La multa a Google por el sistema operativo Android tendrá
edición: 2536 , Martes, 21 agosto 2018
19/07/2018

La multa a Google por el sistema operativo Android tendrá consecuencias para el negocio del móvil

La relación de la plataforma de Internet con los fabricantes de terminales puede sufrir una transformación
Carlos Schwartz
La multa aplicada por la Unión Europea tras una prolongada investigación de la Comisaría de la Competencia a Google por las características de los contratos entre la plataforma de Internet y los fabricantes de terminales móviles inteligentes puede desatar una profunda transformación en la relación entre Alphabet, la empresa propietaria de Google, y los fabricantes de terminales. El sistema operativo Android, con código abierto se entrega de forma gratuita a los fabricantes de terminales móviles pero con ciertas condiciones que son las que la Comisaría de la Competencia ha considerado que constituyen una seria restricción a la libertad de competencia. El modelo de negocio aplicado por Alphabet-Google al sistema operativo bautizado como Android ha crecido de forma exponencial en una década en un proceso ininterrumpido basado en un modelo de coste cero para los fabricantes de terminales. El objetivo de hacer gratuito el sistema operativo tuvo desde el comienzo, más precisamente desde que Google adquirió al desarrollador del Sistema Operativo, frenar la escalada del SO de iPhone y restar fuerza a la capacidad de Apple de generar negocio con sus terminales móviles. 
La realidad es que de acuerdo con los datos de S&P Global Market Intelligence la filial de Alphabet Google va a generar este año unos 60.000 millones de dólares de sus anuncios móviles lo que representa más del 40% de los ingresos totales previstos en 136.000 millones de dólares. 

El meollo de esta cuestión, la de los ingresos, es que Android tiene bastante que ver con estos ingresos porque es a través de muchas de las aplicaciones que los fabricantes de móviles tienen que pre instalar a cambio de recibir gratis el sistema operativo que Google recoge una información vital para orientar su negocio de anuncios móviles. A través de su navegador Chrome, y de otras aplicaciones como las de YouTube, Gmail o Google Maps, la empresa recibe un flujo de información preciosa sobre los hábitos de consumo de los usuarios de Android que le permiten a la empresa dirigir su publicidad de forma precisa y obtener el máximo efecto. Este es por lo tanto un modelo de negocio basado en parte en el sistema operativo de los terminales inteligentes en un álgebra que de hecho no cedía el sistema operativo sino que condicionaba su uso gratuito a ciertos compromisos de pre instalación que son contractuales con los fabricantes.

El desenlace de la batalla entre la UE y Alphabet bien puede suponer que, tras la multa y los condicionamientos legales que se le impondrán a la empresa, los fabricantes de terminales decidan utilizar su propia versión de Android desarrollada sobre el código abierto del sistema operativo y desarrollen sus propias aplicaciones o adquieran aplicaciones de terceros no alineados con Alphabet que hoy no pueden competir precisamente por los contratos entre Google y los fabricantes de terminales. 

Para la decisión de la UE empaquetar junto con el sistema operativo las búsquedas a través de Google y el navegador “redujeron los incentivos de los fabricantes para pre instalar aplicaciones de terceros para la búsqueda y la navegación, así como el incentivo para los usuarios de descargar esas aplicaciones independientes”. Esto habría reducido “la habilidad de los desarrolladores independientes para competir efectivamente con Google”. 

La consecuencia que se sigue de esta resolución, que será recurrida por Alphabet según anunció la empresa, es que los términos contractuales entre el proveedor del sistema operativo y los fabricantes de terminales deberán cambiar lo suficiente como para eliminar las restricciones a la posibilidad de contratar aplicaciones con terceros, incluido el abandono de Gmail o de YouTube. Es decir que Google puede encontrarse con que sus herramientas destinadas entre otras cosas a recoger datos de los usuarios pueden perder su carácter universal. 
Pensar en el mercado de las telecomunicaciones y hacer abstracción del papel que juegan en él los fabricantes de hardware, es decir el propio terminal móvil, no es sencillo. Tampoco lo es valorar el efecto que en última instancia tendrá el incidente entre Alphabet y la UE sobre los operadores que siguen siendo uno de los grandes clientes de los fabricantes de terminales. Mientras tanto hay una paradoja, en la medida que tanto el OS de iPhone como Android son productos derivados de un mismo sistema operativo de código abierto.

El listado de “infracciones” de Android contra los fabricantes de terminales es sorprendente por su extensión. Pero llaman la atención hechos como la posibilidad de instalar una versión de Android de código abierto sin control por parte de Android o del fabricante de los terminales. Pero el problema es que en ese caso si el cliente quiere acceder a la tienda de aplicaciones Play Store se encuentra con el acceso cerrado. Para poder tener acceso a Google Play a través de un terminal es necesario que el fabricante del terminal firme un contrato denominado “Acuerdo para la Distribución de Aplicaciones Móviles”. 

Los acuerdos entre Google y los fabricantes de terminales no son públicos y la empresa no los difunde. Se conocen dos contratos de 2012 que se exhibieron en un juicio entre Google y Oracle. En esos contratos se estipulaba que una docena de aplicaciones debían ser preinstaladas en los terminales. El acuerdo requiere que Google sea el buscador predeterminado en el terminal y que el buscador y la tienda Google Play estén adyacentes en la pantalla. 

Alphabet afirma que en la actualidad los acuerdos ya no solicitan a los fabricantes que Google sea el motor de búsqueda predeterminado o exclusivo en un terminal. Pero por más que la plataforma de Internet se defienda es incontestable que su política comercial ha implicado un uso gratuito pero condicionado de su sistema operativo a cambio de lo cual la empresa obtenía información sensible para su explotación del mercado publicitario. El modelo de negocio ha sido puesto en entredicho sin que se sepa cómo va a superar Google este incidente que altera sus planes comerciales de una forma profunda.

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