edición: 2598 , Lunes, 19 noviembre 2018
13/07/2018
Los inversores ignoran la rentabilidad de los dividendos

La Bolsa sigue dando la espalda a los beneficios empresariales  

Ni el aumento de las ventas ni el ahorro de costes y tampoco el avance del beneficio se reflejan en las valoraciones bursátiles 
Juan José González
La radiografía muestra la buena salud financiera  y mejor vitalidad de las empresas españolas en los últimos 12 meses. Los datos se pueden extraer del informe de la Central de Balances del Banco de España. Una primera conclusión de la lectura del documento apunta a que la buena salud financiera se basa en la rentabilidad empresarial bruta sobre sus recursos propios, y que el ejercicio pasado se situó en el 8,6%, cuatro décimas superior a la registrada un año antes y que viene a coincidir con la cifra más alta de la recuperación de la economía española desde 2014. Se puede afirmar que los últimos tres años, la salud empresarial, si se atiende a los beneficios cosechados, han sido los más productivos de los últimos tiempos, con avances considerables en el apartado de la rentabilidad, como demuestra el crecimiento de los ingresos por dividendos en cerca de un 17%. Esta cifra da una idea de la marcha de los resultados empresariales que, como el ordinario neto (RON) superó el 7,4%. Si este fue un buen dato el del año antes lo fue aún más al alcanzar el 17%. Todo han sido ( y continúan siendo) buenas noticias para las cuentas empresariales: crecieron los ingresos financieros como consecuencia de un aumento de los ingresos por dividendos y se redujeron los costes financieros por el efecto benéfico de unos tipos de interés históricamente bajos. De esta forma, la financiación de las empresas se pudo realizar más barato (tres décimas) que el año antes. Otro asunto es que estas buenas cifras que se palpan en la actividad empresarial (ventas, ingresos y dividendos) no se transmiten a la remuneración salarial que se queda fuera del ciclo general de la mejora económica. Se destaca en medios del ministerio de Economía que la mayor rentabilidad empresarial no se traslada todavía a la remuneración salarial, hasta tal punto que en el año anterior (2016) las remuneraciones se habían reducido en casi un punto porcentual.
La información de la Central de Balances del Banco de España está siendo analizada con esmero por los nuevos responsables económicos del Gobierno por cuanto se intenta que la tendencia que muestran los datos recogidos en el informe continúen su ritmo en los próximos meses y se corrijan y mejoren los considerados como en el pelotón de cola. Y entre estos el empleo temporal, el de mayor avance experimentado en 2017 y al que se espera cambiar de tendencia para convertirlo en indefinido en el año en curso.

Las mejoras que en general se registran en las empresas, alcanzan especialmente al estado de su endeudamiento. En este apartado, las empresas españolas deben menos que en años anteriores, lo que ayuda a su mayor solvencia y menor ratio de apalancamiento. Curiosamente y lejos de que estos buenos resultados, las cotizaciones de las empresas siguen sin reflejar la salud real de las empresas lo que se traduce en una falta de reconocimiento de las cifras conseguidas. en este sentido, el mercado bursátil caminaría por detrás de las empresas a la espera de una nueva valoración por parte de los inversores.

En concreto, y según las cifras de las cotizaciones de las 35 empresas del selectivo español, las cotizadas irían rezagadas alrededor de un 18% respecto al crecimiento de los beneficios de las cotizadas, dejando las valoraciones por debajo de lo que en realidad muestra la actividad de las empresas. Actividad que, aunque por barrios, se puede asegurar que ha sido generalizada en estos seis meses del año. Las empresas del Ibex registraron en el último ejercicio un aumento del 20% de su beneficio hasta alcanzar los 40.000 millones de euros, cifra que no tiene en cuenta a Inditex y a Siemens Gamesa por calendario fiscal distinto.

Ganancias importantes que sin embargo no han obtenido su recompensa en el mercado bursátil donde, al contrario y lejos de servir para un aumento de las cotizaciones, se ha demostrado negativo, como demuestra el hecho de que tras conocer el mercado el aumento de facturación y la caída de los costes el año antes (al que hay que sumar los de 2016 y 2015) la Bolsa ha recortado para cotizar entre 3 y 5 puntos porcentuales por debajo del Selectivo.

Pero ahora los inversores se encuentran en el dilema de resolver una situación paradójica. Si la vuelta a la inflación -como es el caso- y la subida en el precio del dinero -al mismo tiempo- están provocando la salida de inversores del mercado, estos no estarían valorando la recuperación de las empresas y, por tanto, estarían renunciando a la rentabilidad de los dividendos. Precisamente una política de distribución del beneficio que las empresas tratan de mantener y asegurar, incluso cuando su cotización se resiente, como sucede en la actualidad.

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