edición: 2975 , Miércoles, 27 mayo 2020
10/03/2020
Medidas fiscales y psicológicas, un poco de todo

La crisis del coronavirus, coartada ideal para el giro de la política monetaria de Lagarde

Puede haber llegado el momento de impulsar la economía, el giro del nuevo BCE, el fin de la deflación, incluso, por qué no, también de los tipos negativos, que no de los cero
Juan José González
Al final, de poco o de nada ha servido el control eficaz de la situación ni la gestión alabada desde el resto del mundo del Ejecutivo español: la epidemia ha terminado por colarse en España de la misma forma que lo hizo en Italia, aunque, eso sí, con menor virulencia. Que la crisis del coronavirus este siendo bien llevada por las autoridades del país no significa que, además de cobrarse muchas vidas (y muchas son más que una) no vaya a impactar en el sistema económico del país. En principio, los efectos de la pandemia alcanzarán al PIB en términos absolutos, dando por hecho un recorte en las estimaciones del orden, en principio, de medio punto porcentual. Sin embargo, la mayoría de los analistas muestran en esta ocasión, a diferencia de 2009 y 2014, un moderado optimismo al entender que según sus cálculos de aquí al verano, todo habrá concluido, es decir, será una crisis breve de apenas cuatro meses que, eso sí, se llevará por delante varios proyectos políticos del Gobierno. Pero antes del resultado final, que se conocerá pasado el mes de agosto, será interesante observar el comportamiento de las autoridades locales, el Gobierno, así como de las de la Unión Europea. En principio, no se conocen antecedentes similares al evento del coronavirus, más parecido a un ataque por sorpresa del enemigo que a una crisis clásica.
Los expertos aseguran que en esta ocasión los protocolos de actuación a aplicar se parecen más a los que entraron en acción por los ataques terroristas en varias ciudades europeas. Y sin embargo, esta crisis, o ataque por sorpresa y relámpago del virus es singular, como todas las crisis, con sus particularidades y efectos pero sobre todo por el carácter temporal que marca su vida, la evolución de la epidemia. Es probable que las experiencias acumuladas de anteriores eventos no vayan a servir para mucho, pues la acción coordinada de las autoridades ha demostrado siempre, como seguramente sucederá también en esta ocasión, su descoordinación.

Después de 65 días de contar con las evidencias de la epidemia, así como con varios centenares de muertos y miles de afectados (contagiados) las autoridades locales y europeas parecen haber reaccionado. A las medidas sanitarias y de salud pública le seguirán las estrictamente económicas. Para empezar, sería deseable que los Bancos Centrales exhibieran una coordinación tan eficaz como la mostrada por las autoridades sanitarias, pues esta es una crisis sanitaria y también económica. Se espera la inmediata reacción de los reguladores en la medida en que de ella deben salir los estímulos necesarios para calmar los mercados.

Al respecto, cabe recordar la intervención de la Fed norteamericana que emitió un mensaje tranquilizador reduciendo los tipos de intervención. Es probable y quizá no haya otra alternativa, que en Europa el Banco Central reaccione de la misma forma, aunque en este caso, el auxilio no vaya dirigido precisamente a la banca ni grandes compañías sino a las pequeñas y medianas empresas, posiblemente las que primero reciban el golpe de los efectos del virus. Se desconoce si las autoridades europeas apostarán por jugar a las divisas y provocarán una debilidad del euro para que las compañías exportadoras europeas tuvieran un pequeño, aunque puntual, margen de recuperación.

No es probable que los gobiernos europeos, de forma descoordinada, por supuesto, se lancen a aplicar medidas expansivas fiscales de modo que subirían los ingresos de los hogares así como también el consumo. En todo caso, y dado el estrecho margen de maniobra y los recursos ya muy mermados del Banco Central Europeo, las autoridades deberán emplear su imaginación a fondo, pues a pesar de que la crisis por el coronavirus se presenta al parecer con una duración limitada, es probable que los efectos económicos derivados del parón de la actividad pasen factura en los próximos meses. 

Y seguramente podría ser el momento ideal, por esperado, de dar un giro a la política monetaria, abandonando la expansión para comenzar una nueva etapa de moderación. Un giro que estaría en línea con lo expresado por la presidenta del BCE, Christine Lagarde, según la cual ya habría llegado la hora del cambio. Y la epidemia del coronavirus parece la coartada perfecta.

Noticias Relacionadas

Director
Juan José González ( director@icnr.es )

Esta web no utiliza cookies y no incorpora información personal en sus ficheros

Redacción (redaccion@icnr.es)

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
c/ Real, 3. 40400 El Espinar (Segovia)
Teléfono: 92 118 33 20
© 2020 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...