La guerra comercial toca levemente a España con una caída de
edición: 2537 , Miércoles, 22 agosto 2018
16/07/2018
A toda velocidad hacia la burbuja

La guerra comercial toca levemente a España con una caída de las previsiones económicas

El calibre de la munición empleada por Trump está en función del volumen de déficit comercial de EE UU, donde Alemania es la diana y España pasa inadvertida
Juan José González
Parecería que la guerra comercial iniciada por el presidente norteamericano Donald Trump es una amenaza frontal a Europa, un desafío político que se juega en el terreno económico. Pero resulta que Europa no es ni el objetivo ni mucho menos puede ser el centro del ataque mundial del agresivo mandatario. Para empezar porque el fondo de la batalla es un asunto que implica directamente al problema de las cuentas comerciales exteriores de Estados Unidos, desequilibrio sustancial por el que su déficit exterior superó el pasado ejercicio los 570.000 millones de dólares, desajuste que aunque parezca extraordinario para cualquier economía europea puede ser sostenible para un coloso como es la economía norteamericana. Y claro, así las cosas, mezcladas con ingredientes ideológicos nacionalistas y proteccionistas (lo que viene a ser sinónimo lo uno de lo otro) da como resultado una acción comercial internacional que trata, según parece, con el empleo de todos los medios, de tapar el colosal déficit comercial. Es por tanto, justificable, atendiendo a su nacional ideología, que el mandatario norteamericano la emprenda a golpes (comerciales) con el resto del mundo. En esta guerra, Trump hace cuentas para discernir enemigos y menos enemigos, así como los primeros aspirantes a dejar de serlo. Se vale el presidente de los diferenciales comerciales para calificar y clasificar el volumen e intensidad de la artillería a emplear y el calibre de la misma. Y según parece, las cifras, en forma de rebaja de previsiones, afectan a todos: a Alemania, que pierde cuatro décimas; a Francia que se deja tres y España que pierde una décima. No parece que haya ganadores en una guerra comercial.
Mientras se intensifica la guerra comercial internacional, cuyo principal atacante son los EE UU de Norteamérica, España se mantiene en una zona dulce del campo de batalla. Los disparos se han cobrado por el momento en especie, en forma de aceitunas negras a las que el mercado norteamericano ha decidido cerrar la frontera a golpe de un gravoso arancel. Ahora, los disparos ya comenzado a causar otros daños, directos y dilatados en el tiempo: rebaja de las expectativas empresariales como consecuencia de una caída de las previsiones económicas.

Se reducen las estimaciones de la expansión económica que ya comenzaba en Europa a alcanzar una velocidad de crucero suficiente como para hacer planes de futuro. De golpe y porrazo, de la noche a la mañana, los economistas de la Comisión Europea y de la OCDE han hecho nuevas cuentas, las que tienen en cuenta los daños y perjuicios de las decisiones del mandatario norteamericano, empecinado como nunca y nadie en revertir lo que califica de "posición vergonzosa" de su país, y que no es otro sino el déficit comercial exterior de EE UU situado al término de 2017 en 570.000 millones de dólares. 

El asunto es algo personal del presidente, está en su programa electoral y también en lo más interno de sus intereses, en tanto que empresario y político muy implicado en la buena marcha de los negocios también personales. En las últimas semanas se ha comenzado a comprobar el verdadero alcance de unas primeras declaraciones que parecían amenazas pero que ahora se ha comprobado que iban (y van) en serio: el presidente norteamericano cumple, ha pasado de las amenazas a los hechos, la retórica se convierte en decisiones firmadas por la Casa Blanca en forma de nuevos aranceles, se tensionan las relaciones internacionales a cuenta de las tensiones comerciales.

El termómetro que suele medir la temperatura del ambiente, los mercados, se manifiesta preocupado y los inversores acuden a los refugios tradicionales de los activos (teóricamente más) seguros y las materias primas muestran una mayor inquietud. Acompañan a los mercados de inversión los clásicos de los mercados de divisas y sus cambios y la deuda. Identificado el enemigo y con la denuncia expresa de los mercados, Alemania recibe un primer disparo, dado su mayor superávit con EE UU (64.000 millones), de ahí que no deba extrañar la postura de Trump con Merkel en la última cumbre de la OTAN de la semana pasada.

Y la revolución comercial emprendida a nivel mundial por el mandatario norteamericano ya ha comenzado a causar los primeros efectos negativos para las empresas españolas, y no precisamente por la exportación de las aceitunas nacionales a EE UU sino por el cambio de las expectativas que supone la rebaja de las previsiones económicas. Las autoridades, sin embargo, a pesar de que parece situarse en una zona, inicialmente, de confort, a salvo de vientos y posibles tempestades, no advierten el peligro que le señalan desde la Comisión Europea y desde la OCDE para que no se desvíe del "patrón" seguido en la recuperación e intente un nuevo estallido de la burbuja inmobiliaria, destino al que se estaría dirigiendo la economía española en los últimos diez meses y, además, a muy buena velocidad.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2018 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...