edición: 3094 , Martes, 24 noviembre 2020
25/03/2020

IATA  aumenta las previsiones de pérdidas de las aerolíneas hasta los 250.000 millones de dólares

Estados Unidos y Reino Unido consideran la posibilidad de tomar participaciones en las más afectadas
Carlos Schwartz
La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA, por sus siglas en inglés) revisó sus previsiones económicas para el sector del transporte aéreo, y estimó que si las medidas de limitaciones a los viajes que se han precipitado en las últimas semanas se mantiene durante un trimestre, los ingresos del sector pueden caer hasta un 44%, lo que representa 252.000 millones de euros menos que en igual periodo el año pasado. Alexandre de Juniac, el director general y consejero delegado de la asociación que representa a 250 aerolíneas comerciales, dijo que en la última estimación de los efectos de la epidemia el 5 de marzo la cifra de caída de los ingresos había sido cuantificada en 113.000 millones de dólares, pero que nadie podía prever hace escasos días que los cierres de fronteras iban a adquirir la dimensión actual ni la rapidez con que ello ha ocurrido. “La industria de la aviación comercial enfrenta su más grave crisis. En materia de pocas semanas, nuestra previsión del peor escenario es mejor que nuestras últimas estimaciones. Pero sin medidas de ayuda por parte de los gobiernos esta industria no quedará en pie. Las líneas aéreas necesitan 200.000 millones de apoyo en liquidez simplemente para poder pasar este momento. Algunos gobiernos ya han dado pasos en este sentido, pero es necesario que lo hagan muchos más”, afirmó de Juniac.
El equipo técnico de la IATA considera que la extensión durante un trimestre de las presentes restricciones va a suponer una caída de la demanda global del 38% respecto de igual periodo el año pasado. La asociación ha solicitado a los gobiernos a escala internacional apoyo financiero para el sector porque “una crisis de liquidez se acerca a toda velocidad mientras los ingresos se despeñan cuesta abajo.” No hay recorte de gastos que puedan “salvar la situación si no entra efectivo por la puerta. Sin asistencia financiera las empresas del sector pueden quebrar. Y eso puede ocurrir en masa”, señaló el ejecutivo. Las líneas aéreas emplean a 2,5 millones de trabajadores a escala global y el número de empleos secundarios la cadena de valor de la actividad es de 65 millones.

La IATA destacó entre los gobiernos que se han comprometido a dar asistencia financiera a las líneas aéreas a Singapur, China, Hong Kong, Australia, Brasil, Nueva Zelanda, Qatar, Colombia, Suecia, Dinamarca, Noruega y Finlandia. “Muchos otros países tienen en consideración sus paquetes de ayuda al sector, incluida una línea de 58.000 millones de Estados Unidos y significativas medidas de apoyo por parte del Banco Central Europeo”, de acuerdo con la IATA. La asociación señaló que la destrucción del sector entorpecería de forma considerable la reactivación económica “cuando quiera que ella ocurra”. Las normas que hicieron posible el desarrollo de la red de líneas aéreas comerciales fue el resultado de acuerdos sobre el espacio aéreo y el desarrollo de las comunicaciones mediante las empresas del sector en 1945, cuando aún no se habían disipado las explosiones de la segunda guerra mundial. 

Mientras el tráfico de pasajeros se ha limitado virtualmente a las repatriaciones de ciudadanos que retornan a sus países de origen, las líneas aéreas están jugando un papel esencial en el transporte de carga. Pero en la medida que la carga aérea se transportaba junto con el pasaje en vuelos regulares, el coste del transporte de la carga se ha disparado por la ausencia de vuelos de pasajeros. Las líneas aéreas han debido reorganizar el régimen de transporte de carga para mantener una actividad esencial para la cadena de suministro incluso en cuestión de material para aliviar situaciones sanitarias extremas. El colapso de las líneas aéreas puede suponer el marasmo del transporte de carga aérea que representa el 30% de la carga total que se mueve en el mundo.

Esta semana se ha filtrado un plan del Gobierno de Reino Unido que considera la posibilidad de tomar participaciones en sectores económicos que considere estratégicos, o para las cuales las líneas de liquidez no sean suficientes. Entre los sectores considerados están las líneas aéreas y la posibilidad de que el estado tome una participación en British Airways (BA) fue mencionada por funcionarios 'off the récord'. Nadie en el gobierno ha desmentido que esta posibilidad esté en consideración. La empresa se ha negado a responder a preguntas de la prensa sobre esta posibilidad. Reino Unido tiene una larga tradición de asistir a empresas en crisis, y tras la segunda guerra mundial el país nacionalizó a la banca e industrias para garantizar la producción de elementos imprescindibles y el sistema sanitario privado para crear el sistema nacional de salud. 

Uno de los problemas de las líneas de liquidez es que pueden no ser suficientes para echar a andar a un sector. En parte porque una crisis como la que se ha hecho presente va a obligar al ajuste del valor contable de los activos por deterioro lo que determinará serios problemas de crédito. Esto es algo que la presencia en el capital de una participación del estado puede zanjar. Reino Unido tomó participaciones en el sistema bancario en los casos en los que bancos de carácter sistémico debían reforzar su balance. El modelo que se adoptaría es el que usó Estados Unidos durante la crisis de 2008 mediante el programa de alivio de activos dañados (TARP, por sus siglas en inglés). Fue bajo este paraguas que el Gobierno tomó participaciones en la banca y en la industria del automóvil durante la crisis financiera.

Lo que queda realmente entre signos de interrogación es cómo va a instrumentar el gobierno de Reino Unido una participación en una empresa que en realidad cuelga de un holding con sede en Madrid, puesto que BA es una filial de International Airlines Group (IAG). No parece que haya mucha conciliación posible en esa operación, a menos que BA se desgaje de IAG, o que por el contrario esta última renuncie a su carta de ciudadanía europea y se vuelva británica, que es lo que ha sido en realidad y seguramente aún lo es. Con el Reino Unido fuera de la Unión Europea (UE) ningún gobierno británico va a permitir que una línea aérea de la que depende su comunicación con el resto del mundo quiebre, ni siquiera el liberalismo da para semejante ceguera. Son las contradicciones, en apariencia insalvables, que situaciones de crisis extrema dejan planteadas a los gobiernos.

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