edición: 2764 , Viernes, 19 julio 2019
24/06/2019

La desaceleración económica pesa sobre el asimétrico sector español de las grandes constructoras

Una empresa representa más del 60% del negocio de las “cinco” que dependen un 90% del exterior
Carlos Schwartz
La desaceleración económica internacional, de la que da cuenta entre otras cosas el último Índice de los Gerentes de Compras de IHS Markit para el sector industrial, mantiene en vilo a los bancos centrales a nivel internacional. La Reserva Federal, bajo presión por parte del Gobierno estadounidense ha mostrado sus reticencias a seguir con el incremento de los tipos de interés, mientras el Banco Central Europeo (BCE) promete que ante la menor señal de una mayor debilidad y desaceleración económica aumentará su asistencia a las economías de la zona del euro. Pese a la insistencia mediática en la salud de la economía estadounidense, los signos de desaceleración han comenzado a extenderse a ese mercado. Hay señales notorias en industrias que dependen del consumo masivo, como el automóvil, y el sector de la construcción empieza a reflejar este trance. Mientras tanto, Washington tiene serios problemas para incrementar el gasto en obras públicas por la pérdida de la mayoría parlamentaria en las elecciones parciales este año. Este no es un detalle para algunos sectores en España, en especial para las grandes constructoras, en el que se alinean ACS, FCC, Sacyr, Ferrovial, Acciona y OHL por su dependencia extrema del sector exterior. Uno de los elementos más destacables de este grupo de empresas es la extraordinaria asimetría que registra. A marzo de este año la cartera nacional representaba el 7,5% del total y la cartera internacional el 92,5%. Esto implica que el tirón que ha registrado la actividad de construcción residencial en los últimos dos años en España, así como el incremento de los concursos para obras públicas en el último año, en particular en el primer trimestre de 2019 en vísperas de la carrera electoral, no contribuyen seriamente a los ingresos de las empresas del sector. Sin la cantera de las grandes obras públicas, “descatalogadas” por falta de objetivos, no hay posibilidad de un verdadero tirón interior.
Un dato destacable de la composición de los ingresos del sector es que una sola empresa representa entre el 60% y el 70% de las ventas y de la cartera total de este grupo de empresas, lo que determina una extraordinaria asimetría. ACS representa el 67,8% de las ventas de las cinco grandes de la construcción en el primer trimestre de este año, y el 77% de las ventas en el sector internacional, mientras que tiene el 65,9% de la cartera de proyectos en curso de todas las grandes constructoras. La segunda constructora en importancia en materia de cartera, Ferrovial, representa sólo el 11,8% del total del sector. La filial de ACS en Estados Unidos, Dragados con sede en Nueva York, ocupa el puesto nº 30 entre las constructoras del país, de acuerdo con la publicación especializada estadounidense Engineering News-Record (ENR).

Mientras, ACS es la primera constructora mundial, según esa publicación especializada, que otorga el segundo puesto además a Hochtief, que es precisamente una filial de ACS. Lo cual indica que el peso que tiene el eje constituido por estas dos, más su participada en Australia, CIMIC antes conocida por Leighton Holdings adquirida junto con Hochtief, es descomunal incluso por relación al producto interior bruto de nuestro país. Es decir que la empresa tiene un verdadero peso sistémico en vísperas de un fenomenal ajuste económico a escala internacional. 
De acuerdo con el ranking de ENR, la tercer constructora mundial es China Communications Construction Group Ltd. de Pekín, aunque el detalle es que esta empresa tiene el 80% de sus ingresos dentro de su mercado de origen, el chino. Esto, desde luego, no es secundario desde el punto de vista de la supervivencia en términos de crisis internacional. El debate entre los analistas económicos internacionales se centra estos días en la posibilidad de que China logre mantener el crecimiento en tasas próximas al 6%, que es una suerte de punto de equilibrio para esa economía de cuya tracción dependen en última instancia la actividad económica internacional. Hecho al que no será ajena la reunión del G20 en Japón el próximo fin de semana, en que la cual Donald Trump y Xi Jin Ping se verán nuevamente las caras.

El futuro de la economía china afecta de lleno a las naciones que se encuentran en su misma región y se agrupan en la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN, por sus siglas en inglés). Este grupo acordó el fin de semana estrechar la cooperación de cara al conflicto comercial entre Estados Unidos y China y acelerar el cierre las negociaciones iniciadas en 2012 para un acuerdo comercial con China.

China y el sudeste asiático son el mercado natural de Australia. Es a la luz de este hecho que se debe analizar la trascendencia de la investigación que llevó adelante la consultora GMT Research de las cuentas de CIMIC, la constructora más grande de Australia y filial de ACS. La empresa australiana contribuye de forma significativa a los ingresos de Hochtief y de ACS, y ha reflejado un incremento del beneficio del 50% desde el 2015. Pero GMT Research afirma que este incremento es un espejismo y que por el contrario los beneficios antes de impuestos de la empresa han sido inflados en el 100% en lo últimos dos años, reflejando por esta vía un aumento ficticio de 1.000 millones de dólares australianos en los resultados.

De acuerdo con GMT Research, la empresa habría inflado su beneficio mediante la contabilización de  facturas que aún no han sido giradas al cliente, por  adquisiciones con una reducción drástica de activos, que al ser aflorados ex post generan beneficio, y mediante la no contabilización de severas pérdidas registradas en el Oriente Próximo.
GMT Research es una consultora que se especializa en detectar ocultamientos contables para desatar operaciones a la baja, cortas, en los mercados de acciones. El problema con este análisis es que al no ser respondido por ACS ha creado un cierto clima de malestar entre los inversores institucionales por las suspicacias que ha levantado tratándose de la principal constructora mundial. 

El análisis de GMT Research se ha sumado a las afirmaciones de fuentes del sector de la construcción que han analizado los concursos que se adjudicó la filial de ACS, Dragados, en Estados Unidos, del orden de los 3.500 millones de dólares, cuyos precios consideran que están por debajo de los costes de las obras. Este cuadro de conjunto señala a las grandes constructoras como un eslabón débil de la economía si hay un deterioro significativo de la economía internacional como resultado de un aumento de las tensiones en el comercio internacional.

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