edición: 3100 , Miércoles, 2 diciembre 2020
03/08/2020
banca 

La lira turca navega al borde del precipicio y la Bolsa toca mínimos en la última semana de julio

Los títulos del Garanti, participado en un 49% por BBVA, pierden el 28,73% en Bolsa en 12 meses
Carlos Schwartz
La lira turca sufrió en la última semana de julio un duro golpe en su cotización frente al dólar a pesar de la política de intervención ordenada por el banco central para sostener la moneda. De acuerdo con las estimaciones de los operadores del mercado de divisas los bancos del estado han vendido a razón de 1.000 millones de dólares al día en un intento de serenar los mercados de cambios.
El Gobierno niega que se haya fijado un objetivo de paridad específico, pero los operadores del mercado de divisas creen que sí hay un objetivo que el Gobierno no hace público. La batalla esta semana ha sido para impedir que se llegue a las 7 liras por dólar, pero ya el martes la moneda se devaluó un 1,6% pese a la fuerte intervención oficial marcando las 6,9 liras por unidad estadounidense y esta semana quedaba en el mercado spot en las siete liras por dólar. Para los analistas, la caída en la cotización es un reflejo de las tensiones económicas interiores del país, cuyas empresas están fuertemente endeudadas en dólares en un momento en el cual la crisis económica las priva de los ingresos necesarios para hacer frente a los compromisos de deuda. Los cálculos de los operadores en las mesas de cambios cifraban la intervención oficial en 60.000 millones de dólares con una pérdida neta de reservas centrales del orden de los 17.000 millones de dólares dejando el colchón de divisas centrales y oro del país en 89.500 millones de dólares.

El Gobierno mientras se ha dedicado a enmascarar su impotencia económica con medidas como la conversión de la otrora catedral San Sofía de museo en mezquita para oficiar el culto musulmán, y limitar las libertades públicas en las redes sociales. Es evidente que busca formas de diluir la creciente resistencia a su política económica y la posibilidad de que estalle un reguero de conflictos sociales y laborales en el país. En lo que va de semana la moneda turca ha perdido un 3% frente al euro y un 2% frente al dólar. La cotización frente al dólar es lo que más ha llamado la atención de los operadores porque la divisa estadounidense sufre una semana de debilidad coronada por la realidad de las cifras trimestrales: su PIB ha sufrido una caída histórica trimestral del 33% en medida interanual, y del 9,5% comparado con los trimestres anteriores, el peor revés desde la Segunda Guerra Mundial.

Por su parte la Bolsa de valores en Turquía sufrió una pesadilla a resultas de la escalada del dólar y lo que ella significa, no solo en términos macro sino también a escala corporativa, en un entorno sobre endeudado. Las acciones del Turkiye Garanti Bancassi, en el cual el BBVA tiene una participación del 49,85% sufrieron un duro golpe. El título ha perdido en los últimos 12 meses un 28,73% de acuerdo con los datos de Bloomberg. Los bancos españoles con una fuerte dependencia para sus beneficios de los mercados emergentes han acusado este año una caída de ingresos procedente de esas economías. El eje de la intervención del banco central, que organizó la actividad del resto de la banca estatal, fue tomar prestado los depósitos en dólares de los ahorradores en los bancos locales.

De acuerdo con los datos difundidos por el banco central, estos préstamos de corto plazo alcanzaron un máximo de 31.300 millones de dólares en junio. El total del saldo vivo de los swap del Gobierno en divisas alcanzó durante junio la cifra de 54.400 millones de dólares. Esto quiere decir que la política cambiaria del Gobierno echa mano de recursos que no contabiliza como pérdida de reservas pero que a la hora de cerrar las posiciones habrá que ver cuál es el efecto de la operativa adoptada. Pero de momento si se hacen las extrapolaciones pertinentes habría un saldo negativo sobre el total nominal de las reservas superior a los 32.000 millones de dólares. Sin embargo, si se hace la liquidación de las posiciones deudoras el saldo neto de reservas puede ser muy inferior a las estimaciones actuales. Los operadores de divisas y los analistas consideran que el gobierno camina sobre una delgada capa de hielo en materia de reservas centrales manteniendo a la lira en un nivel artificial.

Si en algo ha afectado la pandemia a las debilidades de la economía turca ha sido una agudización de sus problemas crónicos. El primero es un déficit incorregible de balanza de pagos, el segundo es una inflación que el gobierno se ha mostrado incapaz de dominar. La receta clásica de elevar los tipos de interés para defender la moneda, enfriar la economía y equilibrar la balanza de pagos no es del agrado del presidente Recep Tayip Erdogan, ni de su yerno, el ministro de Economía Berat Albayrak. Ambos han diseñado una estrategia que pretende mantener los tipos de interés bajos, con una banda estrecha de fluctuación del tipo de cambio de la lira, y libertad en el movimiento de capitales. 

Para corregir las desviaciones inevitables al aplicar esta receta amenazan a los bancos extranjeros por especular contra la lira, como si pudieran evitar que las entidades financieras hagan caja con las contradicciones internas de esa política económica. Para colmo, si ajustan el dogal al cuello de los bancos extranjeros el flujo de inversión que necesita el país se va a cortar. El Gobierno de Erdogan está en una encrucijada de difícil salida porque una política de tipos de interés altos, frenazo a la inflación, y equilibrio de la balanza de pagos es contractiva y va a desembocar en un verdadero levantamiento popular. Las cosas no están lo que se puede decir fáciles para el Gobierno, los empresarios, los inversores extranjeros ni la población. Como se sabe por la experiencia reciente de otros países emergentes “tomar prestados” los depósitos de particulares en la banca local puede acabar mal, muy mal. Sobre todo si el país enfrenta una crisis combinada financiera y de balanza de pagos. Por el momento, el flujo de turistas que podrían haber aportado un importante caudal de recursos se ha secado por el coronavirus. Atención a la fragilidad turca.

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