edición: 2701 , Lunes, 22 abril 2019
31/01/2019
Un escenario `reservado´ y sin plan B

La deuda pública superará el PIB, una hipótesis que no descarta, pero esconde, el Gobierno

Como un problema más heredado, la deuda es una pelota a pasar al próximo Ejecutivo, a generaciones futuras, da igual
Juan José González
El Presupuesto increíble conduce a un deterioro del endeudamiento público cuya magnitud puede superar el 100% del PIB en 2019. Es como el golpe que en el mundo del rugby se denomina `patada a seguir´, y que bien puede servir para expresar la jugada que pretende el Gobierno en su batalla por aprobar un Presupuesto increíble. La patada desplaza el balón -el presupuesto- en una trayectoria o deambular irracional, que pretende conseguir un golpe franco, que en este caso es ganar tiempo y terreno de juego para agotar la legislatura. También podría decirse que la patada pretende librarse del balón y después ya se verá. El ya se verá en esta jugada es lo que pase después con la deuda pública que, curiosamente y a diferencia del `melón´ de rugby es como una gigantesca bola de nieve -intereses- esférica y que rueda y no deja de rodar. Sobre el papel, la deuda pública debería ser una cuenta a controlar y reducir y, en último extremo, eliminar. Pero en la práctica la deuda se ha convertido en una herramienta de gobierno y poder que, en el abuso y mal utilizada, se ha convertido en una enfermedad crónica, tanto por los recursos comprometidos como por el servicio que comportan sus intereses, o gastos financieros. La bola de nieve estaba controlada al principio de la década con crecimiento anual de los intereses en el entorno de los 25.000 millones de euros. Pero luego no ha dejado de rodar y la velocidad aumenta a medida que se alarga la pendiente: se superarán los 31.000 millones en 2019.
La inmensa y creciente bola sigue bajando: la última medida indicaba que su tamaño era ya del 98,3% del PIB, tan sólo a 1,7% de lo que los inversores, las empresas y los bancos consideran como un punto crítico, el 100% del PIB. Para más inri el 70% de la deuda se encuentra entre inversores extranjeros o no residentes, lo cual significa que el equivalente de los costes financieros es capital que se va -se paga- directamente fuera del país.

El Gobierno necesita como agua de mayo aprobar el presupuesto; su presupuesto. No le vale -podría hacerlo- prorrogar el anterior y olvidarse de trabajar consensos en la Cámara baja. Tendría despejado el terreno hasta junio de 2020, final de la legislatura. Pero no le serviría y no sería lo mismo porque las cuentas del anterior no recogen los gastos ni los capítulos diseñados por el Ejecutivo actual. El Gobierno no quiere modificar cuentas del pasado, de otros, y tampoco desea replantear las cuentas presentadas en su proyecto, actualmente en fase de trámite parlamentario.

No son unos presupuestos cualquiera porque el objetivo fijado, eje del proyecto del Gobierno, son primero las elecciones del 26 de mayo -locales y autonómicas- y segundo pero sobre todo las siguientes de junio de 2020, final de legislatura. Tampoco son normales o habituales porque en esta ocasión, la deuda pública puede situarse, a nada que se descontrole alguna magnitud variable, en el 100% del Producto Interior Bruto. Lo que podría ser un riesgo y una amenaza (deber tanto como lo que produce la economía de un país en un año) es una hipótesis que contempla el Gobierno, como aseguran en Economía. Otro asunto distinto es que el Ejecutivo vaya a reconocer públicamente que no descarta ese escenario.

Considerar que la deuda pública superaría el 100% del PIB obligaría a dar muchas y muy incómodas explicaciones a un Ejecutivo al que desde numerosas instancias le cuestionan las cuentas, que sus cálculos fallan, y en algún caso por un margen de escándalo, que es muy probable que pueda cumplir, cómo no, con los gastos, pero que no con los ingresos. Las rectificaciones al presupuesto que le sugieren desde el Banco de España y otros organismos, no parecen aceptables por contravenir los objetivos políticos del Gobierno, y además porque no parece preocuparle demasiado los costes de la deuda.

Costes no muy lejos de los soportados en la actualidad (del 98,3%) pero que con el nuevo endeudamiento se dispararían por encima de los 32.000 millones de euros en 2019. El Ejecutivo recibiría una llamada al orden por parte de la Comisión Europea por incumplir el acuerdo firmado con los socios de la Unión. El rugby, como juego que es de villanos jugado por caballeros, trasladado al terreno político lleva camino de darse la vuelta en esta ocasión. Y aunque el presidente del Gobierno Pedro Sánchez haya reconocido su obligación -como caballero- de bajar la deuda pública hasta el nivel del 60% del PIB, todo apunta a que ejercerá de villano. Así que, patada a seguir.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2019 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...