edición: 2829 , Lunes, 21 octubre 2019
03/07/2019
banca 
Nuevos pretendientes entre portugueses y los grandes

La banca mediana reacciona y ya planea salir a la caza en busca de socios

La solución a la baja rentabilidad parece estar en el tamaño y Unicaja, Liberbank, Ibercaja, Abanca y Cajamar pueden hacer buenas sumas, y también combinaciones
Juan José González
La ruptura del proyecto de fusión entre Unicaja y Liberbank, cuanto todo parecía apuntar ya, finalmente, a la convocatoria y foto conmemorativa del evento matrimonial, no ha causado buena impresión entre los militantes de la banca mediana, tampoco entre las autoridades financieras, defraudadas, y mucho menos en el ámbito del regulador europeo que sigue sin comprender el renuncio de los dos comprometidos consortes. Sobre el papel, no se puede decir que Unicaja y Liberbank acudieran a la consolidación privados de ayudas, pues estas ya estaban otorgadas (prometidas) y la dote del Banco Central Europeo -un tibio plácet- aceptado. El plantón de los pretendientes andaluz y asturiano, unido a la salida a Bolsa prevista por otro mediano, Ibercaja, al tiempo que el mercado financiero recibía un nuevo mensaje del BCE sobre una nueva posible bajada del tipo de interés en el medio plazo, actuaron como elementos decisivos para noquear temporalmente a la banca mediana. Quizá el golpe definitivo para terminar de hundir la moral de los pretendientes (Unicaja, Liberbank, Abanca, Cajamar) haya sido esa modificación del horizonte de la política monetaria del supervisor bancario europeo al situar una posible subida de los tipos de interés, si acaso, allá para 2021. Todo lo cual no significa que los señalados hayan abandonado los planes de fusiones como que también sean observados por algún portugués y dos de los grandes españoles con vistas a una relación seria.
Andaluces de Unicaja y asturianos de Liberbank no quieren escuchar viejos aforismos (nunca segundas partes fueron buenas) aunque más bien parecen acercarse a uno de ellos (A la tercera va la vencida). Las dos cajas mantienen una vieja relación de décadas pero nunca han estado tan cerca como en la segunda, cuando el 14 de mayo pasado anulaban los protocolos de fusión cuando estos contemplaban los últimos pasos para alcanzar el altar. Sin muchas explicaciones oficiales, las extraoficiales apuntan a asuntos personales, de liderazgo de presidentes, de localismos, de ganadores y vencidos, de falta de equilibrio y también de valoración, precisamente, uno de los escollos que provocó la ruptura del proyecto de fusión.

Pero la relación entre las dos entidades financieras se mantiene, no ha quedado dañada porque no ha habido ni vencedores ni vencidos, sólo disparidad de criterios de valoración. Unicaja y Liberbank mantienen buena amistad y no faltan contactos, hablan sin prisas, como en un intento de recuperar algo más que la simple amistad. De ahí que en medios del mercado bancario se escuche con insistencia lo de "a la tercera va la vencida". Y es probable que ambas regresen a una fase siguiente al cortejo.

En esta fase cuentan ambas con un observador que no les quita el ojo: Abanca, el pretendiente de la asturiana que se ha mantenido en una posición reservada, de cautela porque el historial de los gallegos indica que, si bien, se acercan con planes, dinero y buenas intenciones, nunca acaban por rematar. A Abanca no le faltaba dinero para comprar un banco aunque es posible que la asturiana le superase. En el mercado valoran la personalidad del venezolano Juan Carlos Escotet, el dueño de Abanca, que sigue contando con el voto de desconfianza del regulador bancario español y las dudas del supervisor bancario europeo.

A día de hoy, la considerada como banca mediana se encuentra en una mejor posición respecto a la de hace un año, más capitalizada y saneada si bien debe seguir ajustando costes, reduciendo estructura y trabajando por mejorar la eficiencia y asegurar la rentabilidad. Por estos motivos no deben seguir parados y están obligados a buscar alternativas, y una de estas es la búsqueda de socios, pretendientes para una nueva y próspera relación.

Cinco entidades de tamaño medio podrían formar hoy la quiniela de la consolidación del sector en España (Ibercaja, Unicaja, Abanca y Liberbank y Cajamar) las cuatro primeras se encuentran en un nivel similar de balance (apenas 8.000 millones de diferencia entre unos y otros) lo que puede facilitar la aproximación entre los pretendientes interesados en una relación, en una fusión. La adquisición de uno de estos bancos exige contar con al menos 1.300 millones de euros, una suma que probablemente Abanca, Liberbank y Unicaja no podrían desembolsar fácilmente. De ahí que en asuntos de matrimonio hayan aparecido de un lado pretendientes portugueses dispuestos y no se descarte un aspirante nacional entre los tres primeros bancos más grandes del país.

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