edición: 2600 , Miércoles, 21 noviembre 2018
15/02/2018

La Comisión Europea ofrece un menú de recursos a elegir para tapar el agujero que dejará Londres

El abandono británico de la UE creará un problema presupuestario de 15.000 millones de euros
Carlos Schwartz
La Comisión Europea (CE) ha iniciado el complejo debate presupuestario que debe dejar zanjada la cuestión de cuánto dinero hace falta y como se obtiene para hacer frente a los gastos de la Unión Europea. El debate actual tiene un perfil más complejo que en el pasado porque el tercer mayor contribuyente al presupuesto, Reino Unido, ya no estará dentro de este club de naciones para cuando el presupuesto plurianual haga frente a los gastos de la Unión en el periodo 2021-2027. “Este será posiblemente uno de los debates más complejos de cara a un presupuesto de la UE en toda su historia por el abandono de Reino Unido y será difícil no sólo llegar a un acuerdo sino que luego ese acuerdo realmente se cumpla”, señala una fuente de una consultora internacional que se dedica al análisis de la eficiencia presupuestaria y que trabaja para gobiernos. Pero este no es el único problema. Habrá recortes y afectarán a países que tienen gobiernos euro escépticos, como muchos de Europa del Este lo cual va a provocar problemas añadidos de mucho calado.
La CE ha propuesto en Bruselas un presupuesto más grande para el nuevo periodo para atender a nuevos compromisos, con nuevas fuentes de ingresos y recortes en los presupuestos de cohesión, y advirtió a los gobiernos que las dotaciones presupuestarias a cada país estarán atadas al respeto de la ley en cada nación. El señalamiento viene a cuento de los problemas crecientes en países del Este europeo que relegan disposiciones constitucionales para aprobar normas o leyes que las violan en diversos campos vinculados a las libertades individuales, a la religión o incluso aseveraciones históricas como es el caso reciente de Polonia. Es previsible que llegar a un acuerdo no sea nada sencillo porque la CE se propone sortear el efecto de la retirada de Reino Unido con recursos con los que los gobiernos nacionales cuentan ahora de forma plena para la financiación de sus propios presupuestos nacionales.

La CE señaló diversas fuentes que de forma alternativa o combinada aportarían el dinero para enjugar el déficit del presupuesto agrandado. Destinar una fracción del impuesto de sociedades de cada país miembro. Establecer una cuota a detraer de los Derechos de Emisión de CO2. Una cuota vinculada a la recaudación del impuesto al valor añadido en cada región. Una fracción del beneficio del Banco Central Europeo (BCE) por la emisión de billetes y moneda. El anuncio de Bruselas incluye una partida destinada en exclusiva a las 19 naciones de la zona del euro por importe de 25.000 millones de euros. 

La propuesta es una maniobra de corto vuelo para hacer frente a la aspiración de París de un presupuesto separado y diferenciado para los 19 socios de la moneda común. De lo que no cabe la menor duda es de que se acerca una borrasca de consideración en torno al debate presupuestario. El primer encuentro de los jefes de Gobierno para iniciar el debate del plan propuesto por el equipo que preside Jean-Claude Jüncker es el próximo 23 de febrero. El resultado de este cónclave va a determinar las líneas generales por las que Jüncker podrá seguir caminando para poder presentar un proyecto definitivo en mayo al Consejo Europeo. 

El Comisario dedicado a los presupuestos, Guenther Oetinger afirmó que el presupuesto debe ser más grande porque deberá hacerse cargo de asuntos de defensa común europea, la protección de las fronteras y la cuestión de la migración. Para hacer frente a estas necesidades el presupuesto debe representar entre el 1,1% y el 1,2% del producto interior bruto de la UE lo que arroja una cifra según los años de entre 140.000 y 150.000 millones de euros. El comunicado de la UE afirma que “Ahora tenemos la oportunidad de elegir la Europa que queremos y decidir sobre el presupuesto que nos ayude a lograrlo”. La frase es toda una revelación porque la primer pregunta es porqué antes no teníamos esa posibilidad a nuestro alcance. ¿Por la presencia de Reino Unido? De ser así veladamente se sugiere que nos hemos quitado de encima un peso muerto que nos impedía construir la Europa que queremos.

Pena que nadie sabe cuál es esa Europa. En todo caso ahora con Reino Unido fuera una Alemania menoscaba por el desgaste político interno tendrá a pesar de los pesares aun más peso para orientar los presupuestos de acuerdo con sus intereses.

El documento presentado sugiere áreas de recorte del gasto que van a levantar ampollas. Una de ellas es la política agraria común (PAC) con sus subsidios a la cual se propone cercenar en un 30%. De más está decir que esto puede provocar una sublevación agraria en varios países de la UE. Hasta ahora los presupuestos para la PAC se han pactado y han admitido recortes de forma limitada y puntual. El motivo es que toda la política de la Europa Verde pivota sobre los subsidios que permiten equilibrar los precios interiores con los de los artículos de importación para impedir que la población agraria de Europa se vaya a la quiebra provocando el hundimiento de una parte importante del mercado interno con la consecuencia de una crisis sin precedentes en la UE. 

Uno de los escenarios descriptos propone una concentración de los subsidios agrarios en las unidades productivas pequeñas y medianas para modificar la situación actual en la que el 20% de las unidades productivas reciben el 80% del presupuesto de la PAC de 95.000 millones de euros. Una cirugía de este tipo va a provocar reacciones en Alemania y Francia por la dimensión del sector productivo agrario en ambos países.

Otra área de conflicto son las ayudas regionales de la UE que suponen el 35% del presupuesto global. Una de las propuestas es concentrar esta financiación en las regiones más pobres de la UE. En uno de los escenarios propuestos por el documento de la CE “se eliminarían los subsidios para regiones de Austria, Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Holanda, Irlanda, Suecia y muchas regiones de Italia y España”. En un modelo más extremo el único país de Europa occidental que recibiría ayudas regionales sería Portugal. 

El debate del presupuesto de la UE va a concentrar en el futuro las fuertes contradicciones entre los intereses nacionales que los recortes van a afectar y va a alimentar las fuerzas centrífugas al dar oxígeno a los sectores menos afines a la UE. Los euroescépticos del Este son solo una parte porque se corre el riesgo de generar más escepticismo en los países más débiles de Europa Occidental.

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