edición: 2579 , Lunes, 22 octubre 2018
06/04/2018
banca 
Es el sector que más empleo ha destruido

La economía española echa en falta la aportación de la banca al empleo

El sector bancario se mantiene, suma (o resta) y sigue, la reducción del tamaño, con un 32% menos de plantilla y un 40% menos de sucursales; y en 2018 seguirá el ajuste
Juan José González
Continúa el ritmo de salida de asalariados del sector y al mismo tiempo de gasto en salarios y también contra la corriente general de una subida del mismo concepto en el resto de los sectores económicos. Las caídas de empleo y sucursales ya tienen cifras concretas: caída del 40% en oficinas desde 2008 hasta 2017 (última cifra del Banco de España) y un 32% en la plantilla. Es por tanto, el sector de actividad más ajustado si se toma como referencia el período de los diez años de crisis. De la misma forma que la tendencia a la baja en el tamaño del sector ha sido una constante en ese período, algunas novedades consecuencia de la afectación por los procesos de digitalización del sector evidencian la continuidad en ese proceso de ajuste de red y plantilla. Continuación del proceso que se contradice con la recuperación de las cuentas bancarias y con la perspectiva de una fase positiva para los márgenes como consecuencia de un cambio en la política monetaria, al alza en el precio del dinero que ya ha comenzado a reflejarse en los plazos más largos. Proceso que, por otra parte, no se da por concluido pues si la velocidad del cierre de oficinas en España en el pasado ejercicio era de unas cuatro al día, en el presente parece que se mantendrá al ralentí, al ritmo de dos oficinas menos al día. Un ritmo que parece estar dando la razón al consejero delegado de BBVA, Carlos Torres cuando afirmaba en abril de 2016 que le sobraban 3.000 sucursales en España (lo que equivale al 75% de su red y el equivalente en trabajadores) a propósito de los planes de transformación digital en marcha.
El sector bancario se aplica y mantiene sus planes de reducción de tamaño. Es una carrera iniciada por la presión de las cifras, la reducción del negocio y de los márgenes, obligados por los tipos de interés cero o negativos, la morosidad y la transformación digital de los negocios. Reducción que se mantendrá, a un ritmo menor, en el presente ejercicio y en la que no se descarta una mayor velocidad si se confirma la continuidad del proceso de concentración bancaria.

En contraste con la reducción del tamaño del sector, habría que recordar algunos presagios de líderes del sector cuando afirmaban que la reducción de trabajadores traería una primera consecuencia en la reducción de costes y una segunda en el aumento de la eficiencia. Obama llegó a afirmar que muchos negocios han llegado a ser más eficientes con menos trabajadores, lo cual, en el medio plazo se transformaría en nuevas empresas y también nuevos puestos de trabajo. Quizá el ejemplo elegido por el expresidente no era el mejor, pues los cajeros automáticos del sector bancario se llevaron por delante miles de empleados que no parecen haber regresado al mundo laboral.

También habría que recordar algunas reflexiones del informe final presentado en Davos que constataba que la digitalización en marcha creará en el mundo 2,1 millones de empleos aunque también desaparecerán 7,1 millones. Una de cal y muchas de arena no parece ser un balance ilusionante para la masa laboral que aspira a seguir o a iniciarse en el mundo del trabajo. Cifras, argumentos y perspectivas que están influyendo en las planificaciones de los bancos, cuyo reto a corto y medio plazo se centra en compensar el negocio menguante provocado por los bajos tipos de interés con el logro de eficiencias, de reducción de costes y profundización en la implantación de la banca digital.

En el Banco Central Europeo (declaraciones de su presidente Mario Draghi en Madrid el año pasado) se preguntan cómo es posible que con las caídas de empleo en el sector bancario español no se haya producido avance alguno en el capítulo de la eficiencia, del que los grandes bancos, como Santander y BBVA, aseguran estar consiguiendo, año tras año, los objetivos marcados por la dirección. La reflexión del supervisor europeo viene a cuestionar los resultados de los procesos de concentración del sector en España, donde al contrario que en otros países, como Alemania y Reino Unido, se han producido en forma de reducción de costes, también de menos empleo pero al mismo tiempo de un aumento de la eficacia.

Esta sería, por tanto, una asignatura pendiente de la banca española respecto al proceso de concentración. Mejorar la eficiencia bancaria en la actual fase de expansión económica y con la perspectiva de cambios en la política monetaria del BCE por una mayor apuesta por los caladeros del crédito al consumo y de las hipotecas. Una vuelta al negocio típico donde el sector ha conseguido sacar sus cuentas anuales. Quizá en esta nueva dinámica de tipos al alza, más ajustada su plantilla y reconvertida al modo digital, sea capaz el sector bancario de volver a generar empleo. Como el resto de los sectores económicos.

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