edición: 2611 , Viernes, 7 diciembre 2018
24/10/2018
Alarma en el Banco de España y la CNMV

La caída del ahorro avanza problemas futuros para las pensiones privadas

Los españoles tienen el 40% del ahorro que no va al ladrillo en depósitos mientras los europeos dedican idéntico porcentaje a fondos de pensiones
Juan José González
Si quedaba alguna duda sobre la capacidad de los españoles para ahorrar, las cifras se encargan de levantar acta para destacar que las familias ahorran menos de la mitad de la media europea y que sus inversiones en activos financieros, además de conservadoras, están afectadas por la pérdida de poder adquisitivo. Cifras que aunque ya conocidas por las autoridades parecen haber levantado las alarmas en instituciones como el Banco de España y la CNMV ante la posibilidad, bastante cercana, de que la falta de ahorro cierre cualquier posibilidad de cobertura de posibles deficiencias o carencias de la Seguridad Social, léase, las pensiones públicas. Pero la alarma, además de la posible incidencia en esa falta de cobertura de las pensiones, se refiere, principalmente, a la imposibilidad de las familias de dotarse de planes de pensiones privados, precisamente, por la falta de ahorro. En España las familias ahorran cada vez menos, y esa parte es invertida mal o a menudo, con escasa eficiencia, es decir, no aciertan en sus apuestas y pierden dinero. La suma de no ahorrar y además perder, se presenta como un hecho calamitoso, pero que viene marcando la realidad del comportamiento económico de los españoles. A mayor abundamiento, si el dinero en depósitos y en efectivo, unos 870.000 millones de euros, más los fondos de inversión, total un billón de euros, se llega a la conclusión de que los españoles, además de ahorrar poco invierten mal porque los rendimientos no llegan ni para cubrir la subida de la inflación. Pero hay, además, otras preocupaciones.
Un estudio reciente del supervisor de los mercados advierte de las consecuencias del bajo ahorro, en parte provocado por la baja renta disponible, pero sobre todo, por el riesgo que representa el hecho de que la mayoría de la renta disponible se destine a la adquisición de vivienda. En este punto, es donde los españoles se desmarcan, y con creces, de lo que sucede en otros países con el destino del ahorro. Una de las preocupaciones de las autoridades económicas españolas es la distribución de los activos financieros que muestran los hogares y, en concreto, la parte destinada a los fondos de pensiones, donde la población mantiene el 5,7% de todos sus activos, frente a cerca del 38% en depósitos bancarios. 

Esta distribución estaría influida por la baja capacidad para el ahorro que tienen las familias y por tanto, no debe extrañar que la baja tasa de ahorro se corresponda con esa concentración de la renta disponible en productos de bajo riesgo (depósitos) y menor en otros productos como son los de cobertura de pensiones. El riesgo que ahora parecen detectar los supervisores tiene que ver, en concreto, con la falta de demanda de otros productos o bienes de consumo que estaría provocada por la falta de ahorro. Y si no hay dinero para bienes de consumo, difícilmente lo habrá para coberturas de riesgos o planes de pensiones.

La situación del ahorro de los españoles llama la atención de las autoridades por su descenso vertiginoso y que según los cálculos del INE no es seguro que haya tocado fondo. A mediados del presente ejercicio, el ahorro de los hogares, según el citado instituto, superaba en tan sólo una décima (hasta el 5%) el mínimo histórico. Las cifras muestran que la evolución del ahorro ha caminado al ritmo que marcó la crisis de 2007, momento a partir del cual se produce el denominado `ahorro del miedo´ provocado por el corte radical de los gastos y en previsión de males mayores.

Pero el cambio de expectativas a partir de 2015 y la previsión de ingresos futuros en las unidades familiares, comenzaron a minar los ahorros guardados durante la crisis. Por si no fuera suficiente, a la alegría económica creciente se vino a sumar la contención salarial, lo que aceleró aún más la reducción del ahorro hasta los niveles actuales del 5% de la renta disponible. Se puede decir que la crisis no ha servido para aprender a buena parte de las familias españolas, en tanto que sus ahorros -menguantes- se concentran en depósitos y no en otros activos financieros. Se da en caso la paradoja de dos actitudes bien distintas: mientras en España los hogares mantienen el 40% de su dinero en depósitos y efectivo, el hogar medio europeo concentra el mismo volumen de ahorro en fondos de pensiones y seguros.

Y así se llega a que las autoridades supervisoras se muestran más preocupadas que nunca por esa carencia del ahorro y porque en todo caso el ahorro disponible se invierte en ladrillos y no en productos de previsión. La inquietud del Banco de España y de la CNMV sugiere también que el sector financiero estaría colaborando, se entiende que de forma negativa, en aumentar la disponibilidad de crédito para las familias destinado a, por ejemplo, la adquisición de vivienda. De esta forma aumentaría su dependencia del crédito precisamente con un horizonte de subida de tipos que puede reducir aún más la capacidad de ahorro y desviar el disponible hacia otros destinos distintos a la cobertura de pensiones.

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