edición: 2861 , Jueves, 5 diciembre 2019
02/01/2018

La generación eólica sin subsidios entra al mercado tras una subasta en Holanda con varias ofertas

La rentabilidad de la generación sin ayudas bascula sobre factores como la eliminación del carbón
Carlos Schwartz
El Ministerio de Economía de Holanda anunció que se han presentado varias ofertas a un concurso para la construcción y generación de dos estaciones eólicas de 350 megavatios cada una en la zona holandesa del Mar del Norte con fecha prevista para entrega en 2022. Esta es la primera vez que se convoca en Europa un concurso para la adjudicación de estaciones de generación eólica off shore sin subsidios al precio de la energía. Sin embargo, en abril de 2017 en un concurso convocado por Alemania para generación off shore dos de las ofertas presentadas excluyeron los subsidios vía precios. En la última subasta cuyo resultado recién se anunciará en marzo hay varias ofertas aunque sólo dos empresas han confirmado su participación. Se trata de la sueca Vattenfall y la noruega Statoil. En la subasta alemana de abril del año pasado las ofertas fueron de la danesa Orsted, antes Dong Energy, y de Energie Baden-Würtenberg aunque este proyecto es para entrega en 2024 lo que da un margen de seguridad a los oferentes. La idea de construir estaciones de generación eólica off shore sin subsidios a la electricidad, teniendo en cuenta que las estaciones off shore son especialmente caras, bascula en una serie de elementos del mercado que suponen un complejo equilibrio. El primero de estos factores es que las turbinas de nueva generación están alcanzando un rendimiento muy alto.
Se trata de turbinas de muy grandes dimensiones y una capacidad de generación extremadamente alta. Una fuente de la danesa Orsted señaló que “la entrega en 2024 asegura que la fabricación de turbinas de alto rendimiento estará muy ajustada, y en definitiva si el plan de negocio no resulta factible siempre nos podemos retirar antes de la entrada en funcionamiento de la estación eólica”. La afirmación pone de relieve que esta nueva experiencia no las tienen todas consigo y no descartan el fracaso del proyecto. La generación eólica en Europa es una industria muy pujante pero hasta ahora su modelo financiero se basaba en crédito para el proyecto que se amortizaba sobre la base de un precio regulado por megavatio producido que se establece en las condiciones contractuales que paga el consumidor final en su factura o son a cargo de subsidios del estado que a su turno los repercute en el consumidor.

La idea de que la generación eólica puede ser rentable sin subsidios ha entrado en la industria de la energía de forma paulatina desde hace un par de años pero ha recibido un fuerte empujón el año pasado tras definir la Unión Europea (UE) un incremento del precio de las emisiones de carbono que van a convertir a las centrales térmicas a carbón y otras alimentadas con combustibles fósiles en poco competitivas y forzarán su paulatino cierre. El precio del derecho de emisión por tonelada métrica de dióxido de carbono en 2020 será de 18 euros mientras que en 2035 será de 35 euros. “El efecto de unos derechos de emisión con una curva tan empinada será desalentar la producción más contaminante al hacerla en poco tiempo muy poco competitiva de forma creciente.

Esto va a encarecer el precio del megavatio y este hecho junto con una mayor eficiencia de las turbinas es la combinación de factores que permitirán generar electricidad eólica vendiendo directamente en el mercado en lugar de estar protegidos por subsidios”, señala un analista del sector. Como afirmó el ejecutivo de Orsted la rentabilidad va tan ajustada que puede fracasar. En el caso del concurso alemán la penalización para retirarse del proyecto es de 59 millones de euros pero no ha sido suficiente como para desalentar a los oferentes que han decidido de momento asumir el riesgo. No todos los partícipes del mercado eólico están de acuerdo con la posibilidad de excluir los subsidios, y la holandesa Eneco por ejemplo dice que el modelo es prematuro. El ministerio de Economía Holandés estaba preparado para la posibilidad de que no hubiera ofertas a subsidio cero y tenía previsto que en caso de fracasar la primera subasta se convocaría una segunda con la oferta de subsidios.

Vattenfall y Statoil han hecho una jugada que se anticipa en al menos dos años a las expectativas de la industria de turbinas sobre el desarrollo comercial de modelos de grandes dimensiones y muy altas prestaciones con bajos costes de fabricación. Pero el razonamiento de las eléctricas que intervienen en este mercado es que la vida media de un generador de turbina eólica es de media levemente superior a los 20 años y que en la proyección temporal la explotación de turbinas generadoras en un escenario sin subsidios “acabará dando beneficio”.

La idea de los pioneros es tomar posiciones en el mercado antes que la competencia y acumular experiencia industrial y de gestión para una forma de producción eólica que será la que se va a imponer en los mercados eléctricos de los países desarrollados que son finalmente los grandes consumidores de energía eléctrica. La generación renovable en Europa además esta tomando en cuenta que las plantas nucleares se irán cerrando y que salvo excepciones específicas como Reino Unido y Francia no serán sustituidas por el mismo tipo de generación eléctrica. España en este sentido ha sido un curioso campo de batalla con un Gobierno que defiende la generación en térmicas accionadas por carbón y se opone al cierre de nucleares.

El paradigma del Gobierno no es la generación de energía limpia. La política oficial refleja la incapacidad para subvenir al cierre de la industria del carbón mediante un plan de desarrollo industrial regional que genere empleo alternativo al de la minería, empleo más saludable para los trabajadores y más útil desde el punto de vista del desarrollo de la productividad de los trabajadores españoles. Esta incapacidad se refleja también en la imposibilidad de admitir el cierre de nucleares.

El Gobierno es incapaz de asumir que la lucha contra la pobreza energética no se basa sólo en los precios de la energía. La pobreza energética es subproducto no sólo de los precios sino del nivel de empleo y de la retribución del trabajo, es decir de los salarios.

Estamos en un escenario en que lo último que este Gobierno desea hacer es elevar el salario medio de los trabajadores de forma seria y no la patraña menesterosa que se han inventado atada a una tasa de crecimiento y de productividad. La productividad española ya no puede crecer a expensas de los ingresos de los trabajadores, sino del incremento de la tecnificación del trabajo. Otro tanto para el empleo cuyo nivel anémico y retribución a la baja no logra alimentar a la Seguridad Social de acuerdo con sus necesidades.

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