edición: 2491 , Martes, 19 junio 2018
15/06/2018

La diferencia de velocidad entre la Fed y el BCE afecta a los mercados monetarios y de deuda

La divergencia entre los grandes bancos centrales aumenta la brecha de rentabilidad dólar euro
Carlos Schwartz
Los dos grandes banco centrales del mundo, la Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed) y el Banco Central Europeo (BCE) han lanzado esta semana mensajes similares pero divergentes. Mientras la Fed anunció un incremento del 0,25% en los tipos de interés de los fondos federales, dejando a los tipos de interés de referencia entre el 1,75% y el 2%, su contraparte europea anunció que en diciembre de este año se acaba el programa de compra de deuda  pública y privada que desde enero se redujo de 60.000 a 30.000 millones de euros mensuales. Pero el BCE advirtió a los mercados que no va a incrementar los tipos de interés de referencia hasta después del verano de 2019. El efecto inmediato de este anuncio fue una caída del euro ante el dólar que registró su peor día en ocho meses cotizando en algún momento por debajo de 1,17 dólares por euro para registrar luego cambios en torno a los 1,73/1,74 dólares por euro. La moneda única también cayó el 1,2% frente al yen y el 0,8% frente a la libra esterlina. El banco central de Turquía, con su moneda asediada por los especuladores anunció un incremento de los tipos de interés de los repos a una semana hasta 17,75% desde el 16,50%, mientras otras monedas emergentes sufrían caídas frente al dólar. 
El índice WSJ del dólar que refleja su paridad frente a una cesta de monedas ganó un 0,50% hasta los
87,58 puntos. La Fed ha abierto un curso de tipos de interés creciente y reducción de su balance que va a tener como efecto desenmascarar los síntomas de un final de ciclo de ascenso económico y el cuadro se insinúa en las tensiones de un mercado de bonos que piensa que lo que sigue al escenario presente es una nueva recesión, y no a muy largo plazo. 

La Fed ha dado muestras de saber que esta es la opinión subyacente y mantiene el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años en el 3%. Pero el año que viene por estas fechas la banda superior de los préstamos de la Fed a un día estarán en el 3%. Mientras, los operadores del mercado de bonos temen una salida del guión por parte de la Fed. Es decir que no sólo se atenga a los incrementos de tipos previstos sino que ajuste aún más el precio del dinero. Lo que nadie pone en discusión es que la economía estadounidense ha salido de la respiración asistida, otra cosa es hacia donde se dirige. 

Por su parte, el BCE se ha limitado a anunciar la suspensión del programa de compras de activos. Su cautela por relación con un incremento de tipos de interés es sencillamente por que el crecimiento de la actividad económica se ha desacelerado en Europa y la retirada de los estímulos no va a mejorar ese cuadro. En este contexto anunciar incrementos de tipos sería aventurero. Pero la consecuencia que se saca de este panorama es que el euro debería tender a la baja.

Esta realidad contrasta con las expectativas a comienzos de este año respecto de la salida del BCE del programa de estímulo monetario. Esa expectativa impulsó a la cotización del euro pero los analistas se preguntan a estas alturas si no se ha invertido en exceso sobre el optimismo de una recuperación económica enérgica que nos se ha hecho presente. Las tasas de crecimiento son raquíticas. Peor aun, un grupo de economistas y analistas vinculan una economía más débil en Europa a la reducción a la mitad del programa de estímulo monetario del BCE y este proceso indica que la economía del continente no tiene la fortaleza suficiente como para desvincularse del estímulo del banco central. Si eso es realmente así son muy malas noticias. 

La consultora Long View por ejemplo pronostica que la economía peor preparada para un cambio de política monetaria es la de Reino Unido y que se dirige de cabeza a una recesión si los estímulos monetarios se retiran. Si los datos económicos de Europa se comparan con los de Estados Unidos el viejo continente sale muy mal parado. No sólo por la tasa de empleo, las ventas siguen viento en popa, lo cual lo único que indica es que el Titanic se dirige al témpano en línea recta acelerando en el camino. En la medida que el BCE vaya retirando estímulos y acabe subiendo tipos el efecto se notará sobre la economía con una menor tasa de crecimiento junto con otros factores como una reducción del crecimiento global y una menor actividad comercial internacional. En la víspera de las reuniones de la Fed y del BCE el rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años y del bono del Tesoro alemán al mismo plazo cayó.

Sin embargo, el bono alemán cae más y por tanto se crea un diferencial que tiende a crecer entre ambos instrumentos, diferencial que refleja las expectativas en las respectivas economías. De forma paralela a este fenómeno el euro se muestra debilitado pese a la opinión de los analistas que consideraban que la fortaleza del dólar había sido un fenómeno pasajero mientras depositaban sus expectativas en el euro y su papel como moneda de reserva alternativa. 

Frente a esta situación hay una división de opiniones y UBS Global Wealth Management por ejemplo considera que el final del estímulo monetario va a fortalecer al euro mientras que por el contrario  el departamento de análisis de Deutsche Bank señala que la postergación del aumento de tipos de interés al último trimestre de 2019 va a debilitar al euro en el medio plazo. 

Pero todo este andamiaje teórico y analítico tiene su lado débil en una realidad fuera de cualquier control: la política exterior y económica internacional del gobierno de los Estados Unidos. Si hay un avance de la guerra comercial y progresa el proteccionismo aún más los flujos del comercio mundial se van a debilitar y eso tendrá consecuencias sobre algunas economías clave como la de Alemania que tiene como socio comercial de primer orden a Estados Unidos, algo que a Donald Trump no le gusta demasiado. Esto puede afectar a la economía alemana algo que va a repercutir sobre el resto de las economías de Europa.

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