edición: 3102 , Viernes, 4 diciembre 2020
21/01/2020

La caída global de los precios del gas natural a mínimos de tres años golpea a las petroleras no convencionales

Las empresas que operan los campos petroleros de esquistos no logran salir de la trampa productiva
Carlos Schwartz
El precio del gas natural licuado cotizó por debajo de los 2 dólares por millón de unidades térmicas británicas (MBtu) por primera vez desde 2016 marcando el lunes 1,912 dólares con una caída del 4,5% en los contratos de futuro a febrero. El nivel de precios ha bajado además a escala global por un aumento de las existencias. Cuatro años después de iniciadas las exportaciones de gas desde Estados Unidos, uno de los objetivos más acariciados de la administración de Donald Trump, los excedentes amenazan de muerte al sector no convencional de la industria petrolera estadounidense, afectando también a las grandes del sector que ven reducida su cuenta de resultados por este factor. La trampa productiva de las no convencionales está en la base de los excedentes estadounidenses, porque el gas es el subproducto de la extracción del crudo de las cuencas de esquistos. En algunas regiones la ausencia de capacidad disponible en los gasoductos obliga a las petroleras a pagar a terceros para que dispongan del gas, es decir generan precios negativos. La otra alternativa es quemar gas en la boca de los pozos, una operación que tiene serias limitaciones por la regulación del medio ambiente y que pone en jaque el uso del gas como combustible de transición entre los fósiles y las energías renovables.
Los gobiernos de varios estados están reaccionando con mayores limitaciones a los combustibles fósiles a consecuencia de esta situación. Los precios de referencia en la terminal del gasoducto Henry Hub en Louisiana han caído durante tres años consecutivos, y un invierno de momento suave no parece que vaya a impulsar la demanda para que el precio alcance los 2,60 dólares. “No sólo hay excedentes en Estados Unidos, los hay en Europa, Asia y a escala global”, afirma el analista de Morgan Stanley Devin McDermott. De acuerdo con estudios del sector no convencional el precio de equilibrio para el gas en esa industria petrolera es de 2,50 dólares por Mbtu, lo cual sugiere que se está produciendo a pérdida. 

Las tensiones financieras se están haciendo evidentes y la otrora vanguardia de las no convencionales, Chesapeake Energy Corp, está en pérdidas y cargada con una deuda de 9.000 millones de dólares. EQT Corp, el mayor productor de gas, dijo la semana pasada que deberá anotar una pérdida de 1.800 millones de dólares en el último trimestre de 2019 en parte por los precios del gas. El problema no se limita a las empresas independientes, y se ha extendido a las grandes cotizadas. Chevron anunció que deberá asumir un ajuste de balance de 11.000 millones de dólares del cual más de la mitad lo atribuyó a sus activos en la cuenca de los Apalaches.

El empuje de la Administración Trump para lograr lo que bautizó como “el dominio energético” de su país está empujando al sector contra las cuerdas. En parte porque China ha aplicado unas tarifas compensatorias al GNL estadounidense del 25% que no hace rentable su importación. La pérdida de ese mercado la están pagando las petroleras no convencionales. El progreso en un acuerdo comercial parcial entre Washington y Pekín la semana pasada no garantiza que se levanten esas tarifas, a pesar que China aceptó en la negociación aumentar las importaciones de productos energéticos en 52.400 millones de dólares adicionales. 

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) espera que la producción de gas en Estados Unidos caiga en 600 millones de pies cúbicos en 2021, la primer caída desde 2016, ésta provocada por los bajos precios, pero esa es de momento solo una expectativa. Mientras tanto la AIE no ha variado su pronóstico de que en 2024 Estados Unidos superará a Australia como el primer exportador mundial de gas. Las empresas que se han posicionado como grandes proveedores del mercado del gas natural para aprovechar su papel de combustible de transición por ser menos contaminante, como es el caso de Shell o Total, ven peligrar algunos de sus proyectos de exportación. 

El año pasado la importación global de GNL fue de 346 millones de toneladas fletados en buques tanque de acuerdo con la información de S&P Platts, quien estima que ese volumen subirá en 100 millones en 2025 hasta los 446 millones de toneladas. Pero mientras tanto, la consultora McKinsey pronostica que sólo uno de cada diez proyectos para terminales de exportación se completarán a causa de la situación del mercado. Sólo en Estados Unidos hay 14 terminales con licencia del gobierno en la línea de salida para construir que añadirían a la capacidad actual otros 160 millones de toneladas anuales. Hay otros proyectos a la espera de aprobación con una capacidad de 90 millones de toneladas adicionales.

En 2019 otros tres proyectos con una capacidad de producción de 30 millones de toneladas recibieron el visto bueno final para la inversión. La caída en los precios hace poco viable la financiación de una masa de proyectos semejante, sin considerar el efecto de esa producción sobre los precios del mercado. La situación del mercado se refleja en el recorte de las tarifas por procesamiento de las terminales, la creciente quema de gas y el retraso premeditado en la finalización de los proyectos. La caída de los precios se ha extendido a otros mercados por la presencia de excedentes y un aumento significativo de la oferta. 

El precio de referencia Japón-Korea Marker cotiza alrededor de los 5 dólares por millón de btu. Pero en Europa los precios están por debajo de los 5 dólares por millón de btu. Los proyectos no son sólo en Estados Unidos. Qatar, el mayor exportador mundial de gas, confirmó que piensa ampliar su producción desde los 77 millones de toneladas actuales hasta los 160 millones de toneladas en 2027, mientras que Mozambique ha entrado al mercado con un proyecto de 13 millones de toneladas anuales y Nigeria tiene previsto incrementar su producción desde 22,5 millones de toneladas hasta los 30 millones de toneladas en 2024. Los excedentes del mercado se han reflejado también en las tarifas para licuar gas.

El grupo estadounidense Cheniere Energy que ha firmado contratos con varios importadores en España y el resto de Europa cobraba una tarifa de 3,50 dólares por millón de btu a la hora de ofertar para la exportación hace tres años. Ahora no hace pública su tarifa, pero los competidores están aplicando tarifas para licuar en el entorno de 2 dólares por millón de btu, “o menos” de acuerdo con una fuente del mercado. Es probable que si los precios no se afirman en el plazo de un año muchos proyectos no arranquen en un intento de frenar el aumento de los excedentes y por la dificultad en obtener financiación si no hay contratos rentables de largo plazo, es decir de entre 15 y 20 años. No parece que la política de imponer “el dominio energético” de Estados Unidos esté siendo rentable.

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