edición: 2742 , Miércoles, 19 junio 2019
26/03/2019
banca 
BBVA, Bankia, Sabadell, entre los tres anda el juego

La presión política fijará el arranque de la nueva consolidación bancaria

Todos pendientes del resultado electoral de abril. Las autoridades políticas quieren evitar que la nueva etapa sea dirigida por los inversores internacionales
Juan José González
La hoja de ruta para el sector bancario español parece estar pergeñada desde hace tiempo. El Banco de España conoce el guion escrito por el Banco Central Europeo. Con estrategias y necesidades muy distintas a Santander y Caixabank, tres entidades -BBVA, Bankia y Sabadell- están en el punto de mira para combinar una integración a dos. A BBVA se le presenta una oportunidad de oro: la salida del Estado del accionariado de Bankia. Nueva oportunidad -perdida la del Popular- para recomponer su balance y su estrategia fallida en los emergentes -Latinoamérica y Turquía-. Si la necesidad de recomposición está en el tejado de BBVA, en el Sabadell precisan de capital con cierta urgencia, posición de capital que suficiente, y hasta holgada se diría, en el caso de Bankia. Estas dos entidades, la catalana y la madrileña, son ahora el blanco donde tienen fijadas sus miradas los inversores internacionales, un interés que conocen bien las autoridades españolas que no piensan dejar escapar la posibilidad de que la nueva fase de consolidación se dirija desde el exterior. Tras las elecciones de abril, se verán las presiones políticas, con un nuevo Gobierno dispuesto a seguir las indicaciones de las autoridades de Bruselas.
Cada vez que se tira una piedra al agua del sector bancario -esta vez en Alemania, a cuenta de la fusión de los dos más grandes bancos, Deutsche Bank y Commerzbank- las ondas acaban llegando a la orilla, a los mercados. La fusión de los bancos germanos ha servido para reavivar los deseos, la necesidad, la conveniencia o quizá sólo sea la moda de retomar la consolidación bancaria. Y España parece estar más cerca de la orilla que cualquier otro escenario. Pero que suene la flauta en Alemania no significa que deba sonar también en España, donde el grado de consolidación no se encuentra por detrás de la misma Alemania y de Italia.

En este sentido, tres mercados, tres necesidades diferenciadas y tres dinámicas diferentes, miden ahora sus respectivos grados de necesidad para emprender, acelerar o planificar una nueva fase de consolidación. Si la moda (aquí término equivalente a tendencia) señala las directrices que marca el Banco Central Europeo, el criterio a seguir por las entidades bancarias es de la solvencia, ahora mismo por delante y con preferencia sobre la rentabilidad y la eficiencia.

De esta forma, la banca española estaría más exigida por las autoridades bancarias de cara a iniciar un nuevo proceso de consolidación frente a la banca italiana o a la alemana, habida cuenta que la española parece estar algo más retrasada en solvencia que la media europea. Si el criterio fuera la rentabilidad y la eficiencia, la española no tendría problemas, puesto que está por delante de la media del sector en Europa. Por tanto y a tenor del sentimiento y opiniones de las autoridades bancarias europeas, la banca española debería preocuparse por la consolidación en base a su peor situación en términos de capital.

Los escenarios donde actúan ahora mismo los protagonistas del sector bancario funcionan, por tanto, con un diferente grado de presión. Mientras los alemanes se aprestan a una nueva fase de consolidación, con sus dos bancos más grandes en posición de fusión, los españoles mantienen un ritmo sosegado, sin prisas pero sin dejar de vigilarse: se diría que no hay urgencia, tan sólo inquietud. Y en esta moderada agitación se viven Unicaja y Liberbank, recientemente blancos de la agitación procedente de un inquieto tercero, Abanca.

El movimiento de esta última habría servido para mostrar en el segmento de la banca mediana algo más que necesidad de una consolidación; la urgencia por mejorar la capacidad para competir en un mercado que cada vez les exige más rentabilidad y eficiencia. Pero el problema en este `inquieto´ segmento, que también comparte el segmento de los más grandes, son los costes de un proceso de fusión, con ajustes de plantillas y red, unificación tecnológica y demás, que exigen mayores recursos y capital.

En un escenario de menor crecimiento económico y con los tipos de interés en cero o negativos, el horizonte de las sinergias y de las ventajas de una integración situaría en un plano demasiado alejado como para emprender un proyecto en los próximos meses. Si a la coyuntura y al medio plazo complejos se suman las dificultades para llevar a cabo, probablemente, una (o varias) ampliación de capital. En el sector bancario, sin embargo, creen que la pelota de la consolidación se encuentra más bien en los tejados de los bancos grandes y medianos, donde BBVA, Bankia y Sabadell van a tener en los próximos meses, una vez formado el nuevo Gobierno de la nación, la llave de la nueva consolidación del sector.

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