edición: 3074 , Lunes, 26 octubre 2020
14/05/2020

La caída en la demanda de crédito para inversión en Europa determina un cuadro de retracción

La demanda corporativa de dinero en el primer trimestre en la CE se ha limitado a capital circulante
Carlos Schwartz
La demanda de crédito para inversión a largo plazo en la Unión Europea (UE) ha caído en el primer trimestre de este año un -15% desde 0 en el trimestre precedente, mientras que la demanda de dinero para circulante ha crecido el 26% comparado con cero en el trimestre anterior, de acuerdo con datos de los bancos centrales de la zona del euro. El cuadro que describe esta demanda de crédito al sector bancario en Europa es la necesidad de las corporaciones y pequeñas y medianas empresas de atender los gastos corrientes en ausencia de ingresos, y la necesidad por tanto de incrementar su liquidez. Esto pone de relieve que las garantías estatales a las corporaciones y empresas continentales ha actuado como salvavidas de la actividad de las empresas en esta coyuntura. Pero los analistas observan con detenimiento el comportamiento del sector empresarial respecto del crédito, porque este puede dar una idea de la posibilidad de una recuperación de la actividad económica, y la ausencia de demanda para inversión indica que los plazos de recuperación de la actividad económica se van a prolongar. La caída del producto interior bruto en España de acuerdo con el avance de datos del Instituto Nacional de Estadísticas del -5,2%, y que supone una reducción de 5,6 puntos porcentuales respecto del último trimestre de 2019, está en línea con la caída de la formación bruta de capital fijo anunciada por Francia. Los datos que se esperan esta semana de Alemania, Italia y Reino Unido, manifestarán problemas similares.
Mientras los analistas señalan que el norte de Europa tendrá menos problemas que el sur, notablemente España, Italia, Portugal y Grecia, la realidad es que la actividad industrial de países como Alemania se ha visto muy resentida. Volkswagen que reanudó la actividad productiva en sus plantas locales a finales de abril y reincorporó a la producción a 8.000 trabajadores, adoptando medidas de distanciamiento y asumiendo el coste de las medidas de protección con la Covid-19, decidió suspender la producción de los modelos de gran venta Golf 7 y 8, y de los SUV Tiguan y SEAT Tarraco. La decisión se adoptó por la debilidad de la demanda, con lo cual mantendrá actividad en plantas con una muy baja utilización, lo cual supone un incremento de los gastos. 

Las previsiones de la consultora de macroeconomía Capital Economics es que la inversión en Europa va a caer este año un 25% lo que se va reflejar en una caída del PIB del 12% en promedio de la Unión Europea. Estimaciones de fuente privada de algunos de los 'think tank' sectoriales en España creen factible que el PIB de nuestro país caiga en todo el año entre el 15% y el 18%. Lo cierto es que a la economía española le va a afectar de forma significativa la caída de la actividad de servicios y exportación de servicios por la dramática caída del turismo que presumiblemente afectará a nuestro país. A esto se deberá sumar la retracción de algunas ramas de la industria, como la del automóvil, tal como indican los datos preliminares del sector.

El horizonte que se presenta a la producción en el sector privado es, de un lado, la necesidad de preservar la liquidez para hacer frente a las amortizaciones que implican el nuevo endeudamiento para mantener el gasto corriente, y del otro la debilidad del mercado, determinante para acometer gastos de capital. El aplazamiento de cargas fiscales en este sentido lo único que va a determinar es la necesidad de preservar la caja, lo cual se va a traducir de forma inevitable en un incremento de las tasas de paro. Datos que iluminan las peores expectativas respecto de los niveles de desempleo que se pueden alcanzar más allá de septiembre de este año a la vuelta del tercer trimestre. 

La combinación de la caída del consumo privado de un lado y la contracción de la inversión productiva se van a reflejar en el caso de Alemania en una caída de entre el 2,2 y el 2,5% del PIB en el primer trimestre cuando se publiquen las cifras esta semana, de acuerdo con las fuentes consultadas. De todas formas hasta el momento los datos estadísticos reflejan una mayor caída de la inversión en la producción en Italia y Francia que en España. Uno de los elementos que están detrás de esta pronunciada caída de la inversión es la reducción en la inversión extranjera directa, es decir la adquisición de activos para la producción por parte de inversores extranjeros.

El número de nuevos proyectos por parte de empresas de capital extranjero en Europa occidental se han reducido en un 50% de acuerdo con la base de datos que hace un seguimiento de las inversiones transfronterizas fDI, del grupo Financial Times. La proyección de esta reducción en la nueva inversión indica que se dejarían de crear 200.000 nuevos puestos de trabajo. De acuerdo con los registros de nueva inversión en España por parte de capital extranjero el primer trimestre de este año ha sido “un desierto” de acuerdo con una fuente técnica de la secretaría de Comercio. En los últimos tres años el ritmo de inversión extranjera directa en España ha sido muy alto, de acuerdo con las fuentes consultadas, un proceso que se ha detenido en el primer trimestre de este año. “La posibilidad de que esa corriente de inversión se reanude dependerá de la recuperación de la actividad comercial e industrial a nivel global. 

España no es un compartimento estanco en el conjunto de la economía internacional y producir en nuestro país suele destinarse al mercado internacional, más que al mercado interno, como es el caso de la industria del automóvil”, señala una fuente de la industria del automóvil en España. De acuerdo con las estimaciones de la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo, UNCTAD por sus siglas en inglés, la inversión exterior directa va a caer en el 2020 un 40% a escala global. En sus previsiones el organismo considera que los sectores más afectados serán el de las aerolíneas, la energía y la industria del automóvil.

La idea de que las economías del sur van a ser las más castigadas en Europa se contradice con el pronóstico de los economistas de los bancos centrales, de acuerdo con los cuales la producción de bienes de capital necesarios para la industria como las máquinas herramienta, camiones pesados y equipo industrial en general, va a recibir de lleno el golpe de esta crisis. Esencialmente por el peso relativo que este sector tiene en cada economía en Europa. En Alemania la caída de la producción de los bienes de capital de este tipo en el mes de marzo respecto de febrero fue del 17%.

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