edición: 3073 , Viernes, 23 octubre 2020
17/09/2020
bolsa 
El Ibex 35, un indicador en falso

La Bolsa española, mal reflejo de la realidad empresarial y freno de la inversión extranjera

Necesidad de corregir la anomalía que supone que el principal indicador bursátil no recoja la realidad empresarial española
Juan José González
El comportamiento de la Bolsa española, medido por su índice principal, el Ibex 35, no parece ser un buen aliado de la coyuntura española puesto que recoge de manera dispersa la realidad de la marcha de las empresas que cotizan en el selectivo. Es una vieja batalla que no encontró respuesta en su día en las autoridades del mercado en especial en los últimos tres ejercicios cuando estaban más interesadas en una buena venta de BME a un inversor extranjero (que ahora cumple todos los pronósticos al excluirla de la cotización pública) que en corregir la anomalía. Singularidad que perjudica la inversión en el mercado español, visiblemente afectado y perjudicado por la composición del índice de renta variable. La principal razón de la rareza en la composición es básica: no recoge ni de cerca la estructura real de las empresas del país, luego, la imagen que proyecta no se corresponde con, por ejemplo, los resultados empresariales, los sectores emergentes, evolución de las tecnológicas, farmacéuticas, médicas o renovables por citar las que sobresalen en la `nueva economía´. Seguramente si el índice contase con la presencia de los sectores considerados hoy punteros en economía como las telecomunicaciones, las tecnológicas, la salud, farmacéuticas, médicas y alguno más, el Ibex 35 podría brillar casi de la misma forma que destacan y sobresalen otros indicadores de renta variable como el FTSE-100, el DAX o un poco más lejano Nasdaq.
Este último es quizá el más llamativo para los supervisores de los mercados financieros y al que le conceden un mayor crédito en aspectos técnicos y le posicionan como el indicador que recoge las empresas que están liderando sectores punta y clave en el desarrollo de la actividad empresarial mundial. Quizá debería ser este un ejemplo al que valdría la pena acercarse en un futuro. Es probable que un nuevo índice de renta variable que considerase mayor amplitud de sectores económicos podría ser más revelador de la marcha empresarial española y, por tanto, de su economía, para atraer a un mayor número de inversores internacionales. 

Hoy el Ibex 35 es el reflejo de la marcha del sector bancario, que registra una de las principales ponderaciones en el selectivo y, obviamente, la fotografía que resulta no es positiva para el índice, tampoco para el sector bancario y mucho menos para la economía española que, si bien no se encuentra en su mejor estado de salud, tampoco resulta su imagen proyectada ser la última de la clase europea. El sector bancario ya se encuentra en un segundo plano del índice dominado por los valores financieros en los últimos años. Ahora son otros sectores no financieros los que dominan por peso el selectivo.

De alguna forma, la realidad empresarial española está mejor dibujada en la medida en que eléctricas (Iberdrola y Naturgy) y textiles (Inditex) tecnológicas (Indra) o sanitarias (Grifols) han ido ganando peso en cuanto a volumen de facturación y resultados económicos, si bien es el criterio de la capitalización y la liquidez los que mandan para contar con presencia en el índice. Y sin embargo, se echan en falta otras cotizadas (y no cotizadas) compañías de sectores punta que por menor capitalización se encuentran en otros índices `menores´.

Los inversores internacionales no ocultan que los índices españoles adolecen de una gran dispersión sectorial a lo que hay que sumar que en algunas ocasiones, las rotaciones de empresas en el selectivo provoquen penalizaciones o sobrevaloraciones de algunas tecnológicas o sirvan para animar temporalmente los sectores más cíclicos. En todo caso, cabe esperar que los responsables del índice selectivo tengan en cuenta los movimientos de capitales que se están detectando como consecuencia de la crisis de la pandemia, inversores y fondos que conforman las grandes tendencias y que buscan empresas de tecnologías médicas, movilidad inteligente, robótica, renovables, etc.

Si bien es cierto que se trata de sectores en los que España no destaca, sí habría que tener en cuenta que una recomposición del Ibex 35 podría reflejar mejor la realidad de la economía. Realidad que si se tienen en cuenta los resultados empresariales del segundo trimestre, positivos dentro de lo que cabe, y a nada que se cumplan algunas estimaciones de beneficios futuros el selectivo debería abandonar los puestos de cola de los índices de renta variable. Porque, que el selectivo Ibex 35 sea el último de la clase en Europa no es un buen cartel para el país ni reclamo para inversores.

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