edición: 2763 , Jueves, 18 julio 2019
20/06/2019
banca 
Los consejos de prudencia del supervisor causan efecto

La banca ya se plantea un nuevo ajuste, reducir los dividendos en efectivo

Se impone la necesidad de hacer acopio de capital y reservar recursos de balance, lo que aconseja reducir los pagos de dividendos en efectivo
Juan José González
Cuando todavía resuenan los mensajes de la subgobernadora del Banco de España, Margarita Delgado, al sector bancario, aconsejando que "la política de distribución de dividendos debe adecuarse a la generación de capital" o, que "la banca debe acompasar los dividendos a los resultados, en caso de que ganen menos", parece bastante claro que todas o casi todas las entidades han hecho las cuentas y reflexionado al respecto. Los consejos de prudencia de los supervisores, el Banco Central Europeo, el Banco de España y la CNMV, han venido llamando la atención de los gestores sobre las perspectivas económicas, la dificultad para conseguir márgenes positivos, rentabilidad, capital, etc. todas ellas variables que parecen estar unas en cambio y otras en riesgo, pero en todo caso, sujetas al nuevo escenario que adelantan los organismos económicos sobre el inicio de una fase de desaceleración económica. Es obvio que las entidades financieras, entre la espada de los tipos de interés negativos y la pared de regulaciones y menor demanda de crédito, vayan a adoptar más y nuevas medidas de precaución y prudencia. Si el sector se encuentra en plena reestructuración y ajuste de red y plantilla, es debido en parte a que las cuentas de resultados no soportan, como sería deseable el impacto de los cambios en la coyuntura económica. Pero lo que sí parece estar más claro cada día que pasa es que hay que proteger aún más el capital.
Reducir el reparto del beneficio, ajuste a la generación de capital o su adecuación a los resultados como recomienda el regulador, nunca suena bien en una empresa, sea eléctrica, constructora, teleco..., pero mucho menos en un banco, como si la tradición indicara el carácter sagrado de la percepción de los dividendos por sus inversores, los accionistas. Luego, no parece tarea sencilla, por arriesgada y comprometida, que un banco vaya a proponer en junta de accionistas la reducción del dividendo y mucho menos su suspensión, salvo que la situación de la entidad fuera crítica.

Sin falta de llegar a esa situación, la banca se plantea un futuro a medio y largo plazo plagado de dificultades, más de las habituales si cabe, escenarios que le obligarán a tomar decisiones como las recomendadas por el regulador bancario. Si bien la reducción del dividendo es una alternativa a considerar por el sector, justificada más en unos casos que en otros, no parece que esta vaya a ser la elegida en tanto que resultaría la más dramática después de la suspensión del dividendo. Quizá por conveniencia y como opción más ajustada a la realidad, para preservar el capital y en línea con la probable reducción de resultados, el sector piensa en la vuelta al scrip dividend, la posibilidad para el accionista de elegir entre la retribución en efectivo o en acciones.

La práctica del dividendo optativo como remuneración al accionista ha sido una práctica habitual desde que Banco Santander la utilizara en 2009, siendo imitada la práctica por la mayoría del sector bancario español, hasta el punto de que como consecuencia de esta práctica el capital del banco llegó a ampliarse en más de un 50%. Otros como Caixabank o BBVA vieron ampliado su capital en un 30% y un 25% respectivamente con la distribución del scrip dividend. Si el pago del dividendo en efectivo descapitaliza el banco, el script diluye el capital y el valor de las acciones. Dependiendo de la coyuntura económica y de la coyuntura del banco, el script o el efectivo tienen efectos más lesivos o benéficos.

El giro de algunas compañías que en los últimos meses han intensificado los programas de compra de acciones propias, deben ser interpretados en esta dirección, es decir, la de la vuelta al pago del dividendo en acciones, dado que las más grandes cotizadas no descartan curvas en los próximos trimestres como consecuencia de los rasgos de enfriamiento y demás riesgos que presenta la economía. Compra de acciones propias que sirve para mitigar el efecto `dilutivo´ si, como suele ocurrir, las empresas amortizan los títulos adquiridos.

Si bien es cierto que la fórmula de reparto del beneficio había desaparecido en la práctica, la coyuntura parece haber obrado la necesidad del regreso y el pago del dividendo en acciones se da por hecho a la vista de los mensajes reiterados por el supervisor europeo, y replicados por el Banco de España. El razonamiento, en línea con la necesidad, recomienda retener el máximo posible de recursos en el balance, lo que se corresponde con la remuneración en acciones, lo que no significa que la fórmula sea excluyente sino que podría combinarse con una parte del dividendo en efectivo. Banco Santander mantiene en la actualidad uno de los cuatro pagos del dividendo anual en script, una fórmula que parece que puede mantenerse en el tiempo y que, incluso, debido al nuevo escenario económico, no se descartaría su ampliación al resto de pagos que realiza el banco.

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