edición: 2514 , Viernes, 20 julio 2018
19/06/2018
banca 
Las pistas de Bruselas, útiles también para Santander y BBVA -pero por separado-

La fusión Unicredit-Société Générale contiene las claves del BCE para futuras concentraciones

El supervisor europeo recomienda seguir el modelo franco italiano porque dice contar con todos los ingredientes ideales de tamaño y solvencia
Juan José González
Todo parece desarrollarse sobre el guion previsto. Avanza el matrimonio de Unicredit y Société Générale bajo la atenta mirada de un padrino interesado, el Banco Central Europeo (BCE). Es la primera gran fusión bancaria en el sector bancario europeo, precisamente la que ha servido al supervisor europeo para mostrar a la comunidad financiera su elección particular, sobre el tamaño ideal que debería tener una entidad bancaria europea en el futuro para competir en el mercado internacional y, al mismo tiempo, cumplir con las pautas de seguridad y solvencia que rigen, no sólo con los `Basileas´ sino también con una garantía (teórica sobre el papel) de que en caso de turbulencias el banco en su tamaño ideal estará más protegido y será más sólido. Por esto la fusión de Unicredit y Société Générale le viene como anillo al dedo al supervisor europeo en tanto que puede contar con un modelo, una muestra o guía para el resto de entidades que estarían, según tamaño y situación de negocio, en disposición de seguir el ejemplo de los dos bancos señalados. Un camino en el que se sitúa actualmente un reducido y selecto grupo de veinte entidades bancarias. Ahora bien, la experiencia debe ser positiva y resistir los envites de los episodios de crisis que se esperan para el futuro. Una crisis que se convertirá en la prueba de fuego para el modelo de tamaño ideal `patrocinado´ por el supervisor europeo. Pero hasta entonces, a esperar, y mientras tanto a intentar que cunda el ejemplo de la fusión Unicredit-Société Générale, a la que sin duda los potenciales aspirantes a seguir el ejemplo no le quitarán el ojo.
Viene además la fusión de las dos entidades europeas en el momento preciso, a pocos meses de la entrada en vigor de los requisitos de capital, la segunda fase del período de transición por el que las entidades deberán cumplir con el CET1 fully-loaded, que recogen las exigencias del regulador para cumplir con la ratio de capital, la que mide la salud financiera de un banco. El plazo se agota -en apenas seis meses- para todos los bancos obligados a cumplir las nuevas normas de capital el próximo día uno de enero de 2019.

Sin embargo, no parece que el supervisor haya estimado las demandas del sector bancario, más preocupado por su negocio que ocupado en seguir los deseos de aquel y su empeño en reforzar a toda costa -y precio- los recursos propios por la vía de las operaciones corporativas. Es decir, que antes que el aumento de tamaño del balance como consecuencia de la suma de dos entidades, al sector le interesa, le urge, mejorar los márgenes, para lo cual sería necesario contar con un escenario de tipos más favorable al negocio bancario y que no es precisamente el que acaba de dibujar el BCE para los próximos doce meses.

Es evidente que ante un horizonte -como pronto el verano de 2019- en el que no aparece la ansiada subida de tipos del dinero, el sector seguirá preocupado por salvar las cuentas del presente ejercicio, al que sólo le quedan poco más de seis meses y en los que no se atisba una demanda explosiva de crédito. Así las cosas del BCE, al sector parece que no queda otra salida que continuar haciendo rentabilidad a golpe de comisiones y de operaciones no recurrentes, ventas de activos y demás.

En el horizonte bancario se perfilan otras preocupaciones muy distintas a las del BCE. Para empezar, el ejercicio actual no está permitiendo la recuperación de los márgenes en cantidad ni en calidad como se había previsto, cuando el ambiente de expansión económica del país hacía imaginar una demanda de crédito de consumo y empresarial que no parece que se esté cumpliendo. A esta variable hay que sumar otros episodios de inseguridad comercial en el complejo escenario internacional y que han servid para añadir más incertidumbre económica.

Contrasta esta situación de mayor incertidumbre internacional, de inseguridad en la aportación del crédito -con una demanda insuficiente- y las medidas del supervisor bancario de prolongar -al menos o por lo menos- hasta el verano del próximo ejercicio el inicio de una primera subida de tipos, con el interés del BCE en que las entidades bancarias se apliquen a las operaciones que sumen recursos propios (según algunos analistas, un burdo pretexto para presionar al sector) y en cantidad similar a la que alcanza en valoración bursátil la unión de Unicredit y Société Générale, unos 66.000 millones de euros. Y tampoco sería este un gigante paneuropeo, 30.000 millones menor que Santander y 17.000 millones mayor que BBVA. Lo que no significa que en el BCE tengan sus preferencias para el caso en que las dos entidades se decidan a crecer en recursos propios.

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