edición: 2595 , Miércoles, 14 noviembre 2018
09/07/2018
OBSERVATORIO DE TALENTO RELACIONAL

La digitalizacion del management

Julián Gutiérrez Conde
La Era Digital es el preludio de la Inteligencia Artificial. Es mucho más que un conjunto nuevo de procesos, prácticas y servicios a los que se puede acceder a través de prácticos artilugios cómodamente portables. 
Es una Nueva Era de profunda transformación en las estructuras socio-económicas. 

Empecemos por hablar del Poder. Su concepto es tan viejo como lo son los hombres, pero el problema es que su formato prácticamente no ha variado y despide olor a rancio. Está más concebido para imponer el dominio que para demostrar su utilidad para las personas.

El Jefe como cabeza de los grupos ancestrales fue aceptado por su fortaleza y capacidad para imponerse. Luego se le dieron privilegios a cambio de protección. Pero el concepto Jefe y el consiguiente Poder han cambiado muy poco en su esencia. Se sigue basando en los conceptos de imposición, obediencia y sanción. Son conceptos que cada vez parecen más obsoletos y pobres.
     
El Poder tiende a ser inmovilista y extractivo. Se siente confortable con que “no pase nada” porque eso le permite permanecer estable en sus privilegios. Extractivo porque tiene y mantiene privilegios.
Su filosofía básica es burda y se sustenta en el modelo: “Para que uno gane, otros tienen que perder”. Es un modelo relacional primario.

Es el mismo Poder quien con sus bastos comportamientos crea los Contrapoderes que le asedian. Pero usualmente esos Contrapoderes han venido siendo iguales a los que pretendían sustituir. Luchaban por un simple canje de asientos y posiciones: “Quítate tú que quiero ponerme yo” 

El mundo empresarial avanzó un escalón sustancial desde el absolutismo unipersonal irresponsable, hasta el Liderazgo. Primero inventó una forma de imposición que suavizaba el absolutismo e inventó el Liderazgo por Empujón mediante las que imponía acciones de obligatorio cumplimiento para que los individuos ejecutaran sus tareas. Luego mutó hacia un estilo mucho más ejemplarizante, el que denomino Liderazgo por Tirón, empeñado en arrastrar a los demás. 
     
El Arte de Dirigir supo convertir las empresas en las organizaciones más eficaces creadas por los seres humanos. Eso fue mucho tiempo atrás; sin embargo hoy, esas mismas corporaciones se encuentran despistadas, profundamente desorientadas y alteradas.

Pero el sentido del Poder continúa con su formato piramidal y no será capaz de hacer subsistir ese modelo frente a la avalancha de Contrapoderes que la sociedad digital está creando.

Si todo cambia, el management tampoco podrá permanecer impasible e inmóvil.

Las grandes organizaciones empresariales surgieron porque sus dirigentes se propusieron construir entidades estables, sólidas y con voluntad de permanencia y progreso. El beneficio era un medio para conseguir ese propósito pero el fin era su grandeza.

En las últimas décadas el medio se ha convertido en un fin y eso ha desmoronado su substancia y gripado sus motores relacionales y el orgullo de pertenencia. Hay un hecho que lo evidencia. Las Mega-Corporaciones han venido obteniendo sistemáticamente records de beneficios anuales en los últimos años y sin embargo no han conseguido ser mejores empresas, ni obtener mejor valoración interna ni externa.

Han entendido la Nueva Era como la de una carrera desenfrenada hacia el beneficio cuando el camino es mucho más profundo y complejo. Estamos ante una transformación de las mentes de las personas y de las sociedades. 

Hoy surgen nuevos Contrapoderes mucho más diluidos y dispersos. La tecnología y la comunicación han acercado los enlaces entre las personas, dotado de herramientas sofisticadas y multiplicado el conocimiento y su transferencia.

Los grandes transformadores del cambio serán la “relacionabilidad”, la demografía y las bio-nano-tecnologías.  

Surge así la cuestión de cómo construir las nuevas estructuras corporativas.  
Las nuevas estructuras para resultar eficaces han de ser livianas, ágiles y fluidas. Basadas en un nuevo modelo de Poder Colaborativa sustentado más en el compartir que en el imponer para lograr la maximización del rendimiento social.

El Liderazgo intentó romper la gestión descendente de la pirámide que se gestionaba impartiendo órdenes que fluían desde el rango superior hacia los inferiores. A través de un nuevo estilo relacional cambió la mentalidad hacia el concepto de colaboradores tratando de aprovechar además sus conocimientos y su energía. 

Pero la Nueva Era requiere nuevas mentes y nuevos estilos de dirigentes. Ya no sólo basta con conocimiento y energía. El conocimiento porque se ha vulgarizado, extendido, dispersado y se ha convertido en fácilmente identificable, adquirible y trasferible. Y la energía porque las herramientas tecnológicas disponibles permiten multiplicarla.

Las Mentes Emergentes serán aquellas dotadas no sólo de un alto grado de conocimiento sino además de un elevado nivel de Energía contagiosa y de una habilidad relacional capaz de construir inmensas redes de autónomos dispersos enlazados por un proyecto en el que participarán como partners. 

La identificación, captación, relacionamiento y gestión de las potencias de creatividad, conocimiento y pasión deben ser gestionadas con Inteligencia Relacional. Los nuevos dirigentes necesitarán la habilidad de construir relaciones colaborativas positivas que permitan compartir valores y resultados. Se acabó aquella forma de pensar ombligo-esclerótica de las Mega Corporaciones que consideraba que “todo era YO”; nosotros tenemos el Poder, tenemos el Saber y tenemos las Personas. 

La pirámide como centro de poder y conocimiento ya no es válida, se ha rotos y se ha transformado en un Caos disperso, multi-mini-celular y con vida autónoma. Despreciar a los que pululan por la atmósfera será como cavarse su tumba. Porque antes pululaban desconectados y descoordinados pero ahora ambos factores  pueden lograrse como consecuencia del impacto tecnológico. 
 
Las nuevas estructuras serán cúmulos de células independientes, pequeñas y repartidas por un universo a las que habrá que poder facilitar la inter-relación para coordinar permitiendo la contribución de cada uno de ellos a proyectos globales. Serán por tanto redes de círculos concéntricos de contactos que necesitarán disponer de una gran habilidad inter-relacional para motivar. 

Los managers emergentes no pueden dedicar toda su energía e inteligencia a algo tan burdo y simple como es crear más y más beneficios. Para eso bastaría con mentes vulgares.

El Talento del Management debe inventar ingeniosas formas de reconversión al servicio de las personas. Eso es “algo superior” que puede dar sentido a su esfuerzo.

Algo por lo que merece la pena vivir y contribuir.

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