edición: 2640 , Miércoles, 23 enero 2019
08/06/2018
banca 

La banca europea, aprisionada entre los bajos tipos de interés y la escasa demanda de crédito, languidece

La demanda de títulos bancarios se reanima a tirones pero no muestra una orientación clara
Carlos Schwartz
Los analistas se muestran divididos sobre las perspectivas de la banca en Europa a la que muchos comparan con unos blindados tan pesados que carecen de capacidad de maniobra, en una referencia a la espesa normativa que desde la crisis financiera internacional ha intentado limitar las posibilidades de nuevos quebrantos exigiendo altos niveles de capitalización y fuertes limitaciones en la exposición al riesgo. Esta semana los títulos bancarios mostraron una reactivación, en especial en España donde la estrella ha sido Caixabank con una subida cercana al 4%. Pero esta no ha sido una conducta generalizada. El índice EuroStoxx para los bancos se mantiene en su nivel más bajo en 19 meses y ha perdido un 11% en lo que va de este año. Sin embargo el índice se ha estabilizado tras anunciar fuentes del Banco Central Europeo (BCE) que la retirada de los excedentes de liquidez del mercado puede iniciarse en 2019. Esta tardía estabilización es una indicación de uno de los males que asuela al sector: los bajos tipos de interés. El otro elemento clave es la baja demanda solvente de crédito. Un duo atroz para los balances de los bancos. 
Entretanto, quienes más reflejan en sus cuentas anuales el efecto de esta pinza son las entidades del norte de Europa. Pese a que los bancos de la región siguen pagando dividendos los beneficios bancarios están bajo una extraordinaria presión. El beneficio de Deutsche Bank (DB) ha caído un 38%, el de Commerzbank un 24% y el del sueco SEB cayó un 16%. DB que se encuentra en medio de un proceso de reestructuración y tiene un nuevo consejero delegado anunció un margen sobre sus ingresos netos del 2,8%, comparado con un margen del 10% en el caso del Commerzbank y del 11,9% en el caso del francés Société Générale, señala Bloomberg.

La comparación es un poco atrabiliaria pero el margen sobre los ingresos netos del fabricante de automóviles deportivos de lujo Ferrari es del 17%. Las declaraciones del BCE han abierto una ventana de esperanza para los bancos y sus accionistas, pero la realidad es que de momento los tipos de interés siguen en territorio negativo y una modificación de esta política dependerá finalmente de que la inflación supere el umbral del 2% y haya una mayor fortaleza en la reactivación económica. 

Esto ha desembocado en dos corrientes antagónicas entre los analistas de inversión. Los que afirman que las acciones bancarias están ya muy bajas y es hora de comprar, y los que piensan que todavía hay demasiada incertidumbre como para inclinarse por esa recomendación.

Lo que ha ocurrido este semana es revelador de esta incertidumbre. Los bancos españoles reaccionaron con fuerza, pero esta conducta está más vinculada al efecto de la formación del nuevo gobierno monocolor del Partido Socialista que a un cambio en las condiciones económicas. Por el contrario las aguas no vuelven a su cauce en Italia donde la desconfianza sobre la gobernabilidad del país con un ejecutivo muy inestable sigue afectando a la cotización de las acciones bancarias.

Esta semana, al igual que la pasada, resultaron los más afectados en los mercados europeos. UniCredit, la mayor entidad del sistema, cayó el jueves un 3%, mientras que Mediobanca perdió un 2% al igual que Intesa San Paolo. Un grupo de analistas considera que estos comportamientos de las acciones bancarias están directamente vinculados a la suspicacia que despierta la existencia de una pesada herencia de la crisis financiera de 2007/2008 de la que no todos los sistemas bancarios europeos se han desembarazado. 

Italia es un caso notorio, pero Alemania muestra de forma acusada problemas en su sistema financiero. “Es una situación compleja, porque al margen de las herencias, es decir de los créditos morosos y las carteras cargadas de créditos improductivos en el mejor de los casos, es necesario tener en cuenta que se obligó a la banca a un proceso de recapitalización que ha hecho a sus colchones de capital mucho más espesos. Pero estos incrementos en la capitalización de un lado o la eliminación de créditos y activos improductivos que es lo mismo en definitiva porque acrecientan el capital por los activos en riesgo, no se ha visto acompañada por un incremento proporcional de los resultados netos lo que ha determinado que los beneficios medidos por el capital se muestren insuficientes para el apetito de los accionistas.

Esta es una realidad palpable, los beneficios de los bancos no están en línea con la expectativa de los accionistas que acuden a las ampliaciones de capital. Porque al final es del mercado de donde los bancos nutren sus recursos propios”, señala un consultor de banca activo en España.

La fragilidad de los equilibrios macroeconómicos en Europa ha quedado expuesta con crudeza por la crisis italiana. En realidad ésta es el resultado del temor a que los partidos euroescépticos acaben consumando una nueva escisión en la Unión Europea (UE). Todos los analistas consideran que esa es una posibilidad remota, pero nadie puede apartar de su cabeza la idea de que fueron pocos los que se tomaron en serio las tendencias centrífugas que dominaban en el espíritu de los electores del Reino Unido a la hora del referéndum que determinó la salida del país de la UE. 

Pero sin llegar a ese extremo la incapacidad de formar gobierno disparó la prima de riesgo de Italia y el rendimiento de su deuda pública ante la avalancha vendedora. Los analistas recuerdan en este sentido que los bancos tienen en sus carteras un volumen de deuda soberana italiana superior a los colchones de capital suplementario exigido por el regulador del sistema en línea con las normas de Basilea III. La mayor parte de los bonos italianos están en manos de los bancos de ese país y del Banco de Italia de acuerdo con el departamento de estudios de Unicredit. Los bancos no residentes sólo tienen un tercio de las emisiones soberanas italianas. De tal suerte que los que pueden realmente verse en dificultades en la eventualidad de una crisis de deuda del país si la inestabilidad se adueña de la política local son los propios bancos italianos. Esto al final no ningún alivio, porque la baja rentabilidad de los activos bancarios es un mal que afecta a toda la UE.

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