edición: 2784 , Lunes, 19 agosto 2019
17/07/2019

La política europea de medio ambiente empuja el precio de los derechos de emisión y su efecto disuasorio

Las posiciones especulativas y las necesidades industriales sostienen al mercado que duplica precios
Carlos Schwartz
La determinación y persistencia de la Unión Europea (UE) en defensa de sus políticas de energías limpias y en su lucha por mejorar la calidad del aire, se han convertido en un acicate para los precios de los derechos de emisión que se negocian en el mercado europeo. Desde el punto de vista de los especuladores, que toman posiciones en los derechos de emisión, la política de la Comisión Europea (CE) en torno al clima y el medio ambiente suponen una garantía de que los derechos no van a caer de forma dramática en el futuro inmediato. Todo lo que se negocia en el sector de la energía se ha convertido en clases de activos, desde el petróleo, pasando por el gas y el carbón, hasta los derechos de emisión, que constituyen el núcleo de la política europea para reducir las emisiones de CO2. El régimen lleva en vigor 14 años, y la CE ha combatido tras la crisis de 2008 la caída del precio de los derechos. El resultado es que el precio de un derecho de emisión de acuerdo con el Régimen de Comercio de los derechos de la UE ha subido en lo que va de año un 20% para alcanzar esta semana la cifra récord de 29,27 euros, el doble que su nivel de enero del año pasado. En realidad el aumento de los precios es el resultado de la eliminación de subastas de derechos desde 2016 hasta 2018.
En 2015, la CE propuso eliminar del mercado un excedente de 2.600 millones de derechos de emisión, creando un fondo de reserva de los derechos y mediante la suspensión de las subastas para drenar los excedentes que se habían generado por la caída en la demanda de energía y la producción industrial que desembocaron en una menor tasa de emisiones. De acuerdo con los datos de la UE, el año pasado se adjudicaron 950 millones de derechos de emisión y este año está prevista la subasta de 550 millones de derechos como forma de regular el mercado restringiendo la oferta. 

La nueva presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en su afán por conseguir los votos necesarios para su elección hizo esta semana una encendida defensa de la política de medio ambiente de la UE. Se comprometió a una neutralidad de la tasa de emisiones para 2050, un impuesto fronterizo para las emisiones de carbono, y un acuerdo sobre las inversiones verdes dentro de los primeros 100 días de su mandato.

Para el sector optimista de los analistas de inversiones la elección de Leyen esta semana supone un refuerzo a las tendencias al alza de los derechos de emisión por la fuerte carga de sus compromisos. El consenso entre los analistas es que el precio de los derechos llegue para este otoño a un nivel de 40€ por unidad. Las empresas miembros del Régimen de Comercio de los Derechos de Emisión reciben una asignación anual de estas unidades, cuyo excedente pueden negociar libremente en el mercado, contribuyendo a la formación de los precios. Cada derecho equivale a la emisión de una tonelada de carbono. 

Para la UE el régimen de derechos de emisiones es la piedra angular de su política en la lucha contra el cambio climático, y la defensa cerrada de estos objetivos que ha prometido la presidenta de la CE puede llevar su precio hasta los 45 euros a finales de año y hasta los 65 euros el año que viene, señalan fuentes en el sector del 'trading' de derechos.

Entre los pesimistas están algunos analistas de materias primas que consideran que la desaceleración económica en Europa, la posibilidad de un Brexit duro que sigue flotando en el ambiente, y el creciente peso de las energías renovables puede hacer de freno a esta tendencia en los precios “Lo que ocurre en este tema es que los derechos de emisiones se han convertido en el producto energético estrella por encima de las materias primas y la energía. Los fondos de inversión de alto riesgo se han volcado a ese mercado, al igual que los bancos de negocios, lo que determina que la conducta del mercado de emisiones se haya transformado en un barómetro de las expectativas en el sector de la energía”, afirma un analista de materias primas.

El factor Brexit, mientras, tiene su relevancia. Reino Unido es una de las grandes economías industriales de la UE, pero una salida sin acuerdos previos va a suponer el abandono de Londres del mercado de emisiones de la UE y el establecimiento de un régimen propio de asignaciones de derechos de emisión, tal como han prometido los partidarios del Brexit. En ese escenario las empresas británicas van a acudir al mercado de emisiones para vender sus excedentes de derechos de emisión lo que puede sacudir al mercado. 

De acuerdo con algunos analistas, el conjunto de la industria británica podría llegar a soltar en el mercado derechos de emisión suficientes para la emisión de entre 50 y 100 millones de toneladas de CO2. Esto  puede ocasionar una caída indeseada en el precio de los derechos de emisión. Las empresas generadoras de electricidad son una de las principales fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero, y la salida precipitada de la UE implicará un régimen británico independiente de control de emisiones.

Las eléctricas británicas serán las primeras en vender sus derechos de emisión, y eso no es poco.
 

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