre la velocidad, planes, fases y sus contenidos relativos al `desconfinamiento´ y al regreso a la actividad económica son ahora mismo las referencias que tienen en cuenta las entidades para, junto a la evolución de sus riesgos y del negocio ir avanzando en el nivel de provisiones futuras que deberán realizar. 

Como también cabe la posibilidad, para muchas entidades también la certeza, de que a lo largo de los próximos meses es muy probable que la tensión de los últimos meses sea menor y permita avanzar en términos de actividad económica con el plan de fases aprobado por el Gobierno. Pero también abundan algunos pronósticos en relación con la vuelta a la actividad que pueden tener un impacto negativo en el negocio bancario, como es el que corresponde a un empeoramiento de la pandemia y, por tanto, a su reflejo en la actividad económica. En esta hipótesis, no se debería descartar un nuevo parón en la economía, lo cual no dejaría de ser una nueva catástrofe general.

Para el sector bancario, las malas o muy malas previsiones de la economía se van a traducir en un empeoramiento de la morosidad, por tanto, del coste del riesgo y en consecuencia en un esfuerzo adicional de las dotaciones. Desde otro punto de vista, quizá más próximo a la realidad previsible, las dotaciones ya realizadas en el trimestre deberán coincidir (siguiendo con la realidad previsible y siempre que no empeore el escenario sanitario) con una mejora del negocio bancario que, teniendo en cuenta que el Euribor tendrá un comportamiento más benigno (más elevado) que el registrado el pasado año, deberá ayudar a una recuperación de los márgenes.

Por si no fuera suficiente, también habría que valorar como factor positivo para el sector la posible reducción del coste de riesgo bancario como consecuencia del apoyo proporcionado por los avales del ICO que, seguramente, colaborarán a reducir la morosidad y los riesgos del sector. De la misma forma que la subida del Euribor o que el papel benefactor de los avales de crédito del Estado debe valorarse lo que está por llegar del Banco Central Europeo, en la medida en que este organismo proporcionará los fondos necesarios para garantizar y dar seguridad a las entidades de que no faltará liquidez para conceder crédito y que dichos fondos tendrán un buen precio para la banca.

Con todas las objeciones señaladas y contando con que las variables monetarias, fiscales y demás apoyos que recibirá la economía de las autoridades, cabría pensar en que el futuro de las cuentas de la banca, sobre todo en el grupo de las más grandes entidades, vivan un ejercicio para el que todos los expertos ya están apuntando que será de menos a más. La recuperación de los resultados bancarios pueden estar comprometidos durante dos o tres trimestres por la velocidad de la recuperación económica, cerca de las pérdidas pero, salvo en el caso dudoso (enigmático) del BBVA, el sector evitará a fin de año las pérdidas, eso sí, a costa de un mayor precio que se reflejará en las dotaciones.

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