edición: 2851 , Jueves, 21 noviembre 2019
27/12/2018

La caída de las ventas de automóviles en China paraliza plantas de marcas extranjeras

Inversiones de las marcas multinacionales para ampliar capacidad chocan con un mercado en retracción
Carlos Schwartz
Las grandes multinacionales del automóvil han acometido importantes inversiones para ampliar su capacidad productiva en China con la idea de que el mercado seguiría creciendo de forma indefinida y se han topado con una fuerte caída de las ventas. En muy pocas décadas el país pasó de no tener demanda de coches a un empuje de apariencia ilimitada, con crecimientos interanuales de dos dígitos. En 2016 las ventas crecieron un 14% con 28 millones de unidades superando con creces los 17,5 millones de unidades del mercado estadounidense. Fue en este contexto iniciado 15 años antes que las grandes multinacionales del sector decidieron entrar al mercado chino a pesar de que las reglas impuestas por el Gobierno exigían, entre otras cosas, la asociación con fabricantes locales.
El auge determinó además que surgieran varias empresas de capital chino, muchas vinculadas al estado. Esto llevó a una proliferación de plantas industriales destinadas a alimentar este mercado en ascenso. La política gubernamental de incentivar la investigación y fabricación de coches eléctricos, se sumó al clima de crecimiento permanente. Pero finalmente el mercado ha chocado contra sus propios límites. En 2017 las ventas crecieron un 3% y este año en los primeros 11 meses las ventas cayeron un 2% respecto de igual periodo el año pasado. Esta situación se ha sumado a la guerra comercial entre Estados Unidos y China, pero al mismo tiempo ha levantado suspicacias.

Daimler, el fabricante de la marca Mercedes Benz, lanzó este año una advertencia sobre sus beneficios para 2018/2019, argumentando que el aumento de las tarifas de importación en China va a afectar a sus exportaciones a ese mercado. Daimler produce en sus plantas estadounidenses las unidades que exporta a China. Sin embargo, y aun considerando que esa marca es anticíclica porque va a un público de alto poder adquisitivo, los analistas se preguntan si el 'profit warning' de Daimler no tiene que ver, además, con la situación del mercado interno de ese país. 

Mientras tanto Ford, Peugeot, y Hyundai inauguraron plantas cuando se iniciaba el reflujo en el mercado interior chino. Los analistas señalan ejemplos sorprendentes: en una planta nueva de Peugeot los obreros calificados se pasan el día limpiando el suelo o asistiendo a cursos de formación política impartidas por el Partido Comunista en la fábrica. En una planta nueva de Ford la reducción de trabajo supone que los turnos se han espaciado a pocos días al mes.

China tiene actualmente una infraestructura industrial para la producción de coches que le permitiría poner en la calle 43 millones de unidades al año. Pese a ello este año la producción será inferior a los 29 millones de unidades, de acuerdo con la consultora PWC. Pese a que esta situación afecta a todas las marcas por igual, su efecto no es el mismo ya que golpea con más dureza a los que han acometido importantes inversiones recientemente. 

Es el caso de Ford que construyó una planta nueva en la ciudad norteña de Harbin el año pasado a un coste próximo a los 1.000 millones de dólares junto con su socio Chongqing Chang'an. La nueva planta añadió a la producción de Ford 200.000 unidades al año para totalizar la producción de 1,6 millones de unidades anuales. Pero el mercado ha jugado una mala pasada a Ford, cuyas ventas alcanzaron un máximo en 2016 de 1,27 millones, para caer el año siguiente un 6% y un 34% en el periodo enero-noviembre este año con 695.028 unidades en total. 

Ford tiene en total 7 fábricas y fuentes de la empresa en China, que se mantienen en el anonimato, apuntan que la expansión ha sido demasiado rápida. La planta de Hangzhou que produce el modelo Taurus y el SUV Edge era un permanente torbellino de actividad, pero en la actualidad sólo produce pocos días al mes. La empresa no ha despedido personal, de acuerdo con trabajadores de esa planta entrevistados por medios de prensa, pero esa política se mantiene a expensas de salarios del orden de los 220 dólares mensuales, lo que obliga a muchos operarios a buscar un trabajo complementario. 

Un portavoz de Ford no quiso responder directamente sobre el exceso de capacidad o la situación del empleo en sus fábricas. Se limitó a informar que Ford trabaja junto con sus socios locales “para programar la producción de acuerdo con la demanda estimada del mercado.” La política de la empresa es lanzar una variedad de modelos en los próximos años, sugiriendo que la apuesta es a que el mercado se recupere en el medio plazo absorbiendo el exceso de capacidad.

La decisión del Gobierno de alentar la producción de vehículos eléctricos (VE) amenaza con agravar el exceso de coches en el mercado. Persiguiendo el objetivo de que China sea uno de los líderes en la producción de VE está abriendo las compuertas de la financiación para algunas compañías locales. El total de fábricas, en su mayoría destinadas al VE, que se añadirán al mercado es de 32 y su producción combinada sería de 7,5 millones de vehículos -en su mayoría eléctricos- de acuerdo con los anuncios hechos por 26 empresas del sector. 

Entre las marcas que entraron al mercado para VE está Tesla, que construye una planta en Shanghai con capacidad para 500.000 vehículos; Volkswagen está construyendo otra planta en Shanghai destinada a producir vehículos eléctricos con capacidad para 300.000 unidades. La marca ha abierto este año tres nuevas plantas para VE y motores convencionales. Ford por su parte planifica una octava fábrica en China, con un nuevo socio, Zotye, con capacidad para producir 100.000 unidades anuales. 

Hyundai, al igual que Ford, abrió en 2017 su octava planta en China pero sus ventas cayeron el año pasado al igual que este año. Peugeot también mantuvo el ritmo de crecimiento de su infraestructura industrial a lo largo del auge de las ventas. Sus ventas de Peugeot y Citroen, que fabrica en sociedad con Dongfeng, alcanzaron en 2015 su máximo con 705.000 unidades, para caer a 205.000 unidades en los primeros nueve meses de este año. De acuerdo con trabajadores de la empresa dos de las cuatro plantas del fabricante están paradas y las otras dos trabajan pocos días al mes. Un portavoz de Peugeot no respondió a preguntas de la prensa sobre sus excedentes, pero afirmó que la empresa estaba “optimizando el modelo de negocio” y estudiando un plan para una drástica reducción de costes. De acuerdo con un analista de UBS Group el fabricante japonés Suzuki decidió abandonar totalmente el mercado este año, poniendo de relieve que no sostener pérdidas puede ser una opción razonable para estas grandes empresas.

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