edición: 2613 , Martes, 11 diciembre 2018
04/12/2018
Provocado por el BCE

La crisis italiana obliga a cambiar el paso y acelerar las fusiones a la banca mediana

El encarecimiento de la deuda, con tipos al alza, para cumplir con la regulación europea, fuerza a las entidades medianas a buscar una alternativa
Juan José González
El cambio de la política monetaria del Banco Central Europeo, del que ya se tienen algunas noticias y efectos en propia carne, se acerca y acelera a medida que se aproxima el nuevo ejercicio. El calendario del cambio es un secreto bien guardado por las autoridades aunque desde el supervisor ya se han encargado de incrementar los mensajes. El primero llegó al mercado con la escenografía propia del BCE y de la Comisión Europea en el pulso que mantuvieron las instituciones europeas con el Gobierno italiano a propósito de un aumento del déficit que consideraba excesivo y de alto riesgo para el país.
El segundo fue más claro y tuvo como escenario los resultados de los test de estrés, o pruebas de resistencia de la banca y que propició las reacciones de las autoridades de Fráncfort y Bruselas que no tardaron mucho en trasladar a los afectados algunas consideraciones. Afectados resultaron Liberbank, Cajamar, Deutsche Bank y Sabadell, al reflejar los test de solvencia resultados desfavorables en escenarios más estresados de crisis. El problema de estas entidades españolas de tamaño medio no es otro más que la dificultad para cumplir con la regulación del BCE que les exige mantener una cobertura de absorción de pérdidas con gran volumen de deuda. El otro problema, derivado del primero, es que para cumplir la normativa hay que salir al mercado de bonos anticrisis ofreciendo buenos precios a cambio de la financiación o deuda necesaria para cumplir con el colchón que fija la ratio Tier 2. Y el mercado está exigiendo más interés por las colocaciones. En otras palabras, el mercado es más exigente en precios, Bruselas es más intransigente con la normativa y los bancos no pueden asumir en solitario las facturas de la financiación. El BCE envía el mensaje y propone también una solución.

Las emisiones que necesitan los bancos para hacer frente a los colchones de liquidez que demanda la regulación de solvencia, se encarecen en los últimos meses y se convierten en el nuevo problema de las tesorerías bancarias. Tiene lugar el encarecimiento de las emisiones de deuda en un momento en el que aparecen nuevas situaciones en el mercado de financiación y que se traduce en un aumento de los riesgos y de las incertidumbres. Nuevas situaciones que conllevan nuevos problemas para las entidades financieras, en particular para las medianas, que por volumen y por capacidad no pueden acceder a las mejores condiciones de precios al mercado de deuda.

Son los casos de entidades como Liberbank, Cajamar, Sabadell o Deutsche Bank que, obligados a cumplir la normativa europea de solvencia deben asumir a partir de ahora precios por hacerse con deuda subordinada que les pasará más tarde factura en las cuentas de resultados. Y es que en el mercado de deuda, el pulso entre las autoridades europeas de Bruselas y el Gobierno italiano se ha traducido en términos de mayor incertidumbre futura y, por tanto, de un incremento de riesgos. El resultado, una subida de los precios de emisión de deuda.

La banca mediana ya contaba con la experiencia previa de las grandes entidades, obligadas a pagar diferenciales más altos por sus emisiones de deuda. Las entidades consideradas como "de mediano tamaño" en la jerga del BCE, son las más afectadas negativamente por el final del programa de compra de bonos, algo sobre lo que probablemente tendremos noticias el próximo día 13, cuando se reúne el supervisor europeo para decidir la retirada de los estímulos, en principio, de forma suave.

Aunque cabe la posibilidad de que opte por imitar la política de la FED y aplicar un programa de reinversión de vencimientos. Esta alternativa, que cuenta con bastantes posibilidades reales, no está exenta de algunos matices que el BCE podría introducir. La guinda final fue la aportada en esta ocasión por los resultados de las pruebas de solvencia, unos test que no terminaron por agradar a las autoridades europeas que identificaron problemas futuros en varias entidades financieras, muy localizados en los bancos de menor tamaño y con una expansión limitada en el exterior. 

A esas entidades de tamaño medio el BCE parece estar enviando un mensaje en clave, en clave de fusión puesto que la única forma posible para afrontar las exigencias de la regulación -los colchones anticrisis- y que se traduce en una elevación de los costes de financiación, es esa: las fusiones. Para tomar esta decisión cuentan las entidades de tamaño medio con la casi certeza de que los tipos de interés subirán a partir de mediados de 2019. Y esto sí que es un mensaje.

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