edición: 3024 , Miércoles, 5 agosto 2020
10/12/2019

La entrada al mercado interbancario de los fondos de alto riesgo colabora en la distorsión de tipos

El BIS apunta a un nuevo factor de riesgo en los mercados de dinero de corto plazo con garantía
Carlos Schwartz
En su último informe trimestral el Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés) analiza el estado de los mercados de dinero a corto plazo entre bancos, tanto en Estados Unidos como en la zona del euro, y señala que existe una distorsión porque parte de la demanda en lugar de centrarse en la liquidez -dinero- se basa en la búsqueda del colateral -deuda- que sirve de garantía a los créditos. El mercado de dinero denominado 'repos' consiste en solicitar dinero con la garantía de deuda lo que lo hace un mercado de escaso riesgo. El 17 de septiembre en el mercado de 'repos' en Estados Unidos se inició un fenómeno inesperado porque los tipos de interés comenzaron a crecer y a fluctuar entre el 6% y el 10% en tasa anual. Con tipos de interés muy bajos en la Reserva Federal, y negativos en la mayoría de los otros grandes bancos centrales, como en el caso del Banco Central Europeo (BCE), el incidente adquirió un carácter excepcional.
De acuerdo con el BIS el aspecto central de las tensiones de liquidez es el resultado de que los cuatro grandes bancos del sistema, JPMorgan Chace, Bank of America, Citigroup y Wells Fargo & Co, tuvieran los niveles de reservas en la Fed bajos, es decir sólo lo necesario como para cumplir con los requisitos de capital. Esto determinó que no salieran a prestar dinero. De acuerdo con el banco de bancos la reticencia de los cuatro grandes en el mercado de 'repo' estadounidense es suficiente para elevar la tensión de acuerdo con las series históricas. La caída en las reservas de los bancos está directamente vinculada al proceso de reducción del balance de la Fed iniciado hace ya cinco años. Las tensiones obligaron a la Fed a acudir al mercado de 'repos' ofreciendo dinero contra deuda en cantidades muy altas, para cubrir las necesidades del mercado en previsión de mayores tensiones por el efecto escaparate.

Sobre finales de trimestre los bancos ponen en orden sus cuentas para lucir mejor de cara a los balances oficiales, mostrando liquidez y requisitos de capital de acuerdo con las exigencias de los bancos centrales. En estas circunstancias acuden a los mercados a buscar más liquidez y esta demanda de dinero es especialmente significativa a fin de año.
Los estudios del BIS demuestran que a la demanda tradicional en el mercado de 'repos' se han sumado patrones hasta ahora poco habituales. Se trata de la demanda de colateral y no de liquidez. Es decir que hay partícipes que entran buscando deuda. Tradicionalmente los bancos han jugado en este mercado en cierto volumen al arbitraje.

Ofreciendo dinero a cambio de deuda de muy baja calidad y solicitando dinero contra deuda de muy alta calidad, lo que les dejaba un margen de interés. Pero el estudio advierte que los fondos de inversión de alto riesgo han entrado al mercado con el objetivo de obtener deuda, es decir el colateral de los créditos, para hacer arbitraje con diversos tipos de deuda, o de deuda contra derivados de tipos de interés. Esta es una operativa que tiene un margen pequeño, señalan operadores del mercado. Pero una forma de ampliar el margen es hacer operaciones reiteradas, es decir, pignorar la deuda obtenida, obtener liquidez a cambio de ella, y regresar al mercado a adquirir más deuda. Repitiendo esta operación de forma acelerada se puede lograr que la ausencia de papel, menos deuda disponible, haga subir los tipos de interés. 

Para el jefe del Departamento Monetario y Económico del BIS, Claudio Borio, uno de los elementos a tener en cuenta como origen más profundo de estos fenómenos es la política de los bancos centrales: “En primer lugar, las alteraciones sugieren que las operaciones no convencionales que instrumentaron los bancos centrales después de la crisis han dejado una huella profunda en el funcionamiento del mercado. Como se señaló en un reciente informe del Comité de los Mercados de los bancos centrales, al haberse habituado la banca a un período prolongado de abundantes reservas excedentarias, retirarlas puede ocasionar en el mercado ajustes bruscos e impredecibles, como convulsiones de un músculo que se hubiera atrofiado.

De hecho, un monográfico en esta edición (de la revista trimestral del BIS) documenta cómo las compras a gran escala del BCE han hecho que el mercado de repos de la zona del euro haya dejado de responder a las necesidades de financiación para hacerlo a la demanda de los valores subyacentes a estas, afectando al comportamiento de los tipos de interés”. En segundo lugar, las alteraciones destacan el modo en que la creciente participación de entidades “distintas de bancos en mercados íntimamente vinculados a las operaciones interbancarias (y, estas, cada vez más en forma de financiación garantizada) puede inducir dinámicas de mercado inéditas”. 
Este comportamiento es especialmente relevante en un momento en que muchos bancos centrales se están preparando para convertir los tipos de interés garantizadas con deuda en la principal tasa de interés de referencia, señala el BIS. Las alteraciones sugieren que los mercados de 'repos', junto con el mercado de swaps de divisas en dólares estadounidenses, estrechamente vinculado al anterior, que es mucho mayor y de un alcance geográfico mucho más amplio, podrían encontrarse “de nuevo en el ojo del huracán si en algún momento surgieran tensiones financieras”. El auge de la operativa a corto plazo con swaps de divisas, que ha representado una gran parte del crecimiento en volumen del mercado de divisas en los últimos tres años, pone de relieve este riesgo.

En este contexto, el crecimiento posterior a la crisis de las instituciones financieras no bancarias en general, y de la industria de gestión de activos en particular, puede acentuar el carácter impredecible de la dinámica del mercado, de acuerdo con Borio. Da la sensación de que el banco de bancos está a la expectativa de una tormenta financiera y que su escrutinio de los nuevos elementos de riesgo vaya destinado a las precauciones que los bancos centrales deberían adoptar. No parece que Christine Lagarde tenga estos riesgos en la misma consideración que el BIS.

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