edición: 2912 , Martes, 25 febrero 2020
27/12/2019
bolsa 
Hacia una Bolsa nueva, de mayor volumen y más seguridad

La consolidación del mercado bursátil europeo puede disparar la Bolsa española en 2020

El mercado de valores, a punto de cerrar el año con una ganancia superior al 13%, y en medio de una operación corporativa con la Bolsa suiza que le permitiría superar sus mejores registros
Juan José González
El mercado de valores apura sus últimos movimientos en las escasas horas de negociación que le quedan para cerrar el año. Cierra la Bolsa española en positivo, con avances generalizados, para algunos con recuperación, para otros todavía lejos de recuperar la gran caída de la gran crisis. Los analistas hacen un balance positivo, como corresponde a la evidencia de las ganancias que refleja el selectivo Ibex 35, con una revalorización superior al 13% de media y con ganancia para 28 empresas frente a las pérdidas en 7 compañías. No se puede decir que haya sido un mal año para la inversión en renta variable de la Bolsa española, salvo que alguno haya situado el listón demasiado alto, donde un error de cálculo, de valoración o de percepción de la realidad le puede haber llevado a fijar el objetivo de ganancias un poco más allá de lo debido. Terminan las carteras, y con ellas sus gestores, con ganancias, en un ejercicio con tantos riesgos como el pasado año, con incertidumbres nacionales e internacionales, Brexit, guerra comercial, primeros síntomas o avisos de ralentización económica en Europa, con empresas en ajuste, con cambios en la política europea y, en particular con cambios e inestabilidad política interna, en España. Se puede afirmar que no han debido hilar muy fino los gestores para conseguir ofrecer a sus clientes un buen resultado puesto que con 28 valores de los 35 que integran el selectivo en positivo el margen de error quedaba reservado sólo para jugadores un tanto despistados.
En líneas generales, el mercado bursátil español ha vivido un año más instalado en los vaivenes, con sucesivas subidas y bajadas que al final siempre se han solventado con ligeros avances hasta llegar a la recta final de fin de año con un resultado favorable, con rentabilidad. Lo que no resta para subrayar que tras el verano los más optimistas se acercaban a los pesimistas para aunar criterios y acordar un final negativo que se llegó a evitar. Y se evitó porque los presagios de un frenazo en la expansión económica no se cumplieron y porque la batalla comercial y política de EE UU contra el resto del mundo, pero en particular, contra China, no causó demasiados destrozos. 

Concluye un ejercicio sin crisis, sin rotos visibles ni agujeros irreparables. Cierra el año bursátil en medio de un escenario económico aceptable, con crecimiento en el entorno del 2% que certifica el Banco de España, por encima de la media europea y mucho mejor que algunos mercados líderes de la Unión Europea. En medio de este escenario positivo, pero a la espera de mayor definición de la política económica, presente y futura y con las lógicas incertidumbres fiscales de un futuro nuevo Gobierno, la Bolsa española cotiza nuevas incertidumbres para el próximo año. 

Para empezar, debe despejar las dudas sobre las nuevas ideas que sobre las plusvalías y otros tratamientos fiscales de la inversión traen los nuevos gobernantes, como se recuerda, necesitados de hacer acopio de fondos seguramente a base de mayores recaudaciones en todos los frentes a su alcance. Para empezar, algunas carteras ya han comenzado a hacer movimientos de salvaguarda o de cobertura ante posibles nuevos decretos sobre activos financieros. En otras palabras, han iniciado un camino de asegurar riesgos frente a un posible nuevo tratamiento de los beneficios o plusvalías. Es el caso de los dividendos, donde parece haber saltado la liebre por los temores a un novedoso tratamiento de la distribución de los beneficios empresariales.

En otro orden de asuntos, sin embargo, el mercado de valores español se encuentra en una fase de ampliación que le puede aportar otra dimensión, como es la de pasar a formar parte de un partner de mayor tamaño que el gestor de la Bolsa española (BME) al que la Bolsa Suiza (Six Group) ya le tirado algo más que los tejos para alcanzar en un día no muy lejano un acuerdo de unión. Es decir, el mercado bursátil español (su gestor) acaba de entrar en la dinámica societaria que le puede llevar a formar parte de la consolidación de los gestores bursátiles de la Unión Europea, con los consiguientes beneficios que conlleva pertenecer, desde el inicio, al movimiento que dará lugar al mercado único europeo bursátil.

Si esto es así, es decir, si llega a consolidarse el movimiento de acercamiento entre la Bolsa suiza y la española, se puede asegurar que los inversores y ahorradores españoles entrarían en una nueva dimensión de mercado, de mayor volumen pero a la vez de mayor consistencia y seguridad para la negociación de títulos de renta variable. Como también para la cotización de bonos y otros grupos de activos financieros que hoy cotizan y forman sus precios en mercados diversos y diferentes en riesgos y precios. Naturalmente que, con este horizonte de consolidación, el operador bursátil español pasa a jugar un papel decisivo en el futuro y que se convertirá también en un factor positivo para dar mayor estabilidad a las inversiones en renta variable.

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