edición: 2747 , Miércoles, 26 junio 2019
28/03/2019

La caída en las reservas desata una ola especulativa contra lira turca que el Gobierno intenta frenar

Erdogan culpa a los inversores extranjeros de la inestabilidad cambiaria y anuncia investigaciones
Carlos Schwartz
La lira turca recuperó esta semana algo del terreno perdido frente al dólar el pasado viernes cuando los operadores vendieron masivamente la moneda y los inversores institucionales se cebaron en las posiciones cortas hasta quedar ahítos. El incidente fue desatado por los datos del banco central que indicaban una caída en las reservas centrales del país cuyo ritmo “se haría insostenible de mantenerse”, de acuerdo con una fuente del mercado de divisas. Las reservas internacionales del banco central cayeron 6.300 millones de dólares en las dos semanas acabadas el 15 de marzo, totalizando 28.500 millones de dólares. “A este paso las reservas duran tres meses”, señaló la fuente. Los analistas consideran que la pérdida de reservas está directamente vinculada con la política de sostener el tipo de cambio de la lira en vísperas de las elecciones municipales que se desarrollarán el próximo domingo en el país, y en las cuales el Gobierno de Recep Tayip Erdogan, teme perder el control en las ciudades clave de Estambul y Ankara, la capital. 
La ola especulativa se desató porque los operadores consideran que la caída de reservas es por su uso para mantener la paridad de la moneda en este trance político delicado, y que una vez pasadas las elecciones el Gobierno dejará flotar a la monedas que muy probablemente se desvalorice más ante el dólar. La caída de la lira frente a la divisa estadounidense el pasado viernes fue de más del 6%. Esta semana ha recuperado algo de su valor, pero la incertidumbre se mantiene. El  Gobierno ha apelado a medidas extraordinarias para detener la caída de la moneda. El banco central ha suspendido los repos a una semana, una medida de inyección de liquidez a la banca, una operación que se hacía a un tipo de interés del 24%. 

Las entidades que quieran liquidez deberán pagar el 25,5% de los préstamos a un día o el 27% de la ventana especial de liquidez. Esto de hecho supone un incremento encubierto de los tipos de interés destinado a encarecer el crédito. De acuerdo con los rumores en la City de Londres el fin de semana el Gobierno advirtió a la banca turca que se debía abstener de prestar dinero a los no residentes. La asociación de la banca de Turquía negó este extremo. Pero los tipos de interés de los swaps, crédito en liras turcas contra otra divisa, que rondaban el 23% el pasado viernes subieron al 300% el martes y a más del 1000% en la última jornada. Estos tipos de interés hacen inviable las posiciones cortas contra la divisa turca.

El domingo, en un mitin preelectoral, Erdogan en su mensaje atribuyó las oscilaciones de la lira a la especulación desenfrenada y dijo que se estaba investigando a un banco que ha favorecido la especulación. De acuerdo con fuentes de la banca en Ankara tanto la Agencia de Regulación y Supervisión Bancaria como la Comisión del Mercado de Capitales anunciaron el fin de semana que habían abierto sendas investigaciones contra JPMorgan, dos de cuyos analistas firmaron un artículo en el cual pronosticaban que tras las elecciones municipales muy probablemente el Gobierno dejaría deslizar la lira para frenar la pérdida de reservas centrales. 

Erdogan reaccionó el fin de semana afirmando que esos pronósticos eran una provocación y que los provocadores serían castigados. Pero los operadores que se han guiado por la caída en el nivel de reservas centrales del país han sido legión, y la ola de posiciones cortas forzó la cotización a la baja. De acuerdo con operadores del mercado de divisas consultados la víspera la lira se sigue vendedora en el mercado internacional. El clima de opinión mayoritario es que sobre la lira se cierne una crisis similar a la de hace un año y que la divisa turca seguirá sometida a presión y va a caer nuevamente un 6%. 

La fuerte desvalorización de la moneda el año pasado ha incentivado la inflación en el país, problema que el Gobierno adjudica a la actividad de acaparadores y especuladores de elementos de primera necesidad. El Ministerio de Economía, cartera al mando del yerno del presidente -Berat Albayrac- ha ordenado la confiscación de productos de primera necesidad que considera sobrevalorados y acusa por la inflación a los comercios que actuarían de forma temeraria en contra de la economía del país. Sin embargo los analistas señalan que el detonador de la inflación es la caída de hasta un 20% de la lira frente al dólar el verano pasado, que encarece los productos de importación desde los alimentos hasta los combustibles.

El Gobierno había logrado serenar los mercados tras el batacazo de la lira el verano pasado con un incremento de los tipos de interés de referencia por parte del banco central. Pero esta ha sido una política fuertemente resistida por el presidente Erdogan que piensa que los altos tipos de interés son responsables por la desaceleración de la economía del país. La banca en general se muestra cada vez más crítica con el gobierno por lo que piensan es una política profundamente equivocada.

Los analistas no descartan que el partido Justicia y Desarrollo pierda las elecciones el próximo fin de semana y consideran que eso puede dar pie a una nueva venta masiva de liras. “Por otra parte hay que tener en cuenta que la propia población turca especula contra la lira y compra dólares por el temor a que haya devaluaciones en cadena, hecho que se suma a la presión de los operadores de los mercados de divisas. La inestabilidad se ha reflejado en el aumento de precio del seguro de default para Turquía que se ha colocado en los 450 puntos. Para los analistas las medidas destinadas a frenar las posiciones cortas sobre la lira son “tácticamente eficaces pero no resuelven el problema de fondo”.

Turquía no está en condiciones de sostener el tipo de cambio de su moneda salvo por periodos muy breves de tiempo. La abrupta desaceleración económica del país y la fuerte deuda de las corporaciones turcas en divisas ha puesto la soga al cuello de los bancos en la plaza que soportan el grueso de esos riesgos en sus libros contables. Esta situación ha tensado la cuerda entre la banca y el gobierno cuya credibilidad se ha erosionado con rapidez por la inflación y la carestía de los elementos de primera necesidad.

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