edición: 2747 , Miércoles, 26 junio 2019
25/03/2019
banca 
Morosos y fallidos, y además desprestigian al sector

La banca se planta y reduce los préstamos electorales a los partidos políticos

Las formaciones políticas pagan tarde, mal y a veces nunca. Son malos administradores, gestores caóticos de una contabilidad dominada por la falta de transparencia
Juan José González
Sólo el partido político que gana las elecciones tiene capacidad para devolver el dinero al banco. Pero no todo ni casi, pues las cuentas, año tras año, elecciones tras elecciones, muestran que el `Debe´ sube, baja, pero siempre está ahí. Afortunadamente, se trata de créditos " a buen precio", en condiciones no de mercado, sino de otros criterios. Un partido político, o sociedad anónima política, es un mal pagador, siempre en deuda, nunca cierra los préstamos, solicita ampliaciones, refinanciaciones... son morosos compulsivos, a perpetuidad. En España, según algunos estudios, los dos partidos mayoritarios, `socialistas´ y `populares´, concentran algo más del 60% de la deuda bancaria, siendo los `populares´ los que suelen ser aplicados en la devolución del dinero al banco. Así todo, siguen en deuda, y no menor, incluso después de haber ganado las elecciones del 26-J de 2016, que supuso unos buenos ingresos para el partido, la deuda se redujo, pero sólo eso. Ningún partido político de implantación nacional tiene sus cuentas saneadas. La teoría de que siempre deberán dinero, va camino de cumplirse.
El sistema de financiación es maldito, y falso. Sobre el papel, la financiación de los partidos es pública, lo que entra en contradicción con la realidad, pues el cerca del 80% de los ingresos de los partidos procede de subvenciones. Se tolera la financiación privada pero esta se mueve entre tinieblas y la ausencia de transparencia. Los expertos apuntan a que la ley de financiación de partidos está obsoleta, tiene grietas y agujeros, no sirve, lo cual invita a todo tipo de prácticas que hoy servirían para llenar volúmenes de documentación de malas prácticas. Es por ello que las donaciones privadas se acentúan cada vez que llegan las elecciones.

A su vez, los partidos políticos cuentan en sus contabilidades con una lista de morosos casi tan larga como la de militantes, en concreto, cerca de un 85% de los militantes son morosos o fallidos, es decir, no hay compromiso militante. No es que sea la base de la financiación de una formación política, pero supone el 12% de los ingresos de un partido. En época de crisis las deudas se hacen más deuda y en el período de 2007 hasta 2013 los partidos recibieron 2.000 millones de euros, de los cuales, estaban pendientes de pago en ese último año cerca del 40%. 

La deuda parece que se ha reducido considerablemente a partir de 2013, si bien, en 2015 las grandes formaciones políticas tenían pendiente de pago a las entidades financieras 208 millones de euros concentrados, principalmente en cuatro entidades: Santander, Popular, Caixa y BBVA, entre las cuatro (hoy ya tres por la desaparición del Popular, pero esta entidad concentraba el 32% del crédito concedido a los grupos políticos en 2015) sumaban el 75% de la de la deuda bancaria de los partidos con representación parlamentaria. 

Las deudas de los partidos con los bancos arrojarían algunas cuestiones curiosas, como por ejemplo que, los `socialistas´ deben el 33% de su deuda al Popular y el 29% a BBVA, mientras que los `populares´ deben el 51% de su deuda al Popular y el 36% a Santander, luego, si este último ha asumido las deudas del Popular, sería Santander el principal acreedor financiero `político´. Otras entidades financieras figuran con cantidades menores pero que no dejan de ser un riesgo abierto a provisionar del que casi con toda seguridad se convertirá en un fallido. Kutxabank, Unicaja, Sabadell, Liberbank e Ibercaja completan el cuadro de acreedores `políticos´.

En pocas palabras, la financiación política en España, es una materia próxima a la falsedad y al fruade, una cuestión salpicada de escándalos políticos con el Tribunal de Cuentas por un lado y las tesorerías de los partidos por otro. Las explicaciones de los contables en las comisiones del Senado suelen ser exculpatorias y nunca finalizan en el esclarecimiento de los problemas. Explicaciones sobre errores contables que responden a arreglos razonables, o diferencias entre operaciones de créditos en las contabilidades de algunos partidos que fueron explicados como un fallo por falta de unificación del sistema de contabilidad integral, en fin.


Para las próximas elecciones, con numerosas citas en el calendario, los partidos políticos se han encontrado con nuevas posturas de los bancos. Desde la prohibición expresa de financiación (BBVA) o la ausencia total en este mercado (Bankia desde su nacionalización) hasta la resistencia activa del resto de grandes bancos, reticentes, según unos, por el desprestigio político que supone la financiación como respaldo a una idea política, según otros porque consideran que es una inversión de alto riesgo. En todo caso, para esta campaña electoral los partidos políticos, asegura un experto analista, "han pinchado en hueso". La caótica administración financiera de los partidos políticos y sus impagables han sumado para que la reticencia y resistencia bancaria hayan dominado la demanda de dinero a la banca.

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