edición: 3073 , Viernes, 23 octubre 2020
24/09/2020
En Moncloa también esperan buenas cifras de la recuperación

La productividad récord en EE UU asegura la renovación de Trump en la Casa Blanca

Los demócratas tienen depositadas sus esperanzas en la excepción a la regla para que el republicano no repita victoria
Juan José González
No son buenas noticias para los empresarios exportadores al mercado norteamericano. Pero lo cierto es que algunas patronales españolas ya están descontando el triunfo de Donald Trump en las próximas elecciones de noviembre y por tanto revalide su mandato hasta, en teoría y según ley, el año 2024. De la misma opinión se muestran los estrategas del Gobierno español, los constructores de escenarios que en una reducida, pero soleada y con vistas, habitación del palacio presidencial madrileño proponen estos días el futuro del país proyectado sobre el mapa mundial. Opinan lo mismo en Norteamérica, donde le dan ventaja en la carrera presidencial que le enfrenta a Joe Biden. Es una ventaja que se basa, como es habitual en el escenario americano, en las cifras, en la marcha de la economía y en la salud de las corporaciones empresariales. Trump tiene ahora un país con una productividad que subió en el segundo trimestre del año un 2,5% respecto al mismo trimestre del año antes. Es un récord que se apunta el presidente que supera así al anterior trimestral récord de 2009, lo que significa que el presidente esta logrando que su país salga de la recesión, algo que pocos mandatarios pueden acreditar, y mucho menos ahora, con una pandemia azotando con fuerza las economías. Es cierto que en EE UU la Covid se está cobrando un gran número de víctimas y que la situación sanitaria no invita al optimismo.
En Norteamérica se vive una crisis sanitaria permanente, ahora más profunda y grave con la pandemia. Pero esto no cuenta en el `Debe´ del candidato y presidente americano. Por tanto, Trump cuenta con todas las papeletas que cuentan (valga la redundancia) para renovar mandato. Los economistas oficiales de EE UU presumen estos días de gráficos y cuadros comparativos a propósito de la rentabilidad del segundo trimestre porque el dato, ese 2,5% más sobre el mismo trimestre del año antes es, sin embargo, más colosal si se compara, únicamente, con el trimestre anterior.

Los expertos no salían de su asombro cuando comprobaron que la variación no era tan buena desde hace casi cincuenta años, desde 1971. Pero que tampoco llegaba a superarla. En Moncloa creen que pueden conseguir buenas cifras valiéndose de la coyuntura actual, desde una caída estrepitosa y profunda con la primera embestida de la pandemia hasta su recuperación en uno de estos trimestres, todavía sin precisar, cuando el INE y el Banco de España confirmen con sus cifras y análisis la evolución de la rentabilidad española. 

Claro que la ratio no estará exenta de trampa, de la misma forma que un buen trimestre se podrá presumir de un avance del Producto Interior Bruto del 7% o del 8%. Y quién sabe si incluso del 10%. Por supuesto, será preciso avisar (o quizá no) que la recuperación viene precedida de un derrumbe histórico del 18%. El resultado, sin embargo, es que un buen dato de recuperación, sea del PIB o de la rentabilidad empresarial, es siembre un buen recurso, un caballo ganador, para acudir a cualquier carrera, a unas elecciones por ejemplo. Pero Trump ya tiene un buen dato para ganar de nuevo la Casa Blanca, en una sociedad que valora más la gestión económica que la sanitaria, mientras que en España, al igual que en otros países de la Unión Europea será todo lo contrario.

En cualquier caso, los constructores de escenario futuros de Moncloa no renuncian a la ocasión de un buen registro de productividad cuando llegue la recuperación. Ahora bien, los partidarios del presidente Trump no quieren o es probable que no lo sepan, que la historia en el país ha tenido excepciones a la regla, es decir, que no siempre el presidente que lograba buenos datos económicos, en particular, la productividad, repetía mandato. Seguramente recuerdan, por proximidad en el tiempo, que los asesores de Clinton insistían en que su presidente hiciera referencias continuamente a la expansión económica y a la buena marcha de esta aportando cifras como la productividad. Una ratio que aunque durante sus mandatos no dejó de subir no fue suficiente para que su partido, Demócrata, lograse situar a otro candidato en la Casa Blanca, pues Clinton perdió las elecciones.

La moraleja de Clinton es observada por los técnicos de economía en Moncloa con distancia pero a la vez con la lógica preocupación de quien puede observar que las buenas cifras en economía no son una garantía para renovar mandato. Porque la idea en la que están trabajando tiene que ver con la explotación de las buenas cifras que obviamente se esperan recoger cuando la curva cambie de sentido y pueda llamarse recuperación a lo que hoy es recesión. Lo que sí parece seguro es que Trump podrá presumir de productividad en las elecciones del próximo 3 de noviembre.

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