edición: 2828 , Viernes, 18 octubre 2019
26/11/2018

La detención de Ghosn en Japón perfila un enfrentamiento de magnitud entre Renault y Nissan

Los ejecutivos niegan los cargos, Francia pide las evidencias y Saikawa quiere modificar la alianza
Carlos Schwartz
A medida que avanzan los días, y nueva información entra en el dominio público, los indicios iniciales sobre la naturaleza del conflicto que acabó en la detención del presidente de Nissan, Carlos Ghosn, y del consejero de la empresa Greg Kelly, se aclaran. De acuerdo con analistas del sector del automóvil en Japón, mientras el consejero delegado elegido para gobernar el futuro de Nissan por Carlos Ghosn, Hiroto Saikawa, ocultada a Renault lo que ocurría y Ghosn estaba de camino a Tokio en el jet privado de la empresa, la fiscalía japonesa trabajaba a todo vapor y un grupo de periodistas japoneses eran ilustrados sobre los acontecimientos que se desencadenarían al día siguiente. “El escenario fue de ocultación por parte de Saikawa y de preparación de la escena de la detención para dar al incidente la mayor repercusión pública posible, un verdadero golpe de efecto”, señala el consultor. Medios de prensa internacionales relevantes, con delegación en Japón, afirman que mientras se informaba a periodistas japoneses por adelantado sobre los acontecimientos previstos, a los medios extranjeros no se les comunicó nada. Una prueba de ello es que al acto de la detención asistieron medios locales, afirman. Los ejecutivos y la justicia de Japón actuaron con todo el sigilo posible para impedir que Ghosn supiera lo que se tramaba para que no interrumpiera su viaje.
El jueves pasado, el ministro de Finanzas de Japón, Hiroshige Seko, se entrevistó en París con el ministro de Economía de Francia, Bruno Le Maire. Tras la reunión, el miembro del gobierno de Emmanuel Macron señaló que este no es el momento de modificar la relación de fuerzas en la alianza industrial entre Nissan y Renault. De manera indirecta confirmó que el emisario del Gobierno de Tokio había sugerido que está en el interés de Nissan, y seguramente del de Japón, modificar un pacto industrial que da más poder al fabricante francés, a pesar de su menor dimensión. 

El Gobierno de Francia es parte interesada en esta batalla porque el estado tiene una participación del 15% en el capital de Renault, igual al 15% de Nissan quien sin embargo carece de derechos políticos. Por el contrario Renault tiene un 43% en Nissan y el derecho a designar hasta cuatro de los nueve consejeros de la empresa. Es más, el consejo estaba en medio de un enfrentamiento porque Ghosn había solicitado la incorporación de ese cuarto consejero designado por él, a lo cual los restantes consejeros se oponían.

De acuerdo con fuentes del sector del automóvil al tanto de las relaciones entre Renault y Nissan, Ghosn estaba diseñando una fusión con la empresa francesa, que podría haber adoptado la forma de una oferta por la mayoría del capital. Algunas fuentes dicen al respecto de este movimiento que se hubiera desencadenado en cuestión de meses, mientras que otras afirman que el anuncio era inminente. La idea de la fusión encontró una fuerte resistencia por parte de los ejecutivos y consejeros japoneses y Saikawa es la figura emergente de esa resistencia. 

Pese a que se afirma que el consejero delegado le debe el cargo a su mentor Ghosn “la realidad es que Saikawa entró en Nissan en 1977, recién salido de la universidad, y ha hecho su carrera dentro de una empresa a la que ha entregado su vida. Ni Saikawa, ni los intereses industriales de Japón, ni su Gobierno, ni una parte considerable de sus accionistas quieren que una fusión quite al país uno de sus grandes activos industriales”, señaló una consultora del sector del automóvil con oficinas en Japón.

De acuerdo con algunas fuentes en la industria del automóvil, tras la aparente cordialidad en las relaciones mutuas, el conflicto de intereses contrapuestos dentro de la empresa bullía. Mientras tanto, informaciones difundidas en Tokio este fin de semana indican que Ghosn y Kelly rechazan los cargos que se les imputan y algunos medios arrojan un poco más de luz. De acuerdo con estas versiones la parte no declarada de los ingresos de Ghosn son percepciones diferidas acumuladas hasta su jubilación, y en la interpretación del ejecutivo brasileño, de padres libaneses y con nacionalidad francesa, la legislación de Japón no obliga a declararlos al regulador antes de su percepción. Porque en el fondo de la cuestión, la denuncia no es por un delito penal, sino por una infracción a la regulación del supervisor bursátil a quien se le habrían ocultado ingresos salariales y por ende también a los accionistas. Las versiones dan a entender que los ejecutivos presos están perfilando una línea de defensa jurídica que puede dilatar en el tiempo lo que se había diseñado como una intervención relámpago de consecuencias inmediatas. 

Pero, de momento, las negociaciones indirectas a rehén tomado no están resultando eficaces para Saikawa. Nissan afirma que se dejaron de declarar 8.000 millones de yenes en ingresos futuros, pero Kelly dice que este esquema se adoptó de común acuerdo con la empresa que estaba perfectamente al tanto de los ingresos pactados como diferidos. De acuerdo con su testimonio, dicen las fuentes, no hay ilegalidad alguna en su proceder ni en el de Ghosn.

Algunos fondos activistas que tienen posiciones tomadas en la alianza se han sumado a la batalla y proponen que Renault venda su participación para quedarse con un 25% del capital de Nissan y que esta última compre con esos ingresos acciones propias para aumentar la retribución de los accionistas. Le correspondió al analista de Evercore, Arndt Ellinghorst, hacer pública esta idea tras afirmar que la alianza entre los tres fabricantes debía buscar un nuevo equilibrio de poder. 

Evercore es una importante consultora de bancos de inversión. De tal suerte que mientras todos dicen que hay que preservar la alianza entre Renault, Nissan y la subalterna Mitsubishi, los acontecimientos apuntan de forma creciente a una potencial ruptura de la misma. El juzgado japonés que entiende en la causa de Ghosn y Kelly puede prorrogar por 10 días más la fase de indagación de los dos ejecutivos presos, pero ante la evidencia de que no se han derrumbado y mantienen su negativa esa prórroga puede complicar el frente jurídico de la propia Nissan. Es previsible que la causa se extienda y se convierta en un juicio complejo, si es que el juez entiende que se deben presentar cargos formalmente.

En su conjunto, la evolución del incidente lo que ha puesto al desnudo es la existencia de una batalla de gran envergadura entre dos grandes grupos industriales, pertenecientes a naciones distintas y distantes, ambas con fuerte sentimiento nacional y con una cuota de mercado desequilibrada entre sí. La francesa Renault se hizo con una posición dominante en su alianza con Nissan y Mitsubishi, pese a que sus ventas son menores que las de la japonesa, en un momento de debilidad de esta última. En el contexto de una transformación profunda en la industria del automóvil a escala global, la lucha por el control de la alianza es parte de la guerra comercial por la cuota de mercado a nivel internacional y la disputa por quien controla la alianza es la disputa por el reparto del beneficio. Japón se resiste a que, quien menos vende, sea quien más gane.

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