edición: 3025 , Viernes, 7 agosto 2020
26/06/2020
banca 

La batalla para encubrir el fraude contable de Wirecard acaba con la solicitud de concurso de acreedores

La fintech alemana que encandiló al Dax y dejó en ridículo al BaFin desnuda la complacencia reguladora
Carlos Schwartz
El consejo de administración de Wirecard, la fintech alemana fundada en 1999 que sustituyó en 2018 a Commerzbank en el índice Dax 30 de Deutsche Börse, decidió presentar ante una corte de Munich un procedimiento concursal alegando “un estado de insolvencia y exceso de endeudamiento” de acuerdo con un portavoz de la compañía consultado por ICNreport. La cotización de las acciones de la empresa que encandiló a los seguidores del índice de la bolsa alemana, entre ellos los fondos de pensiones internacionales, fue suspendida antes de la comunicación oficial por dos horas. En el parqué de Fráncfort las acciones habían perdido el 90% de su valor en una semana en la cual la autoridad financiera alemana BaFin -tras años de proteger a Wirecard de la especulación a la baja y perseguir supuestas conspiraciones contra la misma- acabó denunciando al consejero delegado y primer accionista, Markus Braun, que fue detenido por la policía el 23 de junio. Un asunto que ha sacudido a la comunidad financiera de Alemania y ha puesto en cuestión la calidad de la supervisión financiera en una empresa que cuenta desde hace años con una licencia bancaria y está dentro del sistema de garantía de los depósitos bancarios que deberá responder por los saldos de clientes si hay una quiebra o insolvencia. La empresa entró al parqué de la bolsa de Fráncfort en 2005 por una puerta lateral, haciendo uso de la licencia bursátil de un 'call centre' que dejó de existir evitando el escrutinio que supone hacer una oferta pública inicial.
Por entonces la fintech desarrollaba su actividad como pasarela de pagos para plataformas de juego online y páginas web de pornografía. Un año después la empresa entró en la actividad bancaria con la adquisición de Xcom, que se convirtió en Wirecard Bank, y obtuvo licencias de Visa y Mastercard. Estas licencias le permitían emitir tarjetas de ambos consorcios y actuar como intermediarios de los pagos efectuados en comercios y tiendas electrónicas con esos medios de pago. Sobre esta base desarrolló una red de sistemas de pagos online difícil de verificar.

En 2008 se registró el primer ataque serio contra Wirecard por parte de la asociación de accionistas de Alemania que dijo que la empresa tenía irregularidades contables en sus balances. La empresa designó a la auditora EY para llevar a cabo una investigación especial que dio la razón a la empresa y dos de los acusadores fueron procesados por las autoridades alemanas porque tenían posiciones tomadas en acciones de Wirecard que no habían comunicado. Desde entonces EY fue la auditora de la fintech sustituyendo a una oscura empresa contable de Munich. La empresa se lanzó a una escalada de adquisiciones y al desarrollo de su negocio en Asia estableciendo su sede regional en Singapur. 

En la medida que crecían los ingresos de Wirecard y sus beneficios también lo hacían las dudas sobre sus estados contables, al menos entre ciertos analistas y sectores del mercado como los fondos dedicados a la especulación que comenzaron a dar forma a una hipótesis sobre la creativa contabilidad de la sociedad sobre la base de beneficios inexistentes. En 2015 las suspicacias sobre la contabilidad de la empresa pegan un salto cualitativo cuando Financial Times publicó una serie de artículos sobre la contabilidad de la empresa y cuestionó ingresos por 250 millones de dólares en las cuentas. La respuesta de Wirecard fue una carta del despacho de abogados londinense Schillings. En octubre de ese año la empresa anunció la adquisición en la India de un negocio de sistemas de pagos por 340 millones de euros. Aparece en escena J Capital Research (JCR), una empresa de análisis especializada en empresas sobrevaloradas en bolsa. 

Los estudios de J Capital Research son habitualmente utilizados por especuladores que toman posiciones cortas sobre valores.  El informe considera que las operaciones en Asia de Wirecard son mucho menos significativas de lo que la empresa afirma. El estudio es descalificado porque se argumenta que fue pagado por especuladores especializados en operaciones de ventas en corto en bolsa. Un grupo de bancos de inversión hace una gira por Asia y dice que la actividad allí es real. En 2016 circula en Alemania un dossier denominado Zatarra en el cual se acusa a la empresa de operaciones de lavado de dinero. BaFin abre una investigación por manipulación del mercado a los presuntos autores del dossier.

Los años 2017 y 2018 marcan el ascenso fulgurante del éxito bursátil de la empresa que obtiene auditorías limpias de EY de forma sistemática. En el 2017 adquiere el negocio de procesamiento de pagos de Citibank en Asia y en agosto de 2018 las acciones tocan su máximo histórico de 191 euros. Mientras tanto se cuece el desenlace. Dentro de la sede de Singapur se desarrolla una investigación interna por parte del equipo legal de la empresa contra tres ejecutivos del departamento financiero a quienes se acusa de hacer circular dinero a través de filiales, en particular las de India, para inflar cuentas trayendo el dinero de vuelta a la sede posteriormente. 

La empresa aplasta la investigación interna y eso desata las filtraciones del personal descontento con la situación. La información llega al Financial Times que inicia una campaña de denuncia en 2019. Se publica la historia sobre Singapur y BaFin inicia una investigación contra el FT. La policía de Singapur registra las oficinas de Wirecard y detiene brevemente a algunos de los ejecutivos de la empresa. BaFin decreta la suspensión de las ventas en corto de las acciones de Wirecard por dos meses alegando “la importancia de Wirecard para la economía” y la “seria amenaza a la confianza en el mercado” tras caer las acciones por debajo de los 100 euros. Las investigaciones periodísticas demuestran que el 50% de los ingresos de la empresa proceden de operaciones con terceros por el pago de comisiones, en particular procedentes de Asia, que no se pueden verificar. Algunos de los supuestos terceros son imaginarios o nunca oyeron hablar de Wirecard. 

La historia puede hacerse interminable, pero lo que se destaca en ella es que en ningún momento el regulador financiero estuvo dispuesto a cotejar seriamente la información contrastada de los medios dando por supuesto que los ataques eran infundados. La actitud del supervisor no está justificada por la del auditor, quien por cierto durante una década hizo auditorías limpias de la sociedad hasta que la investigación especial de KPMG dijo que no podía verificar la existencia de ciertos saldos contables.

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