edición: 2765 , Lunes, 22 julio 2019
24/04/2019
banca 
El arma del sector para sortear la `guerra fiscal´

La futura política social descansará en una mayor contribución de la banca

El Ejecutivo mantiene sus planes para que las entidades de crédito contribuyan más al sostenimiento de las cargas públicas
Juan José González
Continua la `guerra fiscal´ contra la banca, una estrategia del Ejecutivo iniciada en el final de esta legislatura -el impuesto de actos jurídicos documentados de las hipotecas- con la prohibición a los bancos de la deducción del impuesto hipotecario mediante decreto-ley y la fijación de un impuesto mínimo en Sociedades para el sector bancario (del 18%) que no parece haber tenido éxito, por el momento. Lo que no significa que a la vuelta del puente de mayo vuelva por sus fueros y lo recupere, y que acompañaría a la `tasa Tobin´ del 0,2% de gravamen a las operaciones de compra  de acciones de compañías españolas que superen los 1.000 millones de capitalización. Por tanto, no faltan ni faltarán ideas, en este caso munición, para hacer fuego en la guerra fiscal que parece tener un lugar destacado en el ideario del Ejecutivo en el caso de que este repita en el poder a partir del próximo domingo. En medios del sector, patronales y entidades bancarias, dan por hecho que las amenazas lanzadas en los últimos meses desde el Gobierno para aplicar impuestos especiales en razón del dinero público destinado al rescate de la crisis financiera, como también en la convicción de su baja tributación, se cumplirán con el tiempo.
Las necesidades de gasto de la Administración para servicios sociales, como revalorización y sostenibilidad de las pensiones, pasan por un aumento de los ingresos fiscales, o de mayor control de los beneficios bancarios y empresariales, que serían el objetivo de los gobernantes. Pero estos mantienen el mantra de la deuda del sector pendiente con el Estado a cuenta del rescate bancario, una cantidad que varía según el escenario, el demandante y sus motivos, y que según los últimos cálculos del Banco de España podría estar situada en los 54.350 millones de euros (desembolsados por el FROB).

El Ejecutivo, a pesar del impasse o parón impuesto por la campaña electoral, no ha bajado la guardia en la producción de ideas impositivas para el trato con la banca. Una de las ideas que a buen seguro será rescatada por el próximo Ejecutivo, tiene como objetivo el grueso de los activos fiscales diferidos (DTA) que en cantidad de 39.500 millones de euros están a disposición de uso por aquellas entidades financieras que los necesitasen, sin olvidar otra partida, menos relevante, pero igualmente disponible por el sector como son las garantías o los esquemas de protección de activos (EPA) que sumarían en ambos casos 13.600 millones de euros. 

Serían los DTA y los EPA un buen `botín´ sobre el que el Ejecutivo contaría con la capacidad -y la voluntad- de establecer algún gravamen. El sector bancario, sin embargo, parece estar obligado a responder a la avalancha política que critica el dinero empleado en el rescate del secto como al truco dialéctico empleado con insistencia en época electoral que señala a la banca como el sector que menos impuestos paga al Estado, una afirmación escasamente y mal explicada por la banca que todavía no ha sido capaz de refutar con la suficiente eficacia como para desbaratar el argumento de sus demandantes.

Curiosamente, el sector ha recibido en los últimos meses una `defensa´ inesperada a cargo de la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, que con datos de la Agencia Tributaria demostró que las entidades tributan al tipo efectivo sobre la base imponible en el Impuesto de Sociedades del 23%. Otro asunto es si la tributación por Sociedades se compara con el beneficio total, caso en el que el tipo de la banca (el 5,24%) es mucho menor. Y tema diferente a los anteriores es que el Ejecutivo esté pensando en hacer modificaciones legales a la ley tributaria para que los bancos paguen mayor cuota de sociedades en España por el beneficio total de sus grupos, lo que llevaría a considerar una doble tributación (nacional e internacional) por los beneficios.

En cualquier caso, sigue en el aire la respuesta a por qué debe ser el sector bancario, casi en exclusiva, sin tener en cuenta a otros sectores económicos, el señalado para soportar una parte importante del déficit de la Seguridad Social y otros gastos sociales que se conocerán en la próxima legislatura. La amenaza de un nuevo impuesto al sector, adicional a los ya aplicados y en marcha, puede provocar una reacción negativa en algunos grupos bancarios. Cabe recordar la reflexión del primer grupo bancario español cuando meses atrás dejaba abierta la posibilidad de "reorganizar la estructura jurídica y societaria", pensando, obviamente en otra plaza distinta para sortear los ataques fiscales.

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