edición: 2748 , Jueves, 27 junio 2019
29/03/2019
Apetito político tributario

La fiscalidad del Gobierno lleva a la reforma del modelo económico y de la sociedad

El Estado español recauda el 38% del PIB frente al 46% de la Eurozona y del 45% de Alemania, la meta a la que pretende llegar el Gobierno
Juan José González
Crece el despiste general provocado por los anuncios, a derecha e izquierda, en materia fiscal. En buena lógica, una maquinaria del Estado a la que se le va a exigir mayores rendimientos ha de estar alimentada con similar o mayor volumen de ingresos en línea con los requerimientos. Y no sólo con estos sino que además será necesario contar con el `Estado de situación´ de las cuentas, de la tesorería y de las deudas pendientes. En este escenario parece el Gobierno en su carrera electoral, un tanto atolondrado y desorientado, quizá víctima de las exigencias medioambientales (déficit, deuda, calendario social, votos... de todo un poco) de modo que surge así la típica voracidad recaudadora, característica y seña de identidad en otros tiempos. Renace un cierto apetito fiscal, por ingresar, algo que debe entenderse en el marco de la necesaria compensación que han de tener los planes (hoy todavía ocultos) de mayores gastos a realizar. Algunos anuncios tienen la desgracia de no ir acompañados de medidas concretas que justifiquen, razonen y hagan comprender a los destinatarios el porqué de algunas propuestas que, precisamente, suelen abundar en materias donde la fiscalidad tiene un peso importante, léase el ahorro. En principio todo indica que las autoridades desean reforzar el Estado del bienestar, aunque es más probable que el objetivo sea una reforma más profunda.
Con el envoltorio de la campaña electoral, ahora la inmediata de abril y luego todas las demás, se esta presentando en sociedad la nueva estrategia del Gobierno, un tanto errática por anormal, pues la materia en juego no es cualquier cosa: el presente y el futuro de un Estado con cerca de 47 millones de habitantes, de los que cerca de 20 millones contribuyen en renta. Así, sobre la base un reforzamiento del Estado del bienestar se dispone a aplicar los planes fiscales destinados a incrementar la recaudación, nuevos recursos para, en teoría, nuevas necesidades políticas y sociales.

La estrategia gubernamental cuenta con un segundo envoltorio: la confusión de las propuestas, caracterizadas por el cortoplacismo como seña de identidad política contemporánea, lo que llama la atención, no sólo de los contribuyentes, sino también de los inversores. Los extranjeros (y en parte también los nacionales) suelen echar el freno a sus planes cuando detectan carencias de este tipo, ausencias de los porqués, justificaciones y razonamientos. Están en juego los razonamientos como también la certidumbre de los anuncios por las bravas, todo lo cual genera confusión e inseguridad. Es un modo como otro cualquiera de alejar la inversión extranjera y de frenar la nacional, ambas con criterios muy similares a la hora de valorar riesgos y oportunidades. 

Pero en cuestiones de impuestos y demás anuncios fiscales, es necesario hablar muy claro y explicar razones hasta la saciedad, quizá sea la vía más segura para encontrar menor resistencia entre los destinatarios. Incluso respetando el argumento de la transparencia, difícilmente va a reconocer el contribuyente haber recibido retornos por sus impuestos, esto es, mejoras en Sanidad, carreteras, Justicia o Cultura, por citar las más llamativas. En esta ocasión, las autoridades se mantienen en su empeño de no explicar a los 20 millones de contribuyentes el porqué de las medidas fiscales propuestas.

En este sentido, los responsables políticos, en especial aquellos que proponen subidas de impuestos, deberían observar mayor celo en divulgar, formar y explicar aspectos tan básicos relativos a la cultura fiscal como la diferencia entre el tipo nominal, el efectivo y el marginal, a menudo términos que se prestan a la manipulación y demagogia del interesado de turno. Se trataría de eliminar la carencia general del contribuyente en materia de cultura fiscal.

Otro asunto relacionado con las medidas fiscales que anuncia el actual Gobierno -en caso de que renueve mandato- pero en distinto sentido, es el relativo a la bajada de impuestos -partidos conservadores- cuyos defensores suelen justificar sus propuestas con un aumento de la recaudación debido a factores como la mayor motivación de los contribuyentes y sociedades a invertir o gastar, es decir, en la mayor actividad económica generadora a su vez de mayor volumen de ingresos fiscales para el Estado. 

La boutade en cuestión ya cuenta con precedentes nada brillantes (Irlanda) donde se ha demostrado que, en efecto, bajando impuestos (tipos más bajos) no llegaron a reflejar mayores ingresos en las arcas del Estado, sino todo lo contrario. Los datos sobre recaudación del Estado, es decir, el grueso de los ingresos públicos, señalan a España como la cuarta `potencia´ de Europa en este concepto, con el 38% del PIB (entre el 45% de Alemania y el 25% de Irlanda) ocho puntos menos que la media de la Eurozona. El más que probable que las medidas que hoy propone el Gobierno -para el futuro- tengan que ver, no sólo con el interés del corto plazo político, sino también o sobre todo, con el objetivo de fondo que puede ser el cambio de modelo de Sociedad, lo que conlleva un cambio previo de modelo económico.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Esta web no utiliza cookies y no incorpora información personal en sus ficheros

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2019 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...