edición: 3025 , Viernes, 7 agosto 2020
09/07/2020
banca 
La mayor competencia debe beneficiar al cliente

La batalla hipotecaria abre una vía al abaratamiento de las condiciones de los contratos

La coyuntura ofrece una buena oportunidad al sector bancario para compensar la caída de la demanda de crédito con el aumento de cuota en el mercado hipotecario que puede lograr con la subrogación de créditos de la competencia 
Juan José González
En su día fueron los depósitos, las cuentas remuneradas, los fondos... y más tarde la batalla por las pensiones. Es la vida del negocio bancario, la lucha por el dinero de los particulares y de las empresas. La batalla por la cuota de mercado se combina con la dictadura que impone la coyuntura, una situación singular cuya hoja de ruta parece marcada por la trayectoria de la pandemia Covid. Es un mercado el de las hipotecas, goloso y rentable en extremo. Al menos en esta fase donde la economía no parece estar dispuesta a dar ninguna alegría a la banca está obligada a buscarse la vida. Medio billón de euros de saldo vivo hipotecario es un gran caladero donde hay sitio para todos, aunque no todos tienen las mismas necesidades de encontrar alimento, que depende del tamaño de la flota y de la exigencia individual de provisiones. Y estas necesidades son mayores para la banca desde hace casi cuatro meses, desde que a mediados de marzo se iniciase una caída en la producción del crédito hipotecario que parece querer recuperarse en las últimas semanas, si bien, se trata de un viaje complejo puesto que la caída en la solicitud de hipotecas ha llegado tocar el 83% a principios de abril, y una caída del 34% la compraventa de viviendas, coincidiendo con el parón general de la economía por la pandemia. En la búsqueda de nuevos caladeros, el sector ha coincidido en uno, en el mismo: la pesca o subrogación de hipotecas.
El arte en cuestión ya venía siendo practicado en voz baja, sin ruido y casi a la sombra de la publicidad, pues no se conoce actividad comercial promocional al respecto en los meses más críticos de la pandemia. En silencio pero muy activas se han mostrado ING, MyInvestor y Bankia, así como otras entidades de implantación local que se han trabajado la subrogación hipotecaria con sumo cuidado, sin que la competencia más próxima se sienta agredida, pues hay que tener en cuenta que como toda oferta de subrogación el ejercicio -la oferta- supone en la práctica que lo que pierde uno lo gana el otro. Y en este juego comienza a animarse el mercado con la entrada de Santander.

Es un ejercicio de libre competencia el que permite ofrecer mejoras a la clientela, propia y ajena. Y en este caso las mejoras se centran en proponer condiciones de contratación superiores o favorables al cliente que las actuales. Las ofertas de subrogación son hoy el centro de la batalla que protagoniza un sector obligado por los números de la crisis a compensar la caída del crédito con la nueva producción hipotecaria, es decir, con los contratos de crédito hipotecario que se logre `levantar´ a la competencia, lo que se denomina subrogación. El ritmo de este juego va adquiriendo velocidad en la medida en la que son conocidas las ofertas de la competencia.

En el sector se viene moviendo, como se dijo, con discreción y con escaso trabajo comercial, un grupo de varias entidades entre las que se encuentran Bankia, AndBank -MyInvestor- e ING a los que, según riguroso secreto -al menos, por ahora- no se conocen cifras concretas pero sí buenas sensaciones de los comerciales asignados a las tareas de información y contratación (o subrogación) de hipotecas. A la batalla más o menos sosegada y dentro de un orden, dado el tamaño de las flotas que acuden al caladero, se viene a sumar ahora un mercante de gran tamaño y poder como es Santander.

El primer banco llega para quedarse y seguramente para `romper´ el mercado. La agresividad de la entidad en este tipo de batallas es conocida de sobra, como puso de manifiesto en anteriores ocasiones en guerras pasadas como las cuentas remuneradas, los fondos, las pensiones y ahora las hipotecas. Con una flota que supera la suma de varios de sus competidores, Santander cuenta con una cartera de hipotecas superior a los 56.000 millones de euros en un mercado hipotecario con un saldo vivo superior al medio billón de euros y donde mantiene una clara posición de liderazgo. Su posición en el mercado le asegura también un buen resultado en las ofertas de subrogación.

En medio de las batallas por aumentar el negocio hipotecario, con el que se pretende compensar la caída provocada por otros productos, la posición de los titulares de hipotecas se ve beneficiada por las mejoras que recogen las nuevas ofertas de subrogación con menores gastos para los clientes, que se ven beneficiados, en principio,  por el juego de la mayor y libre competencia entre entidades. La competencia en la venta de hipotecas, como sucede en otro tipo de operaciones de activos, suele traducirse en beneficios para las dos partes, entidad y cliente. Para éste último en la medida en la se produzca una mejora de las condiciones del crédito o en los costes, plazos y garantías según perfiles de riesgo. Y de la misma forma deberá la entidad financiera aprovechar la oportunidad que le brinda la coyuntura para mejorar su cuenta de resultados.

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