edición: 3049 , Viernes, 18 septiembre 2020
28/05/2019
banca 
Capital y deuda anticrisis

La gran banca insiste en que sus dividendos son los ”adecuados” al nivel de capital

Aumenta el riesgo de frenazo económico y sube la preocupación del supervisor bancario sobre la necesidad de que los balances bancarios se encuentren en buena forma
Juan José González
Para entender bien las historias, los manuales de enseñanza recomiendan explicar los antecedentes, los hechos y los resultados. Y en el asunto del fortalecimiento de los bancos, en referencia a sus recursos propios, en especial, el capital, el antecedente se encuentra en los test realizados por la Autoridad Bancaria Europea (EBA). Unas pruebas que mostraron al final del pasado ejercicio que los 48 bancos del examen no podían bajar la guardia en la vigilancia de sus niveles de capital mínimo al entender la EBA que la coyuntura macroeconómica en la primera parte del año 2019 no se mostraría a favor de la actividad económica. La autoridad bancaria daba por finalizada la etapa de la recuperación económica que propició la existencia de un viento de cola milagroso para el cierre del pasado ejercicio pero cuyo final obligaba a tomar medidas urgentes a futuro. Y si la coyuntura amenazaba con problemas económicos los bancos estaban obligados a proteger sus balances. Por tanto, los antecedentes para explicar la situación actual del sector bancario, indicaban la llegada de nuevos problemas que iban a justificar el endurecimiento de las exigencias a los bancos de sus niveles mínimos de capital.
Para su cumplimiento, la autoridad bancaria estableció un sistema de criterios macroeconómicos para medir el grado de resistencia de los 48 bancos europeos con un volumen de activos superior a los 30.100 millones de euros, y que en el caso español implicaba a los cuatro grandes bancos del sistema, como son Santander, Caixabank, BBVA y Sabadell. Tal y como se esperaba, los hechos a principios de año han mostrado que las variables macroeconómicas obligan a considerar un escenario más negativo, adverso, para el resto del ejercicio. En ese escenario los bancos deben fortalecer sus recursos propios recurriendo para ello a distintas soluciones. 

Aquí es donde cabe recordar las recomendaciones más recientes del regulador local, el Banco de España, cuando apuntaba la necesidad de que las entidades españolas valorasen convenientemente el nivel de reparto del beneficio, de forma que, según el criterio de la subgobernadora, Margarita Delgado, los bancos deberían "acompasar" los dividendos a los resultados obtenidos. Delgado sugería en su mensaje que si los bancos ganan menos deberían repartir también menos dinero porque la idea final no era otra sino la de preservar el capital, incrementarlo.

Sobre la base de que la política de distribución del beneficio debe estar en consonancia con el mismo y "adecuarse" a la generación de capital, Delgado recomendó que los bancos no se dispongan como esclavos de sus políticas de promesas de beneficios y dividendos futuros. Su reflexión al respecto, de manual, es bien sencilla: la renta variable es eso, variable por definición, lo que viene a convertirse en el leit motiv del mensaje del regulador local.

Recordaba Delgado con sus mensajes que el sector no pareció seguir los consejos de la autoridad bancaria europea cuando a finales del pasado año advirtió sobre la necesidad de fortalecer los balances bancarios para aumentar los recursos propios ante la segura desviación del crecimiento del PIB en los próximos trimestres y el riesgo consiguiente para el negocio bancario. Sobre la situación en la que desarrollan su actividad los cuatro bancos más grandes del sistema financiero español, Santander se encuentra en una posición más cómoda que el resto, con niveles de capital y deuda en línea con las exigencias del supervisor europeo.

También BBVA puede trabajar en este sentido con tranquilidad en capital y deuda anticrisis, si bien continúa con el punto débil de la crisis de la entidad turca, Garanti, de imprevisibles evolución y efectos sobre la matriz. En el caso de Caixabank, también con una buena situación de capital y deuda, y al no contar con una fuerte presencia en la Eurozona no parece correr ningún riesgo en este sentido, lo que no resta para que la entidad vigile su nivel de capital y prevea una emisión de más de 4.000 millones en estos tres ejercicios. Otro asunto es el del Banco Sabadell, según el mercado, en fase de recuperación tras resolver los problemas más graves en la filial británica TSB.

El banco asegura que sus niveles de capital y deuda anticrisis no revisten problemas en el medio plazo. En cualquier caso, ninguna de las entidades señaladas por el supervisor en sus informes (Santander, BBVA, Caixabank y Sabadell) en su condición de bancos obligados a cumplir las pautas en los niveles de capital y deuda anticrisis, parecen estar estudiando cambios en los criterios de reparto de beneficios, en otras palabras, no piensan modificar la cuantía del dividendo o, en palabras de la subgobernadora Delgado, dan por hecho que sus políticas de distribución de dividendos están "adecuadas" a la generación de capital.

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