edición: 2829 , Lunes, 21 octubre 2019
08/04/2019
A la italiana, 38 años sin reformas

La política da la espalda a la economía, pospone reformas y la acercan al estancamiento

Víctimas del tiempo electoral, pendientes los modelos de pensiones y financiación autonómica, igual que la transposición de directivas o la privatización de Bankia
Juan José González
Malas sensaciones, exceso de asuntos pendientes relacionados con la economía al margen del debate. Demasiados. Debe ser por esto que algunos economistas aseguran que el horizonte no parece muy alentador. En los primeros compases de la batalla política, una fase propicia para los posicionamientos, previos al inicio en breve de la campaña oficial electoral para las elecciones del próximo día 28, se impone la ausencia de discusión económica. Lo cierto es que en la mayoría de las comparecencias públicas y declaraciones de estos días de los candidatos a la presidencia del Gobierno, se puede observar un boicot a los debates económicos, al menos, los más importantes, los que están pendientes de resolución como pueden ser, el de las pensiones en el Pacto de Toledo, de futuro incierto, o el de la financiación autonómica, todavía sin debatir el modelo que desean las fuerzas políticas para el futuro, cuya actualización se revisó hace diez años. Así se percibe una situación cercana al estancamiento económico puesto que ya no se recuerdan reformas económicas de peso y que recuerdan a la situación vivida en Italia, donde siguen a la espera de reformas económicas que ningún Gobierno ha llevado al parlamento en los últimos 38 años, que se dice pronto.
Entre el final de la legislatura del anterior Gobierno y las elecciones a finales de mes, el Congreso de los Diputados no ha podido ser testigo de reforma económica alguna, al menos de las de calado, las que forman y conforman la estructura básica de la economía. Por una u otra razón, ni el gobierno en la fase final de su mandato ni el Gobierno actual en funciones, sabiéndose temporal y transitorio, han llevado a la Cámara baja las dos reformas llamadas a ver la luz de forma inmediata: pensiones y financiación autonómica: pero no ha sido posible al no haber acuerdo ni intención. 

Se puede afirmar que en los últimos tres años no ha habido reforma económica importante, trascendental, entendiendo por tal la nueva normativa de carácter general, estructural, como sería la destinada a elevar la productividad. En este sentido, un economista destacado del partido socialista recordaba recientemente que la reforma económica más importante de los últimos años, la subida del Salario Mínimo, "es una revolución y el principio de una reforma profunda del mercado laboral, que vive una crisis de empleo y además de precariedad". Si bien es cierto que el mercado laboral es un asunto principal a abordar de forma urgente, pero ahora paralizado, también es cierto que otras reformas legislativas pendientes, aguas abajo de las laborales, siguen estando pendiente, caso del fracaso escolar.

De la misma forma sucede con los modelos de pensiones y de financiación autonómica, revisado el primero por última vez allá por 2011, fecha de la que datan las últimas recomendaciones, y el segundo, actualizado en 2009. Sobre el papel, y según algunas declaraciones dispersas por parte de algunos miembros del anterior Gobierno y del actual de Pedro Sánchez, las dos reformas mencionadas ya contaban con un lugar en los Presupuestos Generales del Estado, de fatal desenlace pues la convocatoria adelantada de elecciones frustró la aprobación de todos los acuerdos posibles y con ellos las reformas pasaron a una vía muerta, donde se encuentran ahora.

También es cierto que, como en Italia, los períodos de inestabilidad política, conducen al impasse legislativo y al consiguiente retraso general de las reformas, si bien, las estructurales, las de mayor carga y significado político, deberían seguir otra vía diferente al protocolo propio de las fases electorales. Las consecuencias de esta inactividad legislativa suele conducir a la parálisis política en el medio y largo plazo y acostumbra a finalizar en un estancamiento económico. De ahí que el mejor ejemplo de no reformas estructurales, sea Italia y que en breve pueda ser también España.

Al igual que las reformas económicas estructurales están pendientes de aprobación varias directivas europeas relativas al sector bancario, seguros, `fintech´ o aspectos operativos del reglamento de fondos de inversión. Y todo ello teniendo en cuenta que el plazo para la privatización de Bankia, aunque ampliado hasta finales de 2021, sigue siendo una tarea aplazada, historia interminable, con la excusa de la ampliación del plazo, que no corre prisa cuando, todo indica, que el tiempo se agota para el Estado. El horizonte de fusiones bancarias que el supervisor europeo está dibujando, obligan a tomar decisiones en los próximos meses sobre Bankia, hoy por hoy, víctima del ambiente de electoral que conduce a la parálisis de las reformas económicas.

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