edición: 3053 , Jueves, 24 septiembre 2020
08/04/2020

La cascada de degradaciones de deuda cambia la fisonomía de los mercados para las empresas

Las agencias recortan calificaciones de forma acelerada y provocan problemas corporativos
Carlos Schwartz
Las agencias de calificación de riesgos han procedido a descargar el hacha de forma generalizada sin esperar a ver cuál es el horizonte de la presente crisis, creando una cadena de problemas en los mercados de deuda corporativa. Esos mercados se dividen en franjas de acuerdo con la calidad del emisor. El nivel más alto, más fiable para el inversor, es el denominado grado de inversión o 'investment grade' por su calificativo inglés. Dentro de este hay variedades desde triple A hasta triple B en los casos de Moody's y Fitch o Baa3 para S&P. De ahí para abajo se entra en la categoría de bonos de alta rentabilidad, es decir los clasificados por debajo de esos estándares que deben pagar más para incitar a su adquisición por los inversores. La degradación de la calificación de Ford por Moody's y S&P ha enviado 36.000 millones de dólares en bonos al mercado denominado de bonos basura. Ford y General Motors vieron su calificación degradada en vísperas de la crisis financiera internacional y recién recuperaron su grado de inversión en 2012. Ahora es imprevisible cuando se podrá recuperar Ford. Este ejemplo es especialmente relevante porque al dar los resultados del último trimestre de 2019 el director financiero de la empresa señaló que se afirmaban en la solidez de su balance para preservar la calificación de crédito y consideraba a la empresa en buena posición para hacer frente a una nueva recesión.
Poco duró la previsión. Sus palabras se adecuaban más a la perspectiva que estaba en el mercado del automóvil desde finales del pasado año, con la caída de las ventas y una recesión en el horizonte lejano. Nadie podía realmente prever la celeridad con que se precipitaron los acontecimientos. Ford es solo un ejemplo. Pero indica que la avalancha de degradaciones supone un trasvase de bonos con menor rendimiento a un mercado más estrecho que el de 'investment grade'. Este último representa inversiones por 6,7 billones de dólares comparado con el mercado de alta rentabilidad que representa 1,2 billones de dólares.

En el mes de marzo se deslizaron por reducciones de calificación al mercado de bonos basura 90.000 millones de dólares, de acuerdo con el departamento de análisis de Deustche Bank. Bank of America ha advertido que el desplazamiento de bonos entre mercados este año puede alcanzar hasta los 200.000 millones de dólares. En un movimiento que anticipa esta situación los inversores están ofreciendo por los bonos BBB precios que solo cuadran con instrumentos financieros por debajo de esa calificación, es decir están a la espera de su caída. Los inversores institucionales en general tienen su inversión condicionada a niveles de calificación y no pueden moverse por debajo de ellos, o ya tienen el cupo de riesgo saturado en esos niveles. Es decir, que cada degradación de empresas en cuyos activos hayan invertido los fuerza a vender. 

Esto adjudica a las calificaciones un efecto perverso que mientras que pretende defender al inversor advirtiéndole de un riesgo, crea un riesgo a quienes tienen posiciones tomadas en esas deudas. Un proceso normal de revisión de calificación lleva meses y está jalonado de advertencias previas y comunicaciones públicas. Ahora, la celeridad en las decisiones ha detonado un proceso nunca visto y los inversores no han tenido elección. El desplome del precio del crudo ha acelerado de forma fulgurante la degradación de Occidental Petroleum. El fondo de inversión estadounidense Western Asset solicitó una extensión de plazos para la venta de su cartera de Occidental para evitar que su salida masiva al mercado profundizara la caída del precio de los bonos. Pero este es un problema generalizado por el carácter masivo de las degradaciones, lo cual lleva a los inversores institucionales a deshacerse de esa carga, profundizando el aspecto negativo de la degradación sobre el mercado.

A estos factores de profundización de la caída de precios para alcanzar una rentabilidad compensatoria, hay que añadir otros problemas sobrevenidos. Los analistas e inversores se guían también por los índices de los mercados de bonos. El principal índice del mercado para los instrumentos 'investment grade' es el de Bloomberg, y ésta ha expulsado sin espera a los degradados como el caso de Ford u Occidental al iniciarse abril. Mientras tanto ICE, que confecciona un índice para los bonos de alta rentabilidad, ha decidido dejar pasar un mes antes de incorporar a los nuevos degradados con el objetivo de que los precios se estabilicen. Esto deja sin referencia a los gestores de inversión, quienes deben determinar sin un índice la orientación de sus compras de estos recién llegados al mercado. 

Esta situación puede determinar una disparidad de criterios entre los gestores en el mercado de los bonos basura, y por sobre todas las cosas puede crear diferencias entre los niveles de beneficio entre gestores desalineando la rentabilidad de los fondos. Entre los desequilibrios que se deberán introducir a la hora de ponderar los resultados en estos mercados es el de los plazos. Las emisiones de grado de inversión suelen optar por plazos largos, y los inversores en ese mercado están habituados a que esa sea la norma con algunas empresas. Por ejemplo Kraft Heinz está acostumbrada a las emisiones de muy largo plazo, lo cual hará que la entrada de sus bonos en el mercado de alta rentabilidad modifique el plazo medio de los instrumentos que se negocian como bonos basura.

El plazo medio de ese mercado que era de 5,8 años en febrero pasó a ser de 6,1 de acuerdo con ICE, aun antes de que los bonos de Ford fueran incorporados al grupo de bonos basura. De todas formas lo que los emisores, es decir las grandes corporaciones degradadas, deberán seguir con atención es el éxito de sus bonos en este mercado tras el inevitable ajuste de precios. De momento Ford y Kraft Heinz se están desempeñando bien, es decir encuentran demanda. Los mercados de bonos operan como vasos comunicantes a escala internacional y el efecto de estos ajustes también afectará a los inversores institucionales a ambos lados del Atlántico, incluidos los bancos.

Noticias Relacionadas

Director
Juan José González ( director@icnr.es )

Esta web no utiliza cookies y no incorpora información personal en sus ficheros

Redacción (redaccion@icnr.es)

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
c/ Real, 3. 40400 El Espinar (Segovia)
Teléfono: 92 118 33 20
© 2020 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...