edición: 2747 , Miércoles, 26 junio 2019
24/10/2018

La próxima ronda de resultados trimestrales de las petroleras alimenta las expectativas de los inversores

El valor de las acciones de las grandes no refleja el incremento de los ingresos por el precio del crudo
Carlos Schwartz
El incremento del precio medio del crudo en el último año ronda un 20% y el aumento de los ingresos de las petroleras ha sido significativo. Las grandes del sector van a reflejar una fuerte mejoría en sus ingresos cuando informen sobre los resultados del tercer trimestre. Los analistas esperan que Exxon, Chevron, Shell, BP, Total y Equinor anuncien sus mejores resultados desde 2013, es decir un año antes de la caída de los precios del petróleo a partir del verano de 2014. De acuerdo con S&P Global Market Intelligence los resultados además supondrán un incremento de liquidez de 90.000 millones de dólares, el resultado de tesorería más alto en casi una década. Las cifras no son sólo el resultado del incremento de los precios del crudo, sino de su combinación con los planes de reducción de costes de las empresas tras la caída de los precios del crudo. Las petroleras ajustaron su punto de equilibrio tras el rápido y acusado cambio en el mercado con precios en mínimos que no se veían desde hacía 50 años. Este ejercicio ha hecho que un puñado de petroleras hayan colocado su punto de equilibrio entre los 40 y los 50 dólares por barril.
Pese a este ejercicio de disciplina presupuestaria los inversores no han regresado con el ímpetu pasado a las acciones de las petroleras. En las series históricas, el precio de las acciones mostraba una correlación con el precio del crudo, porque los ingresos de las petroleras varían de forma muy significativa según cuál sea el precio del petróleo en el mercado. Las petroleras cuidan su relación con los accionistas cuya presencia les facilita recursos ajenos al coste del dividendo. Por ello durante el prolongado ciclo de bajos precios desde el verano de 2014 las empresas mantuvieron el pago de dividendo, con muy raras excepciones, y en caso de necesidad los financiaron con deuda.

Pese a ello el precio de las acciones de las seis grandes petroleras mencionadas sólo ha subido en promedio un 4% mientras los precios del crudo se han disparado un 20%. Mientras tanto, además, se ha registrado una diferencia difícil de explicar: mientras el precio de las acciones de Exxon y Chevron ha bajado el de las acciones de las petroleras europeas ha subido. Aunque esa subida esté relativizada porque ha sido muy inferior al incremento del precio del crudo de referencia.

El comportamiento a escala global no es mejor. La variación del índice MSCI para el sector mundial de la energía desde comienzos de este año ha sido del 0,4% comparado con un incremento de poco más del 3% para el índice S&P 500. El comportamiento de los inversores tiene bastante que ver con la opinión de los analistas que asesoran a los grandes fondos de inversión. 

Los inversores institucionales son, aparentemente, los más reticentes a entrar con fuerza en los títulos de las petroleras. Las razones que aducen los analistas son fundamentalmente dos. De un lado desconfían de que los precios del crudo se estabilicen en sus máximos actuales en torno a los 80 dólares el barril. Aunque no emiten una opinión elaborada sobre el actual nivel de precios y sus fundamentos, no creen que estemos ante un mercado cuyos precios se mantengan de forma sostenida al alza. En general no arriesgan una explicación. Pero si hay algo en lo que pueden concentrar su desconfianza es en las perspectivas económicas globales, su potencial influencia en los precios, y el hecho de que el barril de petróleo se ha convertido en un activo de inversión.

Este último es un hecho que se ha agudizado desde mucho antes de la crisis financiera y sobre el que han llamado la atención varios investigadores económicos. El mercado de futuros es un fiel reflejo de esta situación. La posibilidad de un cambio repentino en las expectativas de los inversores financieros puede generar un revés mayúsculo para el precio del petróleo. Algo que se ha visto con claridad en julio de 2014 cuando el precio comenzó a caer de forma precipitada mientras los fondos de inversión deshacían sus posiciones especulativas en el mercado de futuros del petróleo.

La otra suspicacia de los inversores institucionales y de algunos analistas es que la disciplina presupuestaria de las petroleras sea una conducta efímera. “Tradicionalmente en los momentos de ingresos altos las petroleras han gastado de forma desmedida para sostener la expansión de su negocio. Muchas veces más allá de lo prudente. Los grandes proyectos en los que se han embarcado  en los momentos de altos ingresos, en más de una ocasión, eran una manifestación de la necesidad de valorizar sus activos y generar un flujo de nuevos ingresos, sin reparar en los precios a los que esas inversiones eran realmente rentables, ni tener en cuenta el efecto sobre esos proyectos de una caída de precios. De allí que los gestores de los fondos de inversión hayan comenzado a reclamar de forma pública que las petroleras ajusten sus presupuestos y no reincidan en el desarrollo de proyectos gigantescos. 

Por otra parte comienzan a exigir que mantengan el punto de equilibrio de los balances con una precio de 50 dólares el barril de Brent. “Mientras las compañías se dediquen a gastar sin reparos los ingresos de sus ventas, sin consideración por el retorno para el inversor, la industria seguirá sin suscitar el interés de los inversores generalistas”, señala el gestor de un fondo de inversión con activos por más de 30.000 millones de dólares. Las empresas sufren la presión de los inversores en el mercado de acciones. La realidad es que las seis grandes empresas reseñadas han sufrido una desviación en sus ingresos respecto de las previsiones de los analistas en el segundo trimestre de este año del 14% en promedio de acuerdo con el análisis de S&P Global Market Intelligence.

Las petroleras no se han quedado de brazos cruzados ante este panorama y han mantenido la remuneración de los accionistas, han apelado a la recompra de acciones para distribuir dinero entre ellos, han reducido deuda y no han acometido grandes proyectos. El consejero delegado de BP ha dado muestras de percibir cuál es el problema. “Nuestra valoración como industria es baja porque la gente tiene la preocupación de que entremos en la carrera y que vayamos a gastar mucho dinero” y añadió “hemos aprendido una lección dolorosa, la disciplina del capital es realmente importante”. 

Pero los lamentos post facto no acaban de convencer a los inversores si se mira al precio de las acciones. Algunos analistas afirman que la industria debería ajustarse a un precio de 50 dólares por barril y en el escenario de precios más altos repartir una parte de los ingresos entre los accionistas. Ahora la mirada de los inversores está puesta en la ronda de informes sobre los resultados trimestrales de las petroleras que se inician esta semana y se extenderán hasta fin de mes. Repsol anunciará sus resultados trimestrales el 30 de octubre.

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